domingo, 26 de marzo de 2023


 

MAMERTO MENAPACE

 



 

Conozco el dolor de las partidas,
desde chico tuve que vivirlas.
La vida y el tiempo me enseñaron
que el encuentro encierra despedidas.
Despedirse es haber conocido
la existencia de un ser que es distinto;
me enseñaron el tiempo y la vida
que alejarse, es haber compartido.
No engaña la flor que se marchita
al hombre que gozó con su visita:
la vida me enseñó con el tiempo
que el silencio promete semillas.
Despedirse es ser fiel al camino
que nos hizo encontrar al amigo:
El tiempo me ha enseñado en mi vida
que aferrarse, es negar que yo vivo.
Si todo camina en nuestra vida,
busca encuentros todo el que camina:
enseña la vida con el tiempo
que lo dado a la tierra, germina.
Despedirse es ser fiel a sí mismo
respetando en el otro al amigo:
sólo entonces el tiempo y la vida
nos darán su profundo sentido.

 

 

ENRIQUE P. MARONI

 

 


 

¡Señora! ¡Pero hay que ver

tu berretín de matrona!
Sí te acordás de Ramona,
abonale el alquiler…
No te hagás la rastacuer
desparramando la guita,
bajá el copete m’hijita
con tu pinta abacanada…
¡Pero si sos más manyada
que el tango La Cumparsita!

 

 

 

ARTHUR RIMBAUD

 

 

 

Los cuervos

 

Señor, cuando los prados están fríos
y cuando en las aldeas abatidas
el ángelus lentísimo acallado,
sobre el campo desnudo de sus flores
haz que caigan del cielo, tan queridos,
los cuervos deliciosos.

¡Hueste extraña de gritos justicieros
el cierzo se ha metido en vuestros nidos!
A orilla de los ríos amarillos,
por la senda de los viejos calvarios,
y en el fondo del hoyo y de la fosa,
dispersaos, uníos.

A millares, por los campos de Francia,
donde duermen nuestros muertos de antaño,
dad vueltas y dad vueltas, en invierno,
para que el caminante, al ir, recuerde.
¡Sed pregoneros del deber, ¡Oh nuestros
negros pájaros fúnebres!

Santos del cielo, en la cima del roble,
mástil perdido en la noche encantada,
dejad la curruca de la primavera
para aquél que en el bosque encadena,
bajo la yerba que impide la huida,
la funesta derrota.

 

 

VÍCTOR HUGO LÓPEZ CANCINO

 

 

 

 

La noche

 

Oscura la noche que vigila
senderos de nostalgia y de añoranza,
con la luna de plata que ilumina
al buho que no duerme y sí descansa.

Radiantes las estrellas danzarinas
bailando con el cántico del viento,
oleadas de hermosas golondrinas
nutriendo de belleza el firmamento.

Imagen nocturna tan divina,
fachada de misterios y confianza,
amor que se desprende cual neblina,
zurcido de pasión y de esperanza.

 

 

HILDA CONKLING

 

 

 

Sobre mis sueños

 

Ahora las flores están todas dobladas
y pasa la oscuridad.
La tarde está surgiendo. . .
Es hora de descansar.
Cuando duermo
encuentro mi almohada llena de sueños.
Todos son sueños nuevos:
nadie me los dijo
antes de que atravesara la nube.
Recuerdan el cielo, mis pequeños sueños,
tienen alas, son rápidos, son dulces.
Ayúdame a contar mis sueños
a los otros niños,
para que su pan tenga un sabor más blanco,
para que la leche que beben
les haga pensar en prados
en el cielo de estrellas.
Ayúdame a dar pan a los otros niños
para que sus sueños vuelvan:
para que recuerden lo que sabían
antes de atravesar la nube.
Déjame sostener sus pequeñas manos en la oscuridad,
los niños solitarios,
los bebés que ya no tienen madres.
Querido Dios, déjame sostener mi copa de plata
para que puedan beber
y decirles la dulzura
de mis sueños.

 

 

ALEJANDRO ROMUALDO

  

 

 

Perú en alto

  

Según mi modo de sentir el fuego
soy del amor: sencillamente ardiendo.
Según mi modo de sufrir el mundo,
soy del Perú, sencillamente siendo.

Tierra de Sol, marcada al negro vivo,
llorando sangre por los poros, sombra
a media luz del bien, a media noche
del día por venir. Yo estoy contigo.

Golpe, furia, Perú: ¡Todo es lo mismo!
Saber, a ciencia incierta, lo que somos,
buscando, a media luz, otro destino,
con todo el cielo encima de los hombros.

Por eso quiero alzarte, recibirte
con los besos abiertos,
junto a la luz,
ardiendo de alegría.