Extranjero
Espejo
de trescientos sesenta y cinco grados,
aquí
me reconozco.
Famélico
de lengua extranjera,
la
tiño de acento.
Ni
local ni forastero,
sólo
la suma de mis ambigüedades.
No
dejé cabos sueltos ni tareas inconclusas.
Sólo
una puerta abierta por si regreso.
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