lunes, 5 de enero de 2026


 

SILVIA ABAD MONTOLIÚ

 


 

A solas con esta carne nueva
que el cristal me entrega,
con este amor límpido
que tus manos me devuelven.

Los símbolos desfilan alegres
sin que yo pueda tomarlos;
ahora soy lo más cercano
que conozco a un enemigo.

 

De: “Un ser cercano”

 

LOREDANA VOLPE

 

  

xiv. definición del terror

  

………..tanto ruido
………..bocinas infrarrojo
………..tráfico de sol como la muerte
………..altavoces ruido sin sustancia
………..ruido donde antes solo las olas
………..ruido de fondo en el sueño
………..de una calle en el centro de un barrio
………..gritos latas borrachos
………..acumulándose en las entradas
………..como calaveras testigos de la noche.

………..ruido escarbando cobre metal hirviendo:
………..no hay cántico donde anide ya la esperanza.

………..ruido ser la pérdida fuegos con cabeza de dragón
………..bailando el cielo artilugio olor a pólvora
………..ruido denso entre las sienes ruido.

una puerta se cierra con estrépito,
una ventana invoca el ruido de choque
de aquella casa, la casa del padre
que no está en casa dónde está,
la música imposible a todas horas,
la mente siempre despierta, los párpados
enganchados hacia cada hemisferio,
ruido esperando el susurro de la puerta,
el agua corriendo,
han encontrado la llave, te han encontrado,
ruido se esconde en la ducha,
se envuelve en la cortina, el latido en los oídos.

………..vuelve el ruido de contenedores
………..ruido en la calle los violines
………..ruido hollín entre los árboles
………..las puntas de las hojas quemadas
………..las familias aplauden.
………..de este ruido tengo algo de silencio para guardarme,
………..escapando así de otros ruidos.

 

De: “Ejercicio de aniquilación”

 

CHARO TÉBAR

 

 

 

El abanico

«Dame uno negro
y aprende a respetar el luto de tu padre».

  

Ese abanico florido,
con flores rojas y verdes,
son las cinco hijas que sufren:
rosa, nardo, azucena, clavel y lirio.
Cinco llagas, cinco espadas,
cinco vientres doloridos.
Dibujadas como flores
en el alegre abanico.

Es la alegría pintada
como si fuera la piel
que se despliega y quiere
reír al sol,
la brisa de primavera
que entra en los pechos
para respirar profundo,
la vida de los campos
donde cantan los segadores.

Es el trigo y el prado,
el cielo y las nubes,
el río que canta
y acaricia las orillas
donde las mujeres lavan la ropa
de sus hijos y maridos.

Ellas quieren vivir,
casarse, tener hijos,
un muchacho que bajo la luna
acaricie sus cabellos.
Pero la madre lanza el abanico,
rompe las flores, corta los tallos,
cierra las puertas,
no deja entrar el viento de la calle.

Ahí donde muere el viento
somos todas las que morimos.

 

De: “Llena pues de palabras”

 

 

ELISA LERNER

 

 

 

499.


«La avenida Urdaneta era como un ave perdida de las alas de su vuelo. Conté unos cuantos jóvenes soldados apostados en la calle en celebración de no sé qué aniversario militar. Finalmente pude tomar un taxi en la Baralt. Supe que lo era por un cartoncito colocado de cualquier manera en el parabrisas. Solo la memoria es rosa no ajada por los años. Desde luego mucho el tiempo transcurrido. En el café del Pasapoga, a una chica extasiada Oswaldo Trejo (caballero helado que ardía en fogatas de santa literatura) le hablaba de Moira, novela de Julien Green. Unos pasos más abajo, cada tarde, don Julio Garmendia sacaba a pasear el perro algo apaleado de una hipnótica desesperación. Un personaje como salido del teatro de Beckett encontraba su mejor escenario en las cercanías del hotel Cervantes, donde por años vivió», dijo una antigua paseante por esos parajes.

 

De: “Sin orden ni concierto”

 

 

ANTONIO ARROYO SILVA

 

  

 

el olaje de inmenso crepitar ………….. chispas de espuma
en las rocas …………… una hoguera blanca en el pensamiento
…………… viene ese bramido hechizante ………….. viene no
viene como el mar y luego inunda ………….. te lleva al escollo
no sabe adónde el escollo………….. puede ser una página sobre otra página
pero no un palimpsesto………….. lo
de abajo lo ha borrado el desgaste ………….. pero no
otra forma de alzar lo que está escrito sino una
desconocida insurrección contra la orilla …………. ya no
espuma…………. guindar …………. dejar los pies colgando ……….. el
cuello oscila …………. los ojos ………….. saltan de sus caireles
corren en busca de la innombrable esfinge
pero no todo fue por fricción de olas y rocas no un
drama sino que la carnaza no olvida su proporción de
agua y de roca y en esa química entre la una y la otra
solo queda en la arena un trazo del dolor
un fuego del olaje ………….. un fuego blanco ……………. que no arde
sino grita ……………………….. no grita

  

De: “Bahía Borinquen”.

IZASKUN GRACIA QUINTANA

 


 

otra vez olvidé pensarte
en su lugar

como excusa

llené jarros de niebla
y regué mis minutos con las palabras de otras bocas
que hoy tampoco nos dicen nada
que no nos aguardan
ni complementan
que seguramente no existan más allá de las aburridas esclusas de la lujuria
preparadas para transformarse en lo que nos sea guante
hasta que la realidad vuelva a imponerse

 

De: “Lluvia sobre piedra”