sábado, 17 de octubre de 2026


 

ANA ROMANO

 

  

 

Audaces

  

En las esferas

yuxtapuestos hologramas

enmascaran

 

Los audaces horadan los calderos

y entre los maizales

despunta el hechizo.

 

 

ANA MEUCCI

 

 

 

pasaron eras
de hielo, de pólvora, la era inacabada del uranio
y nos veo, ovillos minúsculos
de papel mojado
latiendo

  

De: “Agua sin voz”

 

 

MARÍA NEGRONI

 

 

 

La proporción áurea

 

a cada amor le incumbe
su ruina pestilente

a cada río
su texto migratorio

el costo es alto
la miniatura del deseo
inmensa

no te quedes sin ver
los cuervos del fracaso

ni el bajísimo cielo
en el que ardemos

con un pie en la eternidad
y otro en el barro

no instales una patria
en la cabeza

escúchate avanzar
retrocediendo

en la esfera más lenta
sé feliz

 

 

OSVALDO AGUIRRE

  

 

 

El trasplante

  

De la casa familiar
con diez habitaciones,
vitrales en una sala
que se encendían
al atardecer,
del patio, la quinta,
el camino bajo las casuarinas,
guardé un poco de tierra
curtida por las heladas
en una linda maceta
con una planta
cuya especie ignoraba.
No era un lirio rojo,
como pensé en un momento
de entusiasmo,
porque dicen que el lirio rojo
favorece el amor
y la seducción,
sino una clivia
de hojas ásperas y esbeltas.
Diosa de la intemperie,
sé que aguanta
la falta de agua,
la soledad y el silencio
porque cada vez
que volvía de viaje
la encontraba de pie,
en el balcón
de un departamento
céntrico, a solas.
Ahora se la doy
a mi hijo,
para que la riegue
como conviene,
la ponga al sol
y espere, al final
del invierno,
su flor,
como una miniatura
de un mundo
que se perdió.

 

 

MANUELA GÓMEZ

 

 


  

No pasa
casi nunca

  

No pasa
casi nunca
pero bailamos,
la música nace
en un rincón
del cuarto
iluminado por
la lámpara pequeña
en la mesa de noche.

El bebé está sentado
en el suelo de madera
me dice con un gesto
que le quite
la ropa,
se da palmaditas
en la panza
se inclina hacia adelante
y hacia atrás
mueve la cabeza
muy rápido
de un lado
al otro.

Su hermano
está sobre la cama
se quita la camisa
igual que el bebé
y sabe cómo hacer
una guitarra
con las manos,
es el cantante
nosotros
su público
y ya suena
la canción
de Los prisioneros,
saltamos con su
la ra laa laa
la ra laa laa.

Me acerco
al papá
de los niños
me pego
a su espalda
después
al pecho
y quiero
dormirme
ahí nada más
sobre la piel.

Pero el día que sigue
o el que le sigue a ese
él y yo
discutimos
en la cocina
bajo las luces
horribles de neón
junto a los platos sucios
en el lavadero
los pies
en las baldosas
heladas
aún sin barrer.

¿Por qué
abro, cierro
la nevera
con rabia
con violencia?
¿Por qué parece
que nunca
hubiéramos sido
felices?
¿Por qué siento
como si fuera
el final de todas
las cosas?

 

 

ALDO PELLEGRINI

 


  

Necesidad de la máquina de calcular

  

Los búhos de cráneo transparente
todas las mañanas engendran el mismo paisaje en
sus ojos
de allí parten las sonámbulas vestidas de frío
para descender las desnudas escalas barométricas
de allí parten galopando las pestañas
para alcanzar la cumbre más alta de la pasión
los búhos de cráneo transparente
confunden el tiempo y la realidad
confunden el hombre y la miseria
confunden la ciencia con el sueño
sólo la máquina de calcular
puede aclarar la inmensa confusión que nos rodea
es necesario calcularlo todo
es necesario estudiar el origen de los precipicios
calcular el número de mujeres de rostro roído por
la niebla
calcular la ferocidad de los dientes
calcular los denominadores frenéticos
calcular los ríos que corren por la memoria
calcular las personas que se detienen bruscamente
en los puentes
calcular el vértigo de las láminas sumergidas
calcular los escalofríos
los castigos
la buena voluntad que se enfría
y calcular la distancia del hombre implacable
que se incorpora
para vomitar.