jueves, 7 de diciembre de 2023


 

NAHUEL LARDIES

 


 

Géminis

 

Una rueda, los rayos disolviéndose al girar
como remos en el agua;
el radio de las llantas. El diámetro de las cubiertas.
Un silbido, una frecuencia va perdiéndose.

La ruta 22 divide la ciudad,
una ciudad de viento seco y espantoso,
como en declive hasta que se hunde en la corriente;
de las bardas, altas, secas y escarpadas,
hasta el agua fresca del río y las piedras del fondo,
tapizadas con musgo.
Uno no llega al cruce. Neuquén la ciudad
espantosa. Confluencia de arcilla.

Un accidente.

Marcos y Pablo, los castores. Qué familia.
Iban al río en bicicleta. Iban siempre
muy rápido en su corriente de inconsciencia.
Numerosa, su familia los despreocupó.
Uno era dibujante, el otro, repitente.

El cuadro de la bicicleta retorcido,
planta rastrera en el asfalto,
tridente abandonado de su tío.
El otro no sabía si era él, quién era quién.
¿Dónde lo llevan?
La gente iba acercándose al lugar,
la hermana, la madre habían llegado.
Reconocieron un boceto de persona
al lado de una bicicleta retorcida.
La rueda aún giraba, los rayos disolviéndose
silbaban, iban perdiendo la frecuencia.
La madre en llanto dijo Marcos,
los peritos delinearon con tiza su silueta
en el asfalto, su nombre fue rumor
que se hizo eco en cada casa.

Desde entonces me dedico a repetir
la misma escena, la dibujo y dibujo,
mitógrafo obsesivo,
pero las líneas se confunden, los Gemelos,
la estela de los remos en el agua,
pararayos, un fuego raro sobrevuela el mástil,
los dioscuros por el aire
en una atmósfera de tiza
como hámsters en su rueda.

 

 

LAURA WITTNER

 

 

 

Amplían fotos en un chat

 

Mi padre manda fotos de Brasilia.
Dos días después vemos La Paz
desde su habitación de hotel.
En el medio pasó por Buenos Aires
y nos saludamos por teléfono.
¿Todo bien? ¿El trabajo? ¿El avión?
Fotos de San Francisco.
Fotos de Honduras. De Vancouver.
Se mezclan verde y árido
y enseguida se mezclan blanco y cristalino
desde una y otra y otra
ventana en piso alto. Conozco
Toronto a través de su relato,
(lo puse en un poema, la di por conocida).
Mi padre viaja por trabajo.
Por el trabajo que es vivir,
mi padre viaja. A nosotros
nos hace sentir quietos
casi inmóviles
tanto despliegue paterno
incluso a sus setentaipico.
A contrahora nos llegan las imágenes
y nos decimos ¿todo bien?
¿el trabajo? ¿el avión?
¿Es correcto que estemos
siempre acá donde estamos?

 

De: “Traducción de la ruta”

 

IVETH LUNA FLORES

 

 

 

Poemas que cocinan

 

Allá va mi poema en ese camión
o la dejé tirada en la regadera
o se la di de comer a las hormigas.
Mi poema se quedó varada en casa
porque afuera no hay poesía 
dice: A la vuelta de la esquina
mandíbulas gigantes
cuelgan de los panorámicos.
Quieren convertirme en su sirvienta
con una pistola en mi cadera
quieren que limpie su ruido
con una bala penetrando
el lado izquierdo de mi mano.

Veo que mi poema recoge su vestido
y lo mete en el refrigerador
dice: No te asustes
cuando los pedazos de vidrio
aderecen tu comida.

Mi poema suda mucho
si un militar sereno
ausenta la belleza
del vestido y del encuentro.
Veo a mi pequeña poema
cocinando frente a Word
cree que va a parir
pobrecita no recuerda
que ayer se le vino la niña.

 

EMILIO COCO

 

 

 

Las sílabas sonoras

 

A veces me pregunto si mi muerte
llamará la atención en este mundo
o acaso correré la misma suerte
de tantos otros que ya están durmiendo

en cajas que el olvido ha sepultado.
O si alguien en mi casa va a acordarse
del sitio que en la mesa yo ocupaba
y en el estudio sentirán los libros

que sus lomos mi mano no acaricia.
Condenados al fuego, pensaré
que no moví ni un dedo en su defensa.

Pero saldré de las moradas gélidas
templando el aterido corazón
con la llama de sílabas sonoras.

 

LUIS EDUARDO GARCÍA

  


 

Cada día descubren treinta nuevas especies

 

El mejor escritor de su generación descansa
en una silla
mientras el mejor escritor de su generación
lo espía por la ventana.
Ambos ignoran
que el mejor escritor de su generación
los observa desde un auto
a veinte metros de distancia.
Mientras tanto
muy lejos de ahí
el mejor escritor de su generación
no sabe de la existencia de ninguno de los tres
y distraído prepara el desayuno.

 

ROBIN MYERS

 


 

Memoria



La gata prestada anda desesperada por amor. O por contacto, en realidad atención, no sé cómo decirlo sin el toque iridiscente del antropomorfismo, esa varita mágica. Cuando maúlla, rasca la puerta de la habitación, me masajea la panza, trepa el pecho hasta clavar las uñas en la clavícula y chocar la cabeza en mi mentón, rabiosa, trepidante, un motorcito de deseo por ser la única gata, la de verdad, y cuando cedo y dejo sobre el piso lo que estuviera haciendo y le peino entre los dedos las orejas, le desordeno la urdimbre del pelaje, y me apretujo su tibieza como si yo la hubiera rescatado, naufragio pequeñito, me pregunto si recordará que reclamó ternura y que la tuvo, que llamó y respondieron, y que por un momento no necesitaba nada más. O eso parecía. Pero claro, no es que la memoria tenga tanto que ver con lo que volvamos a desear.

 

De: “Centro”

Versión de Daniel Lipara

 

miércoles, 6 de diciembre de 2023


 

NAHUEL LARDIES

 


 

Limbo

 

Llueve y no termino de mojarme,
por eso camino despacio,
así no llego a abrirle tanto
los alvéolos al humo.

Piso una baldosa floja.
Cae una gota en la pantalla.

Me contengo, tomo distancia,
ensayo la vida a solas
sin mensajes de texto confusos.

Que un sol tibio deje cálida la ropa húmeda,
nubosidad, demora
y un rayo recto centrifugue
las partículas más tristes.

Que un viento sople el olor a ceniza
y colillas aplastadas
al pulmón del edificio,
que suba a perderse en un aire mejor…

Somos sombras arrastrándose
detrás de cuerpos apurados.

 

 

LAURA WITTNER

 

 

 

Doblamos por Libertador

 

Mi hija dice que el jacarandá
le parece un árbol de otro mundo.
Que esa bruma violeta
no puede estar en nuestro mismo plano.
Siempre quise tener
una conversación así:
se me viene a dar justo
con esta nena.

 

De: “Traducción de la ruta”

 

IVETH LUNA FLORES

 

 

 

 

Quiero ponerle cabestrillos a mis versos
para que se sostengan.

Quiero darle aseo a mi lenguaje
porque el lenguaje es un riñón que se limpia
con la saliva que bebemos.

Hay costras de suciedad
que están en una relación tóxica con mi sillón.

Quiero unirme al carnaval
quiero unirme a la Fuerza Civil
pero ya no tengo fuerza para ser civilizada.

Mi padre se cayó borracho de las escaleras
mi madre tiene un derrame en el ojo.

Esta camisa de fuerza
va a reventar si me pongo tierna.

 

EMILIO COCO

 

 

 

Justa venganza

 

Si llegamos los dos a noventa años,
yo medio dislocado y alelado,
y tú sana del cuerpo y de la mente,
derecha como un huso, ello se debe,

me dirás con orgullo, a tantas horas
de gimnasio y a largas caminatas,
mientras yo alimentaba el alma mía
con poesía y demás gilipolleces,

te pregunto, si juntos alcanzamos,
yo hecho migas y tú como una rosa,
los noventa malditos en cuestión,

si por no haber seguido tus consejos
de mí te tomarás justa venganza,
encantada de todos mis achaques.

 

LUIS EDUARDO GARCÍA

 

 

 


Todo se nos cae de las manos

 

Un hombre dijo
“esta pala es mía
y lo será siempre”.

Un hombre que amaba
su pala.

“Las cosas pueden pertenecernos”
decía una
y otra vez, mientras
la lustraba
cuidadosamente. Pero
una mañana
el hombre estaba frío y azul.
La pala ya no era amada
por nadie. Eso mismo pasó
con una mujer y su hormiga, con un niño
y su barra de metal. 
Nuevos reportes
llegan cada vez que exhalamos.

 

 

FRANCISCO SEGOVIA

 

  

 

El diluvio


            58
Como un cántaro se quebró la presa de los cielos
la rompieron los dioses a pedradas con sus rayos
desgarraron las nubes sus truenos y tormentas
y todo lo arrasó el agua embravecida :
no quedó en pie ni un árbol ni una mata
ni un sacerdote para guiar los rezos
ni un templo para honrarnos …

¿Y quién podría honrar ahora
a estos que ahora somos?
Aun los dioses empalidecieron
al oír cómo rugía la tormenta
cómo batían las olas y subieron
asustados se refugiaron
en el cielo de Anu se echaron
en silencio al piso como perros …

¿Cómo pudimos en qué arrebato de locura
firmar el pacto guardar silencio soltar los vientos?
¿Cómo pude yo la diosa yo la madre Araru
proferir tal maldición en el consejo de los dioses?
¿Qué aire del rabioso Enlil qué demonio
entró a mi cuerpo guió mi boca
guió mi mano y me cegó?
¿Cómo consentí el exterminio de mi gente?

¿Para poblar el cementerio de los mares
la di a luz para que fuera sólo peces muertos en el agua?
Chilla como una parturienta Inanna
gimen con ella los anunnakis
se tapan los ojos las bocas las narices …

¿Qué hemos hecho? ¿Qué hemos hecho?
—se lamentan— ¿Quién nos va a ofrecer ahora
trigo tostado la manteca de cabras y de bueyes
el unto para el pan? ¿Quién va a alimentarnos
quién trabajará para nosotros quién
hará fiestas para honrarnos
y cantará los versos y tocará el arpa quién
va a alegrarnos ahora el corazón?

¡Ha desaparecido la humanidad ha muerto
todo lo que vivía sobre montes y montañas
no queda nadie nada ya sobre los llanos ya no mugen
las vacas ya no balan las ovejas
ya no chillan las crías en busca de su madre
ni busca la leona a sus cachorros!
¡La humanidad ha muerto!
¡Ha muerto todo lo que vivía en la tierra!
¿Qué hemos hecho? …


            59
Madre Araru
madre Araru ya no llores: hubo un hombre
que soñó en sueños un hombre
temeroso de los dioses que soñó en su sueño
la furia de las aguas los rayos las tormentas
madre Araru un hombre justo que soñó que Ea
el sabio el dios prudente Ea le decía
a través de un muro de carrizos le avisaba
del agua que vendría del diluvio un hombre
Araru madre de todos un hombre sólo
soñó este exterminio días antes meses antes
y creyó lo que soñaba creyó ese sueño
y mandó construir un arca un gran barco
madre Meh consuélate no llores
un arca enorme más grande que un palacio
donde guardar del agua una semilla
donde guardar de la tormenta una semilla
de todo lo viviente una raíz guardó de todo
lo que respira y vive a ras de tierra la guardó
no llores mira que ese hombre Utanapíshtim
soñó el arca hizo el arca y ahora ves
que ya bajan de ella los rebaños que ya pacen
que ya ponen sus huevos las gallinas
y ya vuelve el artesano a sus oficios
alégrate madre Araru mira madre Meh
que ya sube por el aire el humo que ya asciende
el aroma del sacrificio y los dioses se amontonan
como moscas a oler la grasa que se quema
a alimentarse de la grasa que se quema
madre Araru mira y deja que sonría tu corazón
que se aviven tus ojos que hay un hombre
Utanapíshtim que ya funda ya está fundando
de nuevo el mundo humano 

 

De: “Siduri”

martes, 5 de diciembre de 2023


 

NAHUEL LARDIES

 


 

Sobre el dolor

  

Evadí al dentista cuanto pude, traté
de no arriesgar los huesos,
traté de no quebrarme.

Nunca tuve un yeso con grafitis;
sigo sin corona.

Pero eso hubiera compensado,
formado parte del mundo exterior
como unas plantas en el alféizar,
un ventilador de pie al que le cuesta arrancar,
una edición de Tolstoi papel Biblia o no sé,
la brisa intermitente por los pies.

Cerrá los ojos, esperá con atención
el momento del sueño,
tranquilizate,
adentro nada tiene forma,

es como ese líquido pesado que te dan
cuando te hacés una tomografía,
para que el daño brille,
para bajarte el pulgar o ponerle enduido a la ruina.

¿Pero quién va a escanear el lenguaje?
Y lo que voy a poder ver de mí
son las palabras dichas por los otros.

Me quedo acostado, espero
a que pase, nada más.

Siempre se termina, en algún momento se termina.

 

 

 

LAURA WITTNER

 

  

 

Volví a tener un limón en la mano

  

Es algo tan perfecto de agarrar.
¿Esto yo lo sabía? ¿Me acordaba?
Miren mi mano: se ahueca espontánea
y no queda nada en ella que no sea
limón: lo fresco, lo rugoso, el peso,
el perfume terrible, la acidez.
No hay distancia entre la mano y el limón.
Significan lo mismo por un rato.   

 
De: “Traducción de la ruta”

 

 

IVETH LUNA FLORES

 

 

 

Un poema con mapas blancos en su ropa
y blancas manchas en la cara
es un poema con baba seca
en la comisura de sus letras.
Un poema con tierra en las uñas
también trae lombrices en las sílabas.
Un poema que se quedó esperando
en la reja de la Escuela Primaria
es un poema al que su mamá
no le trajo su lonche de rimas.
Un poema que se meó en el banco
es un poema al que le huele
a puros miados su ritmo.
Un poema que duerme
con otros cuatro poemas en el cuarto
es un poema que por las noches
pega su frente a la pared
para sentir que tiene estrofas.
Un poema al que se le cayó
el kilo de tortillas en la calle
es un poema que pide fiado
para comer un taco de palabras.
Un poema que aprendió a cocinar
el huevo de diez formas distintas
es un poema que saboreó
la sazón de la analogía.
Un poema que se encontró
un peso en la banqueta
y con él marcó una cruz
es un poema que ya pagó su poética.

 

LUIS EDUARDO GARCÍA

  


 

Afilador de ñúes

 

Me encanta la palabra astromelia
pero me decepciona su significado.
Tendría que hablar de una estrella
del tamaño de un puño, de un zorrillo
cubierto de púas o de una persona ahogada
por amor. Es lo malo de las palabras, nunca saben qué es lo que más
les conviene. Por eso a veces las golpeo con
una barra de metal, aunque preferiría hacerlo
con un cernícalo. Con una grosella.

 


EMILIO COCO

 

 

 

Monólogo

 

Con los puntos Don Limpio me regalan
catorce vasos de la marca Monti.
Hoy en el híper empiezan las rebajas.
La oferta recomienda la bayeta

mágica para el polvo. Tú le das
una pasada, basta hacer la prueba,
sin aceite ni spray para madera
y todo resplandece como nuevo.

Al barrer en el baño estar atento
por si un pelo. Y si algo sucediera
se deja todo como estaba antes.

Cuento en el pecho sílabas y acentos
tamborileo los dedos y allá voy
a la búsqueda exacta de la rima.

 

FRANCISCO SEGOVIA

 

 

 

La aparición


            66
Como un soplo salió la sombra de Enkidú
del fondo del infierno salió a la luz del día
y a la luz de las palabras.
Gilgamesh lo abrazó lo besó le dijo:

—Cuéntame amigo mío cuéntame
cómo es tu vida en el infierno
qué se ha callado ya dentro de ti
qué cosas no te dices ya a ti mismo
y qué han dejado de decirte a ti las cosas
qué palabras no recuerdas
de quién te has olvidado
qué ha quedado fuera de la luz de tu mirada
qué cosas te han quedado para siempre
del lado de la sombra y ya no ves
y sólo acaso intuyes
como sombras en las sombras. 
Cuéntame amigo mío cuéntame
cómo es la vida en el infierno.

—No. Nada te diré. Nada te contaré
pues si supieras cómo es la vida en el infierno
te sentarías a llorar.

—Me sentaré y lloraré.

—Mi cuerpo
que tantas veces abrazaste
como se abraza una esposa
lo devoran ahora los gusanos
igual que un trapo viejo.
Un apenas roce vuelve polvo
las yemas mondas de mis dedos
como cascajo de cigarras.
Mi cuerpo todo es polvo
acumulado en una grieta.

“¡Ay!” Gritó Gilgamesh
y se cubrió la cara con las manos.
“¡Ay” gritó Enkidú
y se ensombreció su sombra.

—Al que tuvo sólo un hijo
¿lo has visto tú en el infierno?

—Sí. Lo he visto.
Mira amargamente la escarpia
de donde cuelgan sus pellejos
y llora sin cesar y sin consuelo.

—Al que fue golpeado
por el mástil en el mar
¿lo has visto tú en el infierno?

—Sí. Lo he visto.
Ése grita a su madre
que arranque su piel del clavo.

—Al que yace sin tumba a media estepa
¿lo has visto tú en el infierno?

—Sí. Lo he visto.
Su espíritu no tiene descanso en la tierra.

—Al que no tiene a nadie
que se ocupe de su alma
¿lo has visto tú en el infierno?

—Sí. Lo he visto.
Ése come la costra
que rasca de las ollas
y los restos de comida
que se lanzan a la calle.

“¡Ay!” gritó Gilgamesh
y se arrojó a la tierra.

“¡Ay!” gritó Enkidú
y se arrojó a la tierra.

 

De: “Siduri”

 

 

lunes, 4 de diciembre de 2023


 

ESTEFANÍA ARISTA

 

 

 

Hipocampo

  

Me propongo un experimento:
un par de veces a la semana
olvido mis medicamentos
e investigo unas cuantas
palabras:

hipocampo,
prominencia encefálica
situada en los ventrículos
laterales del cerebro.
Caballo de mar
que posee la virtud
de la gestación;

vientre,
cavidad donde anida acurrucada
el ave con plumas;

encéfalo,
médula espinal
compuesta por tres partes:
guillotina, cicatriz, intemperie;

laguna,
ejercicio de rendirse, volcar
el nombre sobre el olvido
como un acto de expiación.

Sostengo mi hipótesis:
el inicio del lenguaje es imitación,
adquirimos un yo por supervivencia
aunque no queramos ser
diferentes a los demás.

Vencí el instinto
de ser inmune al dolor:
siento el corte,
intento emparejar cada costura.
Hago el esfuerzo
de no quedarme sin plumas.

 

De: “Hipocampo”

 

FRANCISCO SEGOVIA

 

 


Gilgamesh el tirano


            5
El rey es el hueso del dátil
la pedrada en el agua
la punta fija del compás
la vocal que sostiene a la sílaba
la cuerda que tensa el arco
la vela y el ancla del bote
el que hace pie en el fondo …

El rey se abre paso entre la gente
como la quilla del barco o la reja del arado
se pasea orgulloso por las calles
con la mirada feroz y el arma enhiesta.
¡Nada lo detiene!

En el mercado
toma el pan que se le antoja y no lo paga
toma la fruta que se le antoja
le da un mordisco
y la arroja hastiado al suelo.
¡Todos le temen!

Todos alzan la mirada al cielo
y en silencio dicen sus endechas.

 

            6
No lo digas niña por ahí
no se lo des a saber al viento
que todo lo esparce con un soplo.
Que no salga de tu boca mientras andas
por la calle quédatelo en los oídos
bien guardado dando vuelta y vuelta en las orejas
sin que alcance nunca tus labios.
No lo digas ante gente que no conozcas
que no lo oiga nadie en el mercado
que se queden tus palabras con tus padres
tus abuelos tus hermanos tus amigos más queridos
no vayas diciendo alegremente por ahí
que te vas a casar mañana …

Porque si lo sabe el rey
si lo escuchan sus oídos
vendrá por ti
vendrá por sus fueros a violarte
a interrumpir tu noche de bodas
metiéndose en tu cama a hincar
su rodilla entre tus muslos
a desflorarte antes que tu novio vendrá
por ti a ejercer sobre ti
su maldito derecho de pernada …

No no digas nada niña
no muestres al cielo tu alegría
que si lo haces
él vendrá por ti …

 

De: “Siduri”

 

NAHUEL LARDIES

 

  

 

La vida es sueño

 

Llegamos de a poco a reunirnos ante el nicho,
un mausoleo prestado.

Quién hubiese dicho que iba a ser necesario
erigir un lugar de reposo
(la obra está en proceso—le quedan tres vacantes);
es como cuando
una pareja joven alquila su cochera.

Y de a poco los otros empiezan a irse,
es como si los palcos y plateas,
los asientos delanteros
se desintegraran y ante la escena desnuda,
el escenario vacío, el drama,
solo quedásemos mi hermano y yo.

Como la puerta de una heladera
cierran el nicho ante nosotros.

Mi hermano dice cómo puede ser,
cómo puede terminar la vida
ahí.

De a poco nos vamos nosotros también.

El gozne del portón del cementerio
gruñó a nuestras espaldas.
Las cadenas, el candado se cerró.

Ya está. Se terminó.
Miramos para atrás.

Nadie nos sigue.

 

LAURA WITTNER

 

  


Kayak

 

Del largo día que pasamos juntos
rescatás, un rato antes de dormir
el momento en que llevaste el bote
hasta la salida de la playa
y al final me impulsaste y me alejé
remando con tus remos
las manos acolchadas por tus guantes
la luz menguada por la visera de tu gorra.
Te gustó, me decís,
esa asistencia técnica.
Y yo, remando de regreso
vi tu pelo plateado y desbocado
que asomaba del agua marrón
como una luz de bienvenida.
¿Cuáles son tus leyes y cuáles las mías?
Eso siempre va a ser un secreto.
Nada funciona sino a los chispazos.
Chispa de pelo bajo el sol,
chispas entre remo y río,
chispas justo antes
de dormirnos.

 


DAMARIS CALDERÓN CAMPOS

 

 

 

Pessoa

 

Muchas veces quise ir a Lisboa
para encontrarme con Pessoa.
Pero cómo encontrarme con Pessoa,
el más desconocido,
en un lugar que no fuera
una plaza, una estatua,
o una fuente de soda con palomas?
Siempre en la foto,
aparece un hombre pequeñito, de lentes,
cruzando rápido una calle, sin querer hacerse notar.
En la curva del camino,
siempre otro,
hay un fingidor.
Alguien come chocolatines, sin filosofía,
y tira el envoltorio a la calle.
Y la calle está llena de pessoas
que más bien parecen heterónimos.
Solo el mar relincha allí
como un poeta o un hombre.

 

 

ROBIN MYERS

 

 

 

Drupa



Cómo hace alguien para decidir lo que sea de acuerdo con lo que cree va a seguir queriendo o no queriendo para siempre por el hecho de quererlo o no quererlo ahora, me excede. Aunque en cierto sentido es lo que estoy haciendo y la verdad no hay nada que me exceda, o nada que yo misma pueda hacer. No me excedió golpear a S en el hombro, tampoco irme del bar con el novio de alguien que admiraba de verdad. Por qué mejor no extrapolar de ahí. De acá, mientras desayuno en el piso. Delante mío, el plato de madera con cerezas. Adentro, el ácido. Lo que excede mi cuerpo es la semilla.

 

Versión de Daniel Lipara

De: “Centro”

 

 

 

domingo, 3 de diciembre de 2023


 

ESTEFANÍA ARISTA

 


 

Loba

  

A menudo cuando debo disfrazar la verdad
la saco de mis bolsillos y la aviento a la mesa
en la que estamos comiendo.

Es la pieza de Lego o de madera
con los orificios de triángulo, círculo, cuadrado.

Pero la he moldeado y decorado tanto
que en ningún momento es digna de encajar
en el juego de otro.

En voz alta te la ofrezco a ti
y cuando la tomas entre tus manos
los niños son los únicos que entienden tu euforia.

Inspeccionas la verdad desde el otro lado
de la mesa. Me das la espalda para recoger
una cuchara del suelo,
veo el tatuaje de loba en tu hombro,
la mariposa que hierve tus mejillas,
y en tus tobillos
las mismas ámpulas
que mi mamá se cura en las noches.

Nos veo como personajes
en un escenario de cuerpos enfermos
en el que no cabe hablar de amor
pero sí de este abrazo:
—Yo tengo epilepsia.
—Yo tengo lupus.

El mundo empieza a fracturarse
cuando dejamos de ocultar tu diagnóstico
y el mío:
atrapamos la verdad con los dientes
y salimos corriendo.

 

De: “Hipocampo”

 

 

FRANCISCO SEGOVIA

 

 

 

Consejos para andar en el infierno


            41
no calces sandalias
 que en el infierno todos van descalzos
no vistas ropa limpia
 que en el infierno sólo gastan garras
no comas fruta fresca
 que en el infierno mascan polvo
no bebas agua clara
 que en el infierno mascan sólo polvo
no lleves un bastón no te apoyes
al andar en un bastón
 que en el infierno todos reptan
no te alegres no sonrías
 que en infierno todo es llanto
 y mueca de dolor
no beses a quien amas
 que en la boca de los muertos
 no han quedado labios
no abraces a quien amas
 que ya no tienen fuerza
 los brazos de los muertos
no perfumes tu cuerpo no lo untes
de ungüentos deliciosos
 que atraerías a los muertos y los muertos
 te rodearían te rondarían como moscas
no hables con quien amas
 que no hay palabras allá abajo
 ni hay conversación sino sólo
 gemidos y lamentos
no despiertes a Ninazu la que duerme
desnuda sin adornos en el pecho la que muestra
sólo la espalda nuestra Madre Ninazu la que duerme
no la despiertes
 porque te enredarían sus voces de protesta
 como un hechizo te rodearían
 los espectros como moscas
 te raptarían te retendrían las sombras”.

Pero Enkidú no oyó no quiso oír.
Calzó sandalias
 y las sombras del infierno lo rodearon
vistió ropas limpias comió fruta
 y las sombras del infierno lo rodearon
sonrió bebió agua limpia se alegró
 y las sombras del infierno lo rodearon
se perfumó allá abajo allá abajo
dijo en la oscuridad unas palabras claras
 y las sombras del infierno lo rodearon
despertó a Ninazu nuestra madre la que duerme
 y las sombras del infierno lo prendieron
 se le echaron encima lo raptaron
 no dejaron volver a Enkidú no dejaron
 que volviera a respirar entre los vivos.

No cayó en el campo de batalla como un héroe
no lo atrapó Ninazu no lo raptó Nergal 
¡las sombras del infierno lo prendieron!

 

De: “Siduri”

 

NAHUEL LARDIES

 

 

 

Ángeles

  

Donde estaba el impulso
ahora hay una cuchara.

Donde estaba la taza
hay un círculo negro.

Donde estaba el verano
quedan miga y harina.

Donde va el adjetivo
hay un círculo negro.

 

JULIO MARÍA

 

 

 

Telémaco gatea desnudo en las playas de Troya

 

Lo épico,
   lo heroico, lo realmente
extraordinario, hubiera sido Ulises cargando a Telémaco,
la odisea completa con su hijo en brazos. Un columpio en la arena.
Soldadito de bronce. Ternura del ámbar. Telémaco
   montado en los hombros de su padre. Un bebé flotando
por encima de los cascos, sobre los escudos, los arcos, las espadas.
Un bebé contemplando las estrellas, el fuego de las murallas,
balbuceando entre aedos y rapsodas, Telémaco, no chupes la lira.
   Eso hubiera sido
lo difícil, un rey de dos cabezas, la fiebre,
el berrinche por las noches, el vómito
entre los pechos de Briseida. Agamenón desvelado:
“No soporto ese mocoso, dénselo a los perros.
No necesito a Ulises para ganar esta guerra, Atenea,
por favor, cómetelo de un bocado”.
   Imagina.
Ocho mil soldados en pausa, sudando bajo el sol de Troya.
Ocho mil estatuas de bronce, esperando, la orden de su rey.
Ulises bañando a su hijo en la bahía. Un niño desnudo
viendo hombres morir como si nada, aprendiendo a mentir
como si todo. Eso hubiera
sido lo hermoso. Que Calipso lo adoptara sin rencor.
Que Circe lo besara sin veneno. Caballito entre flores de acanto.
Un príncipe montado en un cerdo, feliz con su corona de olivos,
feliz cumpleaños, Telémaco, hijo de Ítaca, dormido en la panza
del cíclope. Polifemo derrotado con ternura, no con inteligencia.
Eso hubiera
   sido lo bello,
la epopeya: un padre y su hijo atados a un mástil
para escuchar la voz de las sirenas. Ulises y Telémaco
llegando a Ítaca con los mismos ojos, las mismas cicatrices.
Que el viejo Argos los olfateara moviendo su cola
en un palacio vacío. Que no encontraran ningún telar,
ninguna torre, ningún recuerdo.
   Que Penélope se hubiera ido, ya,
desde hace años.

 

De: “La isla que canta”

 

 

FERNANDA MARTÍNEZ VARELA

 

  

 

las muchachas pasaron sin voltear a verme
ni pena ni asco nos das al voltear me decían
que te sea el amor breve, interrumpido coito
por una mosca que en tus nalgas mete la lengua

agradece que tus genitales bese sin escupirlos
sin deshacerlos en sexos, sin respirarlos antes
como una caricia que tiende a la corteza
los amores haces ineficaz e ineficiente
no eres ni vasta como insufrible
y se te aguanta por ternura
de quien daña la vista
hecha de carne

pero ellas rieron
al invitarlas a casa
al decirles hoy pesqué un pez
es mi cumpleaños, quisiera afecto
estoy sola y estoy solo, dos veces triste
y me siento dos veces feo, quise insistir
qué hermoso cadáver lucen de mañana