jueves, 28 de diciembre de 2023

JIMENA GONZÁLEZ

 

 

 

Bigotes

  

Tengo el bigote de mi abuelo
y su apellido.

No lo digo con orgullo
porque sé quién fue mi abuelo.

Y como él,
tengo un taladro en la cabeza
que me pide golpear e insultar,

que me habla de superioridad,
de odio y de cerrar las ventanas.

Como él desconfío,
soy cauteloso,
me muevo
caminando hacia atrás
como los cangrejos,
para evitar que me toquen la espalda,
vengan caricias o vengan puñaladas.

Ese taladro me hace sentir
que todo está bajo mi control
y que todas mis verdades
son absolutas.

Soy feo,
como mi abuelo.
No me baño.
Soy un galán y soy insaciable.
No hablo,
no cuido de nadie
y como él, no miento.
Soy un imbécil admitido.

En el nombre de esos hombres
de los que vengo,
tengo la nuca desierta.

Soy valiente.

El dolor no me hará negarlos.

Tengo el bigote de mi mamá,
y me amputé un apellido
para que el suyo fuera primero.

Lo digo con alivio,
porque sé quién es mamá.

Como ella
no digo que regreso
si no regreso;
cuando creo,
creo completamente.

Tefen gofo ufun
lefengufuafajefe
pafa rafa cofontafar sefecrefetofos
quefe efellafa mefe efensefeñofo.

De mi madre traigo el mar
encerrado en las paredes
de mi garganta.

Tengo la inteligencia de mamá
que trasciende al capital y su individualismo.

Mi madre es todas las mujeres.

Yo soy todas las mujeres.

Yo también tengo miedo
y también soy hermosa.

También soy chaparra
morena
grandísima.

También me gusta reír fuerte y es eso,
la risa de mamá en mi garganta,
la que cesa intermitentemente
el taladro de mi cabeza.

 

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