martes, 18 de abril de 2023


 

LUCILLE CLIFTON

 


 

Buenos tiempos

 

mi papi ha pagado el alquiler
y el cobrador se fue
y las luces vuelven a encenderse
y mi tío Brud ha golpeado
por solo un dólar
y son buenos tiempos
buenos tiempos
buenos tiempos

mi mamá ha hecho pan
y vino el abuelo
y todos están borrachos
y bailando en la cocina
y cantando en la cocina
de estos son buenos tiempos
buenos tiempos
buenos tiempos

oh los niños piensan acerca de
los buenos tiempos

 

 

 

EDMOND ROSTAND

 

 

 

Cyrano de Bergerac

(fragmento)

 

¡Callaos! Tengo una idea.
Desde aquí desafío a toda la platea.
Acércate tú, valiente. Uno a uno,
quiero veros frente a frente.
¿Quién será el primero en la lista…? ¿Vos, señor?
No. Al primer duelista lo despacharé con honor,
con coraje y sin miedo.
Los que quieran morir que levanten el dedo.
El pudor os prohíbe ver desnudo mi acero.
¿Ni un hombre? ¿Ni un dedo?
Muy bien; seré sincero.
Borraré de la escena a este absurdo jabalí
utilizando con urgencia mi bisturí.

¿Qué pasa? ¿No os gusta mi nariz?
¿Os parece un poco grande?

Eso es muy corto, joven; yo os abono
que podríais variar bastante el tono.
Por ejemplo, agresivo: ¿Si en mi cara
tuviese tal nariz, me la amputara?

Amistoso: ¿Al beber, se baña en vuestro vaso
o un embudo usáis al caso?

Descriptivo: ¿Es un cabo? ¿Una escollera?
Mas, ¿qué digo? ¡Si es cordillera!

Curioso: ¿De qué os sirve ese accesorio?
¿De alacena, de caja, o de escritorio?

Burlón: ¿Tanto a los pájaros amáis,
que en vuestro rostro una rama gorda les dejáis?

Brutal: ¿Podéis fumar sin que el vecino
grite? ¡Fuego en la chimenea!?

Fino: ¿Para capas y sombreros
esa percha muy útil ha de seros?

Solícito: ¿Compradle una sombrilla,
el sol ardiente su color mancilla?

Previsor: ¿Tu nariz es un exceso;
buscad a la cabeza contrapeso?

Dramático: ¿Evitad riñas y enojos:
si os llegara a sangrar os daría un Mar Rojo?

Enfático: ¡Oh, nariz!… ¡Qué vendaval
¿te podría resfriar? ¿Sólo el mistral?

Respetuoso: ¿Señor, beso la mano:
digna es vuestra nariz de un soberano?

Ingenuo: ¿De qué hazaña o qué portento
en memoria de qué se alzó este monumento?

Lisonjero: ¿Nariz como la vuestra
es para un perfumista linda muestra?

Lírico: ¿Es una concha? ¿Sois tritón??
Rústico: ¿Eso es una nariz o es un melón?

Militar: Si a un castillo se acomete,
aprontad la nariz, ¡terrible ariete!

Y finalmente práctico: ¿¡ponedla en lotería;
el premio gordo esa nariz daría!?.

¡Osáis mirar mi nariz
esta vil desgariñada!…
¿Qué decís?… ¿Que la victoria
quien la ansía no la alcanza?
¡Si no hay de triunfo esperanza
habrá esperanza de gloria!…

¿Qué queréis que haga?
¿Que deje de lado lo que amo y me desespere
por alcanzar la gloria, la fama y la fortuna?
¿Qué debo hacer?
¿Buscarme un protector, un amo tal vez,
y como hiedra oscura que sube la pared
medrando sibilina y con adulación,
cambiar de camisa según la ocasión?,
no gracias;

¿Dedicar este espectáculo a los banqueros?
¿O convertirme en bufón con la esperanza vil
de ver nacer una sonrisa en los labios de un ministro,
o besar los pies de un obispo
para obtener así su recomendación?
No, gracias.

Desayunar cada día un sapo,
tener el vientre panzón y un papo
que me llegue a las rodillas,
de tanto hacer reverencias pestilentes.
No, gracias.

Adular el talento de los camelos,
vivir aterrorizado por infames viveros
y repetir sin tregua: ?¡Señores, soy un loro,
quiero ver mi nombre escrito en letras de oro!?
No, gracias.

Sentir terror a los anatemas.
Preferir las calumnias a los poemas.
Traicionar medallas, urdir falacias.
No, gracias. No, gracias.
No, gracias.

Pero cantar, soñar, reír, ¡vivir!
estar solo, ser libre, tener el ojo avizor,
la voz que vibre. Ponerme por sombrero el universo.
Por un sí o por un no batirme o hacer un verso;
despreciar con valor la gloria y la fortuna,
viajar con la imaginación hacia la Luna,
sólo al que vale reconocer los méritos.
No pagar jamás favores pretéritos,
renunciar para siempre a cadenas y protocolos…
Posiblemente no volar muy alto, pero solo, ¡solo!

¿Cuántos sois? ¿Sois más de mil?
¡Os conozco! ¡Sois la Ira!
¡El Prejuicio! ¡La mentira!
¡La envidia cobarde y vil!
¿Que yo pacte? ¿Pactar yo?
¡Te conozco, Estupidez!
¡No cabe en mi tal doblez!
¡Morir, sí! ¡Venderme, no!

Conmigo vais a acabar.
¡No importa! ¡La muerte espero
y en tanto que llega, quiero
luchar… y siempre luchar!
¡Todo me lo quitaréis!
¡Todo! ¡El laurel y la rosa!
¡Pero quédame una cosa
que arrancarme no podréis!
El fango del deshonor
jamás llegó a salpicarla;
y hoy, en el cielo, al dejarla
a las plantas del Señor,
he de mostrar sin empacho
que, ajena a toda vileza,
fue dechado de pureza
siempre; y es… mi penacho.

 

SANDRA CISNEROS

 

 

 

Después de todo

 

Siempre es lo mismo.
sin alcohol en casa,
el último puro apagado en sus cenizas
y una gran dosis de poemas.

A las 2 a.m. sabes
eso no es bueno para ti.
Pero ahí vas,
arterias crujiendo como
artillería cuando marcas
el teléfono.

Este u oeste.
Central o Pacífico.
Chicago, San Antonio, Nueva York.

Y cuando atraviesas,
lanzando palabras tan grandes como piedras,
cortando el aire con la lengua,
detonando esposas y
sentando bebés llorando.

Y cuando tus amantes terminan
diciéndote: ¡estás loca,
jódete, deja de gritar
y habla inglés por favor!

Después de todo
lo rompible está roto,
el silencio salió caro,
el tono del teléfono aúlla
como tu corazón.

 

JUAN GONZALO ROSE

 

 

 

Marisel

  

Yo recuerdo que tú eras como la primavera trizada de las rosas
y como las palabras que los niños musitan
sonriendo en sus sueños.

Yo recuerdo que tu eras
como el agua que beben silenciosos los ciegos,
o como la saliva de las aves
cuando el amor las tumba de gozo en los aleros.

En la última arena de la tarde tendías
agobiado de gracia tu cuerpo de gacela
y la noche arribaba a tu pecho desnudo
como aborda la lluvia los navíos de vela.

Y ahora, Marisel, la vida pasa
sin que ningún instante nos traiga la alegría.
Ha debido morirse con nosotros el tiempo,
o has debido quererme como yo te quería.

 

 

JULIE SOPETRÁN

 

 

 

Vino

 

Es un brindis de invierno hecho de soledades
Pequeñas dimensiones de procesos vividos:
Cristales de la nada vilanos que se rompen
O el corazón volando por todos los toneles
Dejo que pase el tiempo perdida en tu mirada
Los vidrios de la tarde se han llenado de lunas
Y este sabor a mosto me reposa lo interno
Y me analiza estancias donde crece lo amargo
Acidez y dulzura, vendimia y sedimento
Fermentación que aroma los orujos pisados
La cuba de mis sueños huele a llanto en el aire
Es como un sabor tártaro paladar de silencios
Y es que el dolor no es agua es un proceso largo
De haber llorado mucho dentro de tu pellejo.

 

 

XAVIER ABRIL

 

 


Estética

 

(Realidad, incierta realidad o sueño.
Mujer siempre dormida en el poema.
Gacela despierta en suave paisaje de nube.
ausente de césped y horizonte
POESÍA ES A CONDICIÓN DE OLVIDO).