Jardín
misterioso
¡Conchas
de alas! hojas muertas
entreabríos, labios de insectos rojizos,
no había hojas muertas al salir del portal,
eran insectos color caoba
¿hablarán? ¿se elevarán de la tierra
y subirán a los ladrillos?
¡Ha llovido! ha llovido en torno al presbiterio,
¡Espero! oigo el paso de los jinetes
¡Espero! oigo croar a las ranas
¡Espero! oigo el silbido de los sapos
se arrastran bajo las anchas hojas de las calabazas
¡Espero! oigo caer gotas de agua.
El
palmito impide con sus lanzas
que se acerquen dos perales en el día tan claro.
¿Quién se ha reído en la tarde que se ofende?
Alguien ha cantado. Deben ser los carpinteros.
¡Oh vida! ¡Oh muerte! oh misteriosa tierra
¿Qué escondes tú que las tardes revelan?
¿De qué tesoro eres la guardiana?
¡Oh vida! ¡Oh muerte! ¿dónde están tus viveros?
¡Alguien ha cantado! alrededor del órgano
las muchachas entonan el canto gregoriano
que todas las tardes en mitad del prado de cebada
mezclan sus almas con el poema cristiano.
Una tiene el libro y otra el pedal del órgano.
¡Espero! espero que la planta me hable.
Espero una mirada de las flores que van a morir.
¡Pétalo! espero una mirada a vuestra perla
que la sombra no pueda oscurecer.
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