jueves, 1 de junio de 2023


 

DAVID FUEYO FERNÁNDEZ

 


 

Mi poesía clara

 

Mi poesía clara,
mi pobre poesía clara y nubes al fondo,
mi pobre poesía clara, una ínsula entre mis versos,
mis días sencillos y mi poesía clara,
pequeños y orgullosos de su casi inexistencia.
Son como hormigas uniformadas, en fila,
sobreviven y van hacia donde ni ellos saben,
hacia delante, donde dictan los relojes,
hacia ninguna parte.
Mi poesía clara,
la hermana pobre del rococó de aquellos días.
Mi poesía clara quiere que el mundo se pare
y yo tome nota,
un parpadeo y otro verso,
una conversación contigo
y mil volúmenes puestos en fila
de lo que he sentido en un instante concreto,
mi poesía o poesía clara en el Babel de mis días.
Luego apagaré la luz y os encerraré en libretas,
garabatos sin rayos de sol
oscura y sola, solos mis versos,
mi poesía,
mi poesía clara,
sólo la mía.

 

CLAUDIA SÁNCHEZ ROD

 

 


 

El polvo de las gladiolas

 

I
Marta sube a una barca
sube a las azoteas
sube al cerro
sube de tanto andar por la pendiente.

Sube también lo rojo de su cara
sube su cremallera, su deseo, su precio.

Sube además las escaleras, hasta que toca el cielo
y se arroja de pronto
como una mandarina desprendida del árbol
           un granizo   un alud   una cascada
y se estrella de cuajo en la avenida.

La gente va de prisa y no advierte
que Rosa está de bruces.

Es una hora pico y todos quieren llegar a su trabajo,
alguien le pisa un dedo.

Una anciana sentada en la banqueta
la presiente
(es ciega)
y se acerca y la ayuda a levantarse
Laura se arregla el pelo
se sacude la falda y se da cuenta
de que perdió un arete y se le rompió una uña. Llora.

Un hombre pasa y le sonríe
y le invita un martini
y es entonces que Teresa nota
que también el habla se le ha roto.

 

II

Marta
busca en su bolso a tientas un cigarro
trastabilla y se ríe
se ríe desdibujada     corrompida
y se ofrenda a la noche y amanece
echada en una banca
con el cuerpo desnudo
un reguero de hormigas sale de no se sabe qué parte de su cuerpo
y la gente le mira su piercing su tatuaje su arete
su roja cabellera
teñida de violeta la mañana
vuelve a beber Teresa de la bruma lo húmedo
desnuda en la ciudad
de México de Oslo de Bombay
de Mogadiscio
Laura en un callejón
con un zapato de tacón y un pie descalzo
no lleva bragas ni carmín ni pasaporte
y los hombres le tocan
atónitos
el vello pelirrojo de su sexo.

 

 

HORACIO MANCILLA

 

 

 

Extranjero

 

Espejo de trescientos sesenta y cinco grados,

aquí me reconozco.

Famélico de lengua extranjera,

la tiño de acento.

Ni local ni forastero,

sólo la suma de mis ambigüedades.

No dejé cabos sueltos ni tareas inconclusas.

Sólo una puerta abierta por si regreso.

 

 

ALAN SEEGER

 

 

  

Tengo una cita con la Muerte

 

Tengo una cita con la Muerte
en alguna disputada barricada
cuando la primavera vuelva con una sombra susurrante
y flores del manzano colmen el aire
tengo una cita con la Muerte
Cuando la Primavera regrese las ferias y los días azules.

Puede ser que tome mi mano
y me guíe a su región oscura
y cierre mis ojos y extinga mi aliento
puede ser que todavía la supere.
Tengo una cita con la Muerte
en alguna pendiente cicatrizada de una colina mallugada,
cuando la Primavera se asome de nuevo este año
y las primeras flores de prado aparezcan.

Dios sabe que sería mejor estar al fondo
de almodones de seda y embriagado de perfumes,
donde el Amor palpita en feliz sueño,
pulso contra pulso, y aliento contra aliento,
donde los despertares silenciosos son queridos…
Pero tengo una cita con la Muerte
A la medianoche en alguna ciudad en llamas,
cuando la Primavera de nuevo viaje al norte este año,
y soy fiel a mi promesa
no faltaré a esa cita.

 

 

PABLO ANADÓN

 

 


 

Regreso a oscuras

 

Por la noche, regresa
Tambaleando a su cama.
A oscuras va tanteando
Con las manos delante, como un ciego,
Paredes, muebles, llaves
De luz, que va prendiendo y apagando,
Como si todo eso no estuviera
Todavía grabado en su memoria.
Da finalmente con las sábanas
Blancas, fragantes de jabón en polvo,
Y se desliza junto al cuerpo tibio
De la mujer dormida. Y se abandona,
Libre de ser ese que ha sido,
Y reclina su sien sobre la almohada
Sin fin del universo.

 

 

CLAUDIA MELNIK

 

  

 

La Luna

 

Debemos cuidarnos del acecho, la cohesión
de los ejércitos, todos
organizados como hilanderas, maestros de obra,
magos.
Hacen una capa de una hilacha,
dan por falsas nuestra colección de monedas One Tael chinas.

La infatuación es un género joven y urgente.
Y la fobia hijo de Ares y Afrodita.
Necesito una máquina de registros ilimitados.
Ir, entrar
Quedarme quieta.

Fue verlo aparecer desde la profundidad del tiempo
Estrella distante que me trajo la luna.
(Y lo cierto es que ese día la Luna llena se pudo ver en la Tierra
más grande y brillante. Su órbita se encontraba en su perigeo,
el punto más cercano al planeta).

Sólo ocurre cada 19 años.