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miércoles, 4 de diciembre de 2019

JUAN GREGORIO REGINO





Veinte días



Guardemos nuestro amor por veinte días.
Veinte días de paz para iniciar la limpia.
Guardemos nuestro sexo en el petate
para aliviarnos, y así detener nuestra vida
para viajar al futuro.
Guardemos nuestra inquietud de madrugada,
en las noches hagamos oraciones que la alejen,
y que nada entre o salga de esta casa,
ni siquiera el suspiro del humo
o la brisa que cachetea el viento.
Matemos nuestra carne con incienso,
detengamos la pasión que nos consume,
porque la carne es una hoguera que quema.
Condenemos así la carne frágil y
que nuestra alma vuele y llegue
adonde no hay límites ni abismos.
Allá donde sólo nosotros conocemos la puerta,
como si fuera nuestra casa.
Allá donde únicamente caben
los que son parte del mundo;
los que cuidan y llenan de luz el universo.
Los que pueden sostener una vela durante
veinte días,
mientras menstrúa la luna.



viernes, 29 de junio de 2018

JUAN GREGORIO REGINO





A María Sabina



María Sabina:
Tú eres el alma de la sierra.
Diosa de los cinco guardianes.
Vuela tu espíritu
en las tupidas montañas
que arrullaste con cánticos
de mujer sabia.
Mujer principal.
Mujer autoridad del trueno.
Mujer guía.
Mujer sendero del arriero.
Quiero hablarte en el lenguaje del viento,
porque es necesario que sepas:
que mudo ha quedado el cerro,
que huérfana has dejado a la semilla
y que ya se marchita la flor.
Esa flor herencia de tu estirpe,
la musa, la poesía,
el canto y la sabiduría.
Esa flor diáfana como tu alma,
pura como tu espíritu,
sabia como tu ingenio,
soberbia como tu pueblo.
Esa que marcha ahora
en el desnudo cielo.
En la corriente brava
de los lejanos mares.
Esa, invoca tu espíritu,
tu oración, tu palabra
tu canto y tu nombre.
¡Sabia María Sabina!



sábado, 23 de junio de 2018

JUAN GREGORIO REGINO





Conozco la lengua del mundo



El mundo ya gira conmigo,
ya me va abriendo sus puertas.
Puedo escuchar a quienes hablan,
a quienes ríen, a quienes lloran.
Voy descubriendo el misterio del mundo.
El mundo ya gira conmigo,
me enseña y me habla.
Porque yo conozco la lengua del mundo.
Porque yo conozco la lengua del cerro,
del trueno, del árbol y del día.
Porque yo conozco la lengua del sol.
Porque yo conozco la lengua de la piedra,
de la tierra, de la flor y de la noche.
Porque yo conozco la lengua de la estrella.
Porque yo conozco la lengua de la luna,
de la nube, del mar y de la muerte.
Que vengan ahora las flores.
Que vengan ahora los pájaros.
Que vengan ahora los gallos.
Que canten conmigo.
Que llegue ahora el copal.
Que llegue ahora el tabaco.
Que llegue ahora el cacao,
que me escuchen.
Ellos serán mis guardias.
Ellos serán las llaves
que me abrirán las puertas.
Ellos me vigilarán
en lo nítido, en lo visible,
en lo oscuro y en las sombras.
Ellos serán mis guardias.


domingo, 17 de junio de 2018

JUAN GREGORIO REGINO


  


Las mujeres de Don Juan



Don Juan tiene tres mujeres,
Tres buenas mujeres.
Una es la mayor y es la mujer principal.

Ella inicia el día.
Rompe la noche y
Aleja el sueño.
Ella es el tiempo.
Ella es la guía.
Ella  es la embajadora fiel
De los amores de don Juan.

La segunda es la mediana,
Y su pecho es un inagotable
Manantial de amor.
Amamanta al hijo suyo.
Ella es la mujer tortilla.
Ella es la mujer pozol.
Ella es la mujer metate.

La tercera es la más joven,
La que habla y canta
Como una  niña.
Ella es la mujer de los brillos listones.
Ella es la mujer de los huipiles de gala.
Ella es la mujer  de las soguillas de piedra.
Ella es la mujer electa
Para velar el cuerpo de don Juan.




lunes, 11 de junio de 2018

JUAN GREGORIO REGINO





Llámame



Llámame, cuando sientas que el susurro
de la noche fría y solitaria te desnuda
o cuando el silencio bese tu boca
llenándola de inquietud, llámame.
Yo sé desvestir la soledad
de mil formas bellas, llenar la noche
trémula de apasionadas caricias.
Acostarme con los sueños infieles
callados a la luz del día.
Llámame, bastará un instante de mi vida
para eternizar la dicha de saber que existes.



martes, 5 de junio de 2018

JUAN GREGORIO REGINO





No es eterna la muerte



No es eterna la muerte
espíritus míos que del cielo bajan.
Siento presencias aquí en lo imperfecto
donde los que tenemos vida estamos muertos,
y los que están muertos tienen vida.
Vivimos un día de fiesta
en un escape momentáneo a la muerte,
en un instante aferrados a la vida.
Compartan la mesa con nosotros,
coman y beban nuestros frutos,
dancemos luego con la muerte
que en cada máscara se oculta.
Espíritus vivos.
Espíritus muertos.
Ésta es nuestra fiesta,
asomemos un instante nuestros mundos.
Nosotros tenemos corazón, ustedes también.
En esta vida que no es eterna.
En esta muerte que no es eterna.