"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
domingo, 17 de mayo de 2026
RÓMULO AUGUSTO MORA SÁENZ
La
que se case con yo
La
que se case con yo
Sera reina en mi ranchito
Tendrá un patio con flores, una huerta y un plantío
Y las estrellas azules alumbrarán el camino
Y cuando en mi pecho duerma
Oirá mi corazoncito
ISAAC ROSENBERG
Al
recibir noticias de la guerra
La
nieve es una palabra blanca y extraña.
Ni hielo ni escarcha
han pedido a brote o pájaro
el precio del invierno.
Y
sin embargo hielo, escarcha y nieve
de la tierra al cielo
este país de verano conoce.
Nadie sabe por qué.
En
el corazón de todos está.
Algún espíritu antiguo
con beso maligno ha moldeado
nuestras vidas.
Colmillos
rojos han desgarrado Su rostro.
La sangre de Dios se derrama.
Llora desde su lugar solitario
a sus hijos muertos.
¡Oh,
antigua maldición carmesí!
Corroe, consume.
Devuelve a este universo
su primigenia flor.
REYNALDO LACÁMARA
El
párpado
El
párpado es una pausa para mirar la noche
El párpado nos deja solos
corta las distancias
y somos irrealizables, oníricos
El párpado es una herida
por donde los sueños gimen
A veces es una pequeña boca que habla colores el párpado
El
párpado es un pozo más inabarcable que el silencio
Es la defensa el insecto que no entró
la insistente muerte golpeando sus puertas
El
párpado a telón abierto
a escenario cotidiano
Bolsa que guarda lo adquirido
Imágenes quedan escondidas
vivientes en algún recuerdo
Y el párpado inmenso del universo
termina y empieza
cuando cierra sobre la piel
el pequeño párpado.
JOSÉ PARRILLA
Yo
estaba loco
“Yo
estaba loco.
Y eso me impidió
hacer una locura”
“Yo
soy Parrilla.
No traigo escuela, ni doctrina ; no soy Maestro ni Jefe.
Debo decir que no me asusta tener discípulos; además, conozco el Manicomio y la
historia de las
religiones.
no tengo discípulos.
(Lavarse los pies y tomarse el agua.)
no tengo discípulos.
¿Donde esta´ vuestra nariz? Los jóvenes poetas desdentados, que no saben hablar
sino es con alguien;
no habrá puntas del carretel.
Pese a todo, no hanse ofendido ni me han abandonado.
A veces me encuentran ; si los veo, me pagan el café, me invitan con cigarros y
me presentan a sus
novias.
Comprendo que se permita a un individuo enseñar matemáticas y corretear
escendedores de gas. nada
sirve para nada.
Comprendo que haya también tanto sujeto que hace arte, escribe, pinta, mira, o
habla de arte.
Esta fauna es despreciable porque tiene arrogancia o vergüenza de mear ante
vecinos.”
“Era
un sueño
una vez, con zapatos.
Era la niña.
Maté al padre y a la madre
de la niña,
que la habían usado
doce años
Le di un fémur a ella,
Y ella golpeaba la mesita
Y se reía de la cara
que los monstruos
sacaban de la cara
de sus padres”.
FÉLIX LUIS VIERA
Bajo
esta llovizna
Bajo
esta llovizna
en medio de este frío
entre estas calles anchas y arboladas
brillantes por el asfalto negro
¿se habrá de detener tu corazón?
¿Se detendrá tu corazón dentro del Gran valle?
¿Regresarás a la patria convertido en una bolsita de cenizas?
Inerte, ¿harán volar tu corazón hecho cenizas
cual pájaro hecho cenizas
por sobre la inmensidad del Golfo
hasta la tierra donde una vez tú cantabas?
¿Habrá de detenerse tu corazón dentro de este frío donde siempre
es medianoche?
Junto a esta grisura de los árboles
del atardecer
de la avenida tuya de cada día
¿habrá de detenerse una agrisada tarde tu corazón?
tu tan jodido corazón
tu corazón lleno de bilis
tu corazón con tantas muescas de derrotas
¿habrá de detenerse
bajo la densidad de este cielo,
pisoteado por la lluvia ácida,
envuelto en la densa capa del olvido?
URIEL CASSIANI
Demasiado polvo
A Ricardo Pérez Reyes.
Las
manos, los ojos, el corazón.
Crecieron
nuestras sombras
o las generosas puertas de casa
se hicieron pequeñas…
el viento golpea con cautela
como alguien que inseguro regresa.
Perdieron las paredes su virtud de lienzo,
allí, una maleta esperando un viajero,
un almanaque sin fechas,
una línea sobrevive:
Recordarás a Epifania.
El lugar del patio que congregaba a la familia
no soportó el peso de hermanos repartidos,
de árboles sin sombras en los bordes.
Regreso a reunir los huesos nuestros,
a sacudir la memoria de perfectos momentos.
Descubro en los rincones las muñecas de las hermanas:
parecen abrirme los brazos.
Dudo que alcance la claridad del Universo
para volver a hacer la luz en estas habitaciones
donde sobraba cielo.
¿En qué momento el rumor del arroyo
desapareció de nuestras gargantas?
Demasiado polvo para limpiarlo todo, con un viento
iniciado en los pulmones.
Queda un recipiente de arcilla
donde bebíamos aguas despiertas,
unas voces que vuelven reclamando a sus dueños.
¿Será ésta la victoria de la noche?
¿El estado real de la muerte?
