"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
lunes, 31 de agosto de 2026
SOLEIDA RÍOS
Ana
que no murió del Nacimiento que no murió
de un Tiro que no murió del Machetazo 2003.
Tomé sus huellas: saladas aguas del Caribe
salados terrones de Galicia. Á-
Nima
¿Anima el animal? Anima cuatro esquinas.
Sopla.
Y el diafragma a punto de romper sus podridas
costuras de neón. Punta fina la espada y lágrima
finísima del cielo.
¿Ave
que ama el Amor?
De:
“26 Tao”
MARICELA GUERRERO
Una
cerca
Del tamaño
de un grano de arroz,
el “reloj biológico” de las hembras
que el algoritmo reconoce
por la forma en que cada una mueve el mouse,
está situado detrás de los ojos
y contiene 20 000 neuronas.
Del
tamaño de un grano de arroz salvaje,
como la intuición o el miedo a lo desconocido:
es el mismo que un día
hace que no puedas de la emoción
al ver todas las cosas que se podrían comprar para criar un bebé;
y que al otro, pienses,
ebullas en lo bonito que sería:
y luego, los bombardeos de clínicas de inseminación artificial,
recordatorios de periodos de ovulación
y el bloqueo de todas las noticias acerca de la penalización por
maternidad y crianza.
Entonces
del tamaño de un grano de arroz tropical,
el reloj biológico se regula en función de la cantidad de luz que la persona
capta, sobre todo la luz natural y de la cantidad de exposición positiva a la
gestación y nacimientos de crías.
Como
siempre se trata de la luz
y de mujeres que están dispuestas a tener crías
y a pasar por alto:
los porcentajes de pobreza femenina vinculada con la crianza,
los déficits de desarrollo en las carreras de las mujeres que son madres,
frente a las que no lo serán y cómo lo que en ellas es motivo de despido, en
los varones de la especie es motivo de permanencia laboral.
Los
investigadores estimaron que la duración promedio del sueño en el mundo varía
de un mínimo de 7 horas y 24 minutos en Singapur y Japón, a un máximo de 8
horas y 12 minutos en Holanda.
Por
otro lado, las mujeres que sí tienen hijos no han tenido oportunidad de
investigar qué hubiera pasado si se hubieran aferrado con mayor contundencia,
incluso contra su propio instinto, a no tener crías.
La
diferencia de 48 minutos en las variaciones del sueño parece escasa, pero media
hora de carencia de sueño puede tener efectos considerables sobre las funciones
cognitivas y la salud, señalan los investigadores.
La
diferencia entre tener y no tener hijos para las mujeres es terriblemente
significativa, aunque no se haya dicho lo suficiente: pensar que cada quincena
ganarás 24 % menos de lo que podrías ganar si no tuvieras hijos; y hasta un 32%
si fueses varón con o sin hijos.
Según
un reciente informe de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades
(CDC) de Estados Unidos, uno de cada tres adultos estadounidenses no duerme el
mínimo de siete horas recomendado.
No
hay estudios contundentes ni de los Centros de Control y Prevención de
Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, ni de ninguna otra entidad que determine,
cuántas horas de sueño pierde una mujer en edad reproductiva, medianamente
saludable, pensando si tendrá o no tendrá hijos.
La
carencia crónica de sueño acrecienta el riesgo de obesidad, diabetes,
hipertensión y enfermedades cardiovasculares, destacan los CDC.
La
carencia crónica de medidas económicas y sociales para favorecer una crianza
luminosa hace que millones de personas, sobre todo mujeres en edad
reproductiva, con y sin hijos, pierdan el sueño.
De
acuerdo con CDC y la Advance Science & wonderful production, los
hombres de mediana edad son los que menos tiempo duermen, aunque no dicen mucho
de cuáles son las cosas que les quitan el sueño.
Los
hombres investigadores de la CDC y la Advance Science & wonderful
production, como muchos otros hombres investigadores a lo largo de la
historia, casi no se preguntan sobre la diferencia que hará el tener o no tener
hijos con respecto de sus flamantes trabajos de investigadores.
Una
aplicación que determinara cuántas horas dejan de dormir las mujeres con y sin
hijos pensando alrededor de la maternidad
y la crianza, sería posible si la CDC y la Advance Science & wonderful
production contrataran más investigadoras.
Entrain es
un programa personalizado de exposición a la luz para ayudar a adaptarse
rápidamente a un nuevo huso horario actuando sobre los ritmos circadianos.
Entrain es
un programa personalizado que no mide la exposición a presiones positivas que
las personas tenemos sobre la maternidad y la dificultad que tenemos como
sociedad para imaginar otras formas de cuidar criaturas humanas colectivamente.
De:
“Sueño per cápita & wonderful production”
MICHELLE PÉREZ-LOBO
Dubái
La
primera versión de este poema fue escrita en prosa
y en tiempo presente. Empezaba con
Todas las mañanas come lo mismo y siempre cuenta la misma historia.
Pero ese texto tuvo que irse. Transformarse
a la altura del personaje. Ajustarse a los tiempos de su cuerpo.
Tuvo que ser otro para exponer mi imposibilidad
de hablar con un hombre y escribir sobre él.
Lo
conocí hace mucho.
El semáforo hacía lo suyo, los jóvenes reían afuera de la prepa,
los oficinistas corríamos a nuestros destinos
mientras ese señor de ochenta años,
la gorra percudida, la punta del cinturón por los suelos
consumía café de máquina y cigarros y pan dulce
recargado en un poste.
El día siguiente fue idéntico, todas las personas iguales
y él comiendo lo mismo, siempre despacio,
siempre de pie en la banqueta
frente a su casa, una vecindad esmeralda.
Una tarde alcancé a escucharlo
y entendí el origen de su fama en la colonia:
su elocuencia, la voz agrietada,
su repentino inglés si se sentía en presencia
de un interlocutor extranjero.
En cuanto tenía la atención de un transeúnte
comenzaba su relato:
era extrabajador de una aerolínea
(piloto, técnico, auxiliar de vuelo, quién sabe), un cosmopolita
que sabía varias lenguas
y que desde hace años esperaba una llamada,
el acento árabe en el auricular:
por fin la confirmación del negocio millonario
que pactó con un jeque y su séquito
durante un vuelo a Dubai.
No podía bajar la guardia;
imposible alejarse del teléfono
o tendría que renunciar a su fortuna.
La fluidez de su discurso era siempre interrumpida
por la incomodidad del chantaje:
Necesito dinero para pagar la renta,
pero en cuanto me llegue el cheque árabe te busco;
y a veces:
Si tienes un ahorro inviértelo conmigo.
La plática llegaba a su fin cuando el paseante
sacaba una moneda del bolsillo
o ponía excusas, con prisa por marcharse.
Pasé
frente a él durante cuatro años
y jamás pude acercarme.
Nunca encontré cómo articular su espera,
el estoicismo de quien sabe
que una llamada va a cambiarle la vida.
Nunca supe cómo calificar los dobleces de su habla,
la narración llena de giros, de sinceridad;
el tono vulnerable, el constante desafío a la lógica
para arribar al punto medular: la carencia,
estirar y abrir la mano, la promesa de pago.
¿Cómo distinguir una anécdota sin precedentes
de una elaborada estrategia?
¿Cómo saber si el árbol más antiguo de la calle,
la sombra de todos los peatones,
era en realidad un millonario en potencia?
Ahora
sólo me resta escribir
que la banqueta está desierta desde hace siete meses.
Los semáforos cambian a verde, a rojo, a amarillo.
La tienda de la esquina aún vende pan y café.
Dubái, siempre Dubái en el horizonte.
SAMUEL BAENA
Piedra
Quisiera
ser piedra.
Piedra
rodante.
Piedra
más vieja que todos los hombres.
Piedra
más sabia que todos los seres,
porque
guarda respetuoso silencio
y
solemne quietud
ante
el venerable prodigio cósmico.
ANDRÉS CARO BORRERO
Comparaciones
Como
una voz que se va
y
que viene y que se va.
Como
algo con alas,
como
un bicho.
Como
un consuelo.
Como
un puñal.
Como
la piel.
Como
un continente,
como
el tiempo.
Como
un río y, allá,
como
la orilla de un río.
Como
una voz.
Como
una pregunta,
como
el mar,
como
una liebre.
Como
una puerta.
Como
una voz
que
abre puertas.
Como
algo que se mueve
en
la oscuridad,
como
una magia.
Como
un animal.
Como
bastarse.
Como
no ser nunca suficiente.
Como
una lista.
Como
el consuelo de las listas.
Como
el desorden.
Como,
digamos, la noche.
WASHINGTON ATENCIO
Apogeo
Puede
una flor ser
conejito y boca
de dragón
arcoíris
de fuego
mandíbula vegetal
en
apogeo abríamos
pétalos
los hacíamos hablar
no
entendíamos nada del daño
buscamos
una voz con los dedos
presionamos los labios hasta mancharnos.
De:
“Sueño con tigres”
