Petición
También
el espejo
dirá lo suyo sobre mí
Me
verá
hará el juicio
y será drástico en su amnesia
Trocará
mi imagen
por otra
Lo
hará reír
em frente a mí
"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
Petición
También
el espejo
dirá lo suyo sobre mí
Me
verá
hará el juicio
y será drástico en su amnesia
Trocará
mi imagen
por otra
Lo
hará reír
em frente a mí
El laberinto
Al
cabo, después de llevar mucho rato corriendo
Saltando, arrastrándose entre sus muros
Se descubre el laberinto
Los
neones dan paso al día
Y éste a los neones
Trenes
sin rumbo emigran en cualquier dirección
Sin
rutas, sin direcciones
Igual el paisaje, similar la gente
Y entre todo el muro. El olor a nada
Lo que resta de verdad es duda
Sin nombre y sin fecha
El
recuerdo lo falsea todo
Nada era como era
El tiempo multiplica la memoria y ahonda
El laberinto
Que se repite en su desconocida fórmula
“En cierta medida el
viernes sepulta al jueves”
Joyce
En
cierta medida el viernes sepulta el jueves
Es Joyce
El
agua del té crepita en la tetera
Piensa en Irlanda
Se
acerca el día de los muertos
Las velas iluminan el cadáver de la página
Hay
ventanas en el cielo
Azul mirada de la noche que truena
Lunes
Uno
se acusa en el espejo
se condena a muerte
se fusila
Luego,
abandona el cadáver
y se va impune
a
otro lugar
Mirada
En
el espejo de la charca
el frío de la mañana
La
hora
es ahora
la deshora
Aparecerá
esta vez
cada vez
con una señal nueva
el rostro que debo portar
cada día
Queda
una puerta a las espaldas
Huellas
de un gesto mal borrado
Sensación
de ser víctima
de lo que vendrá
Me
cubro el rostro
para que la desolación no me reconozca
Me
limpio de la boca restos de un nombre
mientras camino a casa
Y el
verbo se hizo carne
En
el principio
El primer poeta aulló como un lobo
Después apareció la sílaba
Y en su juego laberíntico
Fueron nombradas las cosas
En
un amanecer
De un lugar sin cercanías
Donde el tiempo es materia vaga
Y no cuentan las horas
Asisto bajo el crepúsculo
A un nuevo rito
En el cual la carne se ha hecho verbo
Final
de verano
Afuera
comenzó la lluvia
Y esta página danza una sombra
El poema es un viento que se hace delgado de palabras
Sobre la tierra, sobre las hojas, en el cuerpo
Llueve la lluvia del poema
Percute
el rayo
Hace
un instante el verano
Y ahora la lluvia
Derrite el poema
Ante la risa de otro
Como
aquel que ante el espejo
Viendo su rostro
Ha levantado la mano
Para quebrarlo
Y se ha visto desmoronarse
Ante
la risa de otro
Que jugaba a ser reflejo