"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
domingo, 18 de octubre de 2026
ANA ROMANO
Malena
Desalentado
un cigarrillo
Aisladas en el jardín
las margaritas
Compromete el
parpadeo
la confesión
Frases huecas
cuestionan
lo que dura
A hurtadillas Malena
mastica escarabajos.
ANA MEUCCI
borde piel
orilla cambiante
umbral que se hace voz, palabra, huella
después sólo esa
ráfaga deleble
que llamábamos
presencia
De:
“Agua sin voz”
MARÍA NEGRONI
0.0016 kilómetros de
palabras
confinadas a un poema
curiosa manera de
decir
un hombre caminaba por la muerte
lo atravesaban
formas
un poco arrepentidas
graduaciones
de lo que no tuvo
el aire
que inhala por minuto
el mundo
cada vez que se extraña
el resto
fue aritmética mayor
saber caer y no caer
evaporarse
como una herida
transparente
DIANA DEL ÁNGEL
Mar de adentro
Sólida sustancia amarilla: residuo del sol de mi
cerebro. Según su consistencia, húmeda o seca, el cerumen puede ser herencia
genética dominante o recesiva: mis oídos segregan la segunda, perteneciente al
genotipo asiático y amerindio. Igual que ese desecho, cuyo resplandor seboso
corona mis mañanas, soy lo que resta de genes, palabras y rostros que cruzaron
por el estrecho gélido para asentarse en tierra nopales. Minúsculo y cerúleo,
concentras el color de flores no vividas, de fuegos apagados por la huida y
mangos saboreados en la primaria. Minúsculo y viejo mar manando por el caracol
de mi oído. Pertenezco a una raza pronta la extinción, estamos de más. Como en
el cerumen mueren los sonidos que prefiero no alojar en mi memoria, yo me
deslizo entre palabras, me segrego de los gritos, cerilla me consumo.
TANIA DOLORES LANGARICA
No
hay manantiales en la carne
Todos los días
las batallas:
la espalda mojada
se unta. Cabello
que siente la vida lejos de la tuya
rebota por la casa
decide
sobre ti
como el resto de las cosas.
Fuego a las naves
de los
comensales.
Caminar con las manos
play back el día
anterior
aún trato de explicarme
esta cantimplora de sonidos. La calle y tú
El cuerpo infante para cualquier tragedia
entiendo
por qué has sido tan voraz
con mi existencia.
Hoy es gravísimo
si lo ves
de cerca
—verte dormir—
ver la banqueta
la puerta cerrada y abierta. La cabeza
desnuda puedo empezar a reconocerte
no hay
manantiales en la carne.
Con religiosidad
enfermar lo que eres
dar las noches
quedar viva
con el cabello mojado
un domingo. Sollozar
Lo que aquí se escucha
no es escarcha de tu hielo.
Templo
Flujo. La danza de mis manos
otra vez sin mí
él dice <Hola>
omisión del sujeto interno. Batallar
Grasa en la sangre
la carne, al fin
no es tan jugosa.
Quiero abandonar
la palabra
ser heredero de nada
porque es gravísimo
—silbar sobre
ti—
que regrese a tiempo
mi deseo
que nadie lo llame
almático
que nadie vuelva a decir
dicotómico. Estallar
Tallar los lagrimales
en otra ciudad
aquí. Calla
no estamos satisfechos
pero todavía
los manantiales.
MA YONGBO
Nieve
húmeda
Blancura esponjosa en
las ramas, cae sin brisa,
Sin rastro de personas en el camino
La nieve cae y se derrite pronto
Como si ardiera un fuego por debajo
Pero la nieve que cae en otras partes, persiste
Toda la montaña me
pertenece
Sólo mi respiración, mis pasos lentos
Canto de pájaros como agujas bordando el silencio
Mi cabello que se va humedeciendo
Bosque adentro, leve
rumor de copos de nieve al caer
No hacen falta metáforas humanas
Una tórtola vuela horizontal ante mí
Inclinándose, despliega el trazado de sus alas
Una persona
desaparece de a poco en las montañas
Versión
de Jan de Jager
