"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
viernes, 1 de septiembre de 2023
NÉSTOR E. RODRÍGUEZ
Diosa
de la furia
Los
taínos veían propicio
el movimiento circular del viento
al paso de un huracán.
Por eso dibujaban a Guabancex,
diosa de la furia,
con los brazos ondulantes.
Hoy Saturno planea sobre Escorpión
y el brillo de la Tierra
dora el lomo de los libros.
Que nadie se aventure al afuera
por más dulce que llegue la sospecha,
por rotundo que se advierta
el llamado nocturnal.
BÁRBARA ALÍ
Las
palabras podrían ser
un medio de propulsión
para alcanzar el silencio
quiero el silencio
de una niña que duerme
acunada en los brazos
quiero una canción
para cantarme
cuando me pierda
otra vez
cuando alguien
me pregunte por mi nombre.
ROCÍO G. BENÍTEZ
Estoy
acostumbrada al desvelo.
Mi cuerpo no decide su postura:
árbol – piedra – máquina que sangra.
Me
bautizaron con astillas.
Serás
callada y sumisa.
Serás de boca complaciente
dijeron antes del primer golpe
antes
de ungirme
con su saliva caliente sangre.
Y
sentenciaron:
de
ahora en adelante
te
llamarás como yo quiero.
De:
“Donde una vez tus ojos ahora crecen orquídeas”
DRAUPADÍ DE MORA
recuerdo
a
mi madre
siempre en el jardín
ante una gran hoguera de hojas
nosotras somos muy pequeñas
trepamos árboles
lanzamos ramas al fuego
la
única violencia
era la emulsión de scott
sin embargo soy cruel
como mi padre
De:
“Obeliscos”
MARTÍN RODRÍGUEZ-GAONA
Desdémona
En el juego de espejos del cielo
contra el agua,
¿cómo he de aguardar una respuesta
si aún no logro comprender
la simbiosis entre
fragilidad
y dureza?
Me basta
verte
para perderme
en las callejuelas húmedas
y los pequeños
puentes,
esperando el silencio
tras tus desplazamientos,
la mentira
de tu canción.
“No puedo, aunque te ame. Tengo miedo.
Si algún día
me tuvieras completamente
se acabaría:
dejarías
de
mirar”.
De:
“Motivos fuera del tiempo: las ruinas”
ADRIÁN AGOSTA
Lo
poco que se sabe
La
fiesta se encapota, se oscurece
como si quien la escucha estuviera lejos
encerrado
en una de esas cabinas fenólicas, de cara
al fondo del inodoro Entre
extrañas reverberaciones cerámicas Pis
y acre La garganta
de un traidor se ahorca sola, sí, pero antes
qué y después nada ¡Nada! No hay
justicia
o no la entendemos
Vasos y vasos de vino tinto intentaron
distraerme Amor:
sé que no solo sos esta flor arrancada
ofrecida, supurante
estos hilitos de bilis, los últimos, alcanzando
el fondo Alguien
en la cabina de al lado preguntando
qué son esos gritos, y yo
¡La incertidumbre! ¡La incertidumbre!
