sábado, 26 de agosto de 2023


 

ELVIRA HERNÁNDEZ

 


 

Registro de poetas en el Parque Botero

 

Y ahí estás tú también
filmando a los poetas que se fotografían
con el Perro el Gato las Evas y los Adanes.
Esto es ya un juego.
Registras tú o registro yo.
Pidámosle a ese niño entretenido en su teléfono
que haga un click para ambos
y no nos acordemos cuánto nos reímos de los japoneses.
Ya somos memoria que guardará la máquina
en el disco duro de su corazón.

Con flash o sin flash
lo que se imprime
es como la muestra que el infectólogo
extrae del caldo purulento.
Más tarde nos identificarán
y dirán
la palabra no les dio protección.

  

—2017

 

JOHN KEATS

 


 

Estrella

 

Quien fuera, estrella, como tú, constante
—No colgar de la noche en brillo ausente
Con los ojos de par en par, pendiente
Como eremita insomne y vigilante
Del agua clerical en sus rutinas
De ablución pura por la orilla humana,
O ver caer la mascarilla vana
De la nieve en montañas y colinas—
No—, pero sí constante y sin descanso
Sobre el pecho maduro de mi amada
Percibir siempre su expansión pausada,
Despierto en un desasosiego manso.
Oír, aún oír su leve aliento.
Vivir, morir en desfallecimiento.

 

DIRA MARTÍNEZ MENDOZA

 


 

Lightroom

 

Una vez un geómetra me dijo:

Si quieres conocer el infinito, escucha a Bach.

 

Un detalle más

esta vez de una columna

Verdadera mina de bustos

En Lightroom

El contraste

 la claridad

Sembrar aurora

Continuidad celeste

imperturbable

Como pulmonar

Poesía cristaliza

Libre repertorio.

 

 

VALERI VERGILOV

 


 

Hasta hoy

 

Hasta hoy sigo recordando
cómo lentamente se iban desvistiendo,
consciente, melancólicamente,
así me parecía, hace ya tanto tiempo.

Los espejos con indiferencia
captaban tatuajes, lunares
y sus espléndidos y carnosos glúteos
así como sus viriles sombras depredadoras.

Si pudiera yo al igual que los espejos
verlo todo sin temblar,
y no como un monstruo en una celda de oro
que no puede su tranquilidad encontrar.

A sus ojos quería yo mirar pero por miedo
a quedarme ciego no me atrevía
o quizá por miedo a que no volviera a ver
y que de esta no saliera.

Con ojos ciegos me marchaba,
y conmigo se marchaban los demonios,
Más tarde a oscuras me sacrificaban
y gemía miserablemente en mis sueños húmedos.

Y qué más dará que ahora lo recuerde:
lo hecho, hecho está, ya no hay quién te oiga,
excepto los instigadores de la ciega maldad,
más que suficiente como para que te vuelvan a escupir.
 

Versión de Marco Vidal González y Katya Gérova

 

VALERIO MAGRELLI

 

 

 

 

Existen palabras

 

Existen palabras que rodean
el pensamiento y lo atraviesan
dulcemente, arqueadas como lágrimas.

Como los huéspedes olvidados rondan
secretamente por las habitaciones,
tocando cada cosa.

Su andar parece el regalo paciente
de un fruto de la tierra.

 

Versión de Roberto Bernal

 

 

CINDY HATCH

 

 

 

El mango

 

Hay un animal de grietas afuera de mi casa
árbol tozudo que extiende sus raíces por debajo de la avenida
el mango estuvo aquí vio esta casa convertirse en un edificio
donde hubo una familia hoy somos seis
el mango es cada vez más mango
y la ciudad más ciudad sin cauce.

El mango es arco visto de lejos
los autobuses se han encargado de darle la forma
desde la banqueta uno puede sentarse y mirar el mango desde abajo
telaraña y sombrilla, el compañero de quienes compran vino y se lo beben
hasta la embriaguez y el tronco del mango se vuelve sostén
y baño y vomitadero hasta que la dueña del mango salga y limpie
la dueña del mango.

Más allá del mango vive el sastre de la colonia
su ceño habla de furia no sé si contra su propia existencia, la tela sintética
o quizá porque la ciudad es cada vez más ciudad y le quedan pocos clientes
ya nadie pide trajes a la medida.

Frente al mango un doble horizonte
la línea 3 del tren ligero y sus pruebas pruebas pruebas
a las 2 de la tarde a las 10 de la noche o en la madrugada
con sus hombres verdes escarabajos verdes de lluvia
hombres sobre las vías que me miran a través del ventanal.

El mango es mi cómplice por las noches
el mango es mi amante cuando hacia él extiendo las piernas
balanceándolas entre los barrotes y le muestro cómo soy
me complace pensar que sí que el mango me mira tanto como yo a él.

Por las noches una lámpara ilumina la esquina del árbol
entre tantas hojas la luz se pierde
no llega a tocar el piso
esa parte del árbol siempre expuesta
nunca duerme más verde que las otras hojas.

Más allá del mango, en la otra acera de la avenida
el acuarista con su acuario con sus peces
el más exótico: un pez pakú o piraña
hace noventa días el vendedor entendió la infelicidad de los peces
entró cada día a alimentarlos
pero no pudo vender nada
si el acuarista los deja libres no sobrevivirán
los peces no saben más ser peces.

Nosotros tampoco sabemos cómo ser personas
por ejemplo, yo ya olvidé mi cólera contra el asfalto
y cada día ocupo un lugar más grande en el espacio
mientras que el mango afuera sigue extendiéndose
enronchado de tanto mango verde
mangos y mangos verdes que nadie come ni mira
ni se atreve a cortar porque el mango por más árbol que es
tiene dueña.

Hay una hora del día donde siempre pasa algo distinto
cuando el mango es más mango y sus frutos más amarillos
a esa hora recuerdo la ciudad a través de sus gritos
hay una voz que insulta una voz que dice: ¿por qué? ¿por qué tú? Dios mío.

Un vagabundo que no anda habitualmente por aquí
abrió una caja de pizza en la noche
pude verlo lanzándola más allá del mango y una jauría de cucarachas voló corrió
el vagabundo pisó a las cucarachas, se comió a una a dos, después comió
las sobras de la pizza que dejaron las cucarachas que dejaron los vecinos
sobras yo quise fingir que no vi nada no vi nada.

Anoche pensé que el mango reía
una brisa acariciaba las plantas de mis pies cayendo hacia la acera y sus grietas
tomé con las manos los barrotes del balcón y continúe con mi espectáculo
el mango se meció un poco
reía reíamos ambos el mango y yo y mis manos el mango y
mis manos el mango.

Alguien dejó un par de tablas a la sombra del mango
por la tarde un joven usó una de ellas para romperle la nariz a otro
los vecinos gritaban y esto parece un punto donde confluye el caos
supongo que así es en todas las avenidas pero en ninguna otra está este mango.

Sépanlo: el mundo termina el día que el mango muera.