jueves, 27 de agosto de 2026


 

RUBÉN ALABARCE

 


 

 

Araña Davidbowie

 

Han encendido luces azufre
en una fiesta donde
nada hay que celebrar.

Suena una de Bowie
en círculos danzantes
de discordante griterío.

La comparsa viste
bajo tintes sociales
esa vivida soledad.

Abordan el banquete
hileras de arañas
con ideas suicidas.

Al picar la ansiedad,
se siente el rocío
gélido en los párpados.

Los cuerpos arrítmicos
se tendrán que acoplar
eternamente aquí.

De: “El polvo del telar”

NAIA ESTIBALIZ

 

 


 

La duda

 

La duda tiene
cuatro letras,
pero solo
cuando te detienes
a mirarla.

De: “Bajo una luz amarilla”

 

ANDREA BERNAL

 

 


 

 

Cenas

 

He dejado la cáscara del langostino en el borde del plato.
El desnudo colorado me mira con ojos saltones
es una muerte que parece pequeña, imprevista,
tal vez deliciosa a la vez que enmascarada,
que trago sin opción,
y cae en las rodillas
de su servilleta negra
o tumba.
.

 

RUBÉN J. TRIGUERO

 

 


 

Tiempo es hielo

 

El tiempo es hielo
que decrece minuto a minuto,
nosotros, esclavos de su esencia,
de su extraña decadencia,
nos desgastamos gota a gota
siempre con la mirada atrás,
atentos al deshielo.

De: “Volver a empezar”

 

GONZALO ZURANO

 

 


 

Invitación

 

Cerrar las puertas,
cortar los cables
impredecibles del pasado.
Como una gran máquina
que asfalta el camino
transitar un encierro dulce,
sin objetivos
ni ecos de batallas
bravas.
Ventanas tapiadas, trapos
sobre las rejillas,
los ojos de la costumbre.
Habrá entonces una hendija
y por ahí, filtrándose
una delgada luz.
A ella
nos encomendaremos
y a nada más.
.

De: “El desarmadero”

 

AZUL URDANETA

 

 


 

Poema de Centro Comercial

 

No es fácil leer un poema
un sábado en la tarde
las mujeres hablando
de sus maridos y desdichas
el olor a resina de las uñas de gel
la tormenta del secador
y un video de Selena en la tele
mi suegra puteando a la mujer
que a eso de siete
trata de explicarle
que la permanente pasó de moda
y yo
con este poema
entre las manos
y el cabello cayendo
a cada maniobra de sus tijeras
porque verdaderamente
no es nada fácil
leer un poema
un sábado por la tarde
uno que habla de niños
y de hambre
y la mujer que insiste
en resolver un test de la revista
que tiene en las manos
y la mujer que insiste
en que lea unos tips
para asegurar orgasmos
y yo que guardo el libro
que traje en mi cartera
y cierro los ojos
para no olvidar el poema
que intenta salir un sábado
en un centro comercial
antes que la noche acabe

De: “Como una costumbre”