"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
lunes, 26 de enero de 2026
VERA BRITTAIN
A mi hermano
(En memoria del 1 de julio de 1916)
Tus
heridas de batalla son cicatrices en mi corazón,
recibidas cuando, en aquel gran y trágico “espectáculo”,
tú desempeñaste tu papel,
hace dos años.
Y,
plateado bajo el sol de la mañana estival,
veo brillar el símbolo de tu valor:
esa Cruz que ganaste
hace dos años.
Aunque
ahora de nuevo miras volar la metralla,
y escuchas los cañones que cada día rugen más,
como en julio,
hace dos años.
Ojalá
resistas para guiar la Última Avanzada
y, con tus hombres, perseguir al enemigo en fuga,
como una vez en Francia,
hace dos años.
ALEXANDRA DOMÍNGUEZ
El
único lugar
Cuanto
sucede, lo que no existe pero aun así sucede,
las tres manos del destino en un lugar extraño,
el mediodía hacia el que vamos más allá de nosotros.
Lo que sé y lo que no sé, la madera de un árbol, la materia de un astro,
lo que sucede cuando es de día, lo que ocurre de noche.
Lo que bajo el cielo de la Tierra es memoria de mujer,
la modista en su piso de alquiler, los jubilados pobres.
Cuando voy por este mi único lugar,
una ciudad de la que no tengo recuerdos, el mar detenido.
Lo que sucede a mi derecha y lo que sucede a mi izquierda,
la vecina que riega los geranios, la que sacude el polvo.
Yo soy la que soy, la última en llegar, vosotros.
CARLOS RENÉ CORREA
Abro
mis manos en el deshojado otoño.
Persiste la escarcha del primer abandono de los árboles
y el agua va vestida de niebla.
Allí está el parque pintado por la muerte
de la savia que ha huido al corazón de la tierra.
Las estrellas, ojos de pájaros incorpóreos,
entre mi ser y el tuyo
navega mi limitado canto hacia tu eternidad.
EMMANUEL HOCQUARD
Tautología
Viviane
es Viviane. Una, evidenteme.
Quien habla?
La frase no tiene autor. La frase no tiene sujeto.
La frase no tiene verbo.
En “Viviane es Viviane” es no es un verbo, la primera Viviane no es el sujeto y
la segunda no es el predicado.
Sólo hay una Viviane. Una, evidente.
Si
acepto como regla que todo enunciado es una tautología, entonces toda
proposición, hablada o escrita, dice lo que ella dice y no dice otra cosa.
La tautología es autoliteral (V. Literal, literalmente, literalidad)
Nada la explica. Ella no explica nada. Ella es suficiente. Nada la produce, no
produce nada. Ella es ella misma, una, evidente. “Como nuestra vida”
La
tautología ocupa todo el espacio del lenguaje
(…)
Si, Viviane es Viviane.
La tautología no dice todo, pero si.
Versión
Patricio Grinberg
CLAIRE GOLL
Yo
he nacido en tu corazón
Yo
he nacido en tu corazón.
Un domingo -con veinte años-
tú me enseñaste a hacer equilibrio
sobre nubes;
tú trajiste a mis ojos
las lágrimas de la bienaventuranza;
tú me ordenaste abrir las puertas
al ángel con las alas manchadas
y al asesino de la medianoche
para pedir perdón.
Tú
me enseñaste el éxtasis
delante del guijarro -cargado con duración-,
delante de la maleza del muladar;
tú ensayaste conmigo la canción a dos voces:
el aria del amor a prueba de fuego
y que resiste a todo incendio…
pero la muerte la ha chamuscado
y yo me derrumbo bajo el peso
de la aflicción de plomo.
Sí;
tú que me trajiste al mundo,
¡ayúdame a emigrar al cielo!
MAX JACOB
Jardín
misterioso
¡Conchas
de alas! hojas muertas
entreabríos, labios de insectos rojizos,
no había hojas muertas al salir del portal,
eran insectos color caoba
¿hablarán? ¿se elevarán de la tierra
y subirán a los ladrillos?
¡Ha llovido! ha llovido en torno al presbiterio,
¡Espero! oigo el paso de los jinetes
¡Espero! oigo croar a las ranas
¡Espero! oigo el silbido de los sapos
se arrastran bajo las anchas hojas de las calabazas
¡Espero! oigo caer gotas de agua.
El
palmito impide con sus lanzas
que se acerquen dos perales en el día tan claro.
¿Quién se ha reído en la tarde que se ofende?
Alguien ha cantado. Deben ser los carpinteros.
¡Oh vida! ¡Oh muerte! oh misteriosa tierra
¿Qué escondes tú que las tardes revelan?
¿De qué tesoro eres la guardiana?
¡Oh vida! ¡Oh muerte! ¿dónde están tus viveros?
¡Alguien ha cantado! alrededor del órgano
las muchachas entonan el canto gregoriano
que todas las tardes en mitad del prado de cebada
mezclan sus almas con el poema cristiano.
Una tiene el libro y otra el pedal del órgano.
¡Espero! espero que la planta me hable.
Espero una mirada de las flores que van a morir.
¡Pétalo! espero una mirada a vuestra perla
que la sombra no pueda oscurecer.
