lunes, 5 de enero de 2026

ELISA LERNER

 

 

 

499.


«La avenida Urdaneta era como un ave perdida de las alas de su vuelo. Conté unos cuantos jóvenes soldados apostados en la calle en celebración de no sé qué aniversario militar. Finalmente pude tomar un taxi en la Baralt. Supe que lo era por un cartoncito colocado de cualquier manera en el parabrisas. Solo la memoria es rosa no ajada por los años. Desde luego mucho el tiempo transcurrido. En el café del Pasapoga, a una chica extasiada Oswaldo Trejo (caballero helado que ardía en fogatas de santa literatura) le hablaba de Moira, novela de Julien Green. Unos pasos más abajo, cada tarde, don Julio Garmendia sacaba a pasear el perro algo apaleado de una hipnótica desesperación. Un personaje como salido del teatro de Beckett encontraba su mejor escenario en las cercanías del hotel Cervantes, donde por años vivió», dijo una antigua paseante por esos parajes.

 

De: “Sin orden ni concierto”

 

 

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