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domingo, 15 de mayo de 2022

JOSÉ UMAÑA BERNAL

 

 

Los caballos de Rondón

 

 

Eran potros aquellos de la pampa, corceles
de hirsutas crines largas y rudo galopar,
para luchar traían sus pechos por broqueles,
y toda la locura del nervio en el ijar.

Hubieran bien llevado los blancos arquiceles
de los jinetes moros o la brida de Antar,
si no hubieran nacido para atascar laureles,
mojados por la sangre del largo batallar.

Un día de terrible refriega, los llaneros,
la orden escucharon de “¡Arriba los lanceros!”
y tras el jefe invicto lanzóse el escuadrón.

Sangriento fue el esfuerzo, y al fin de la pelea,
sobre el glorioso carro de palas Atenea,
–hermano de Diómedes– apareció Rondón.

 

 

lunes, 9 de mayo de 2022

JOSÉ UMAÑA BERNAL

 

  

Elegía del adiós

 

 

1

¿A que engañarnos más si ya perdiste
para mi sueño el misterioso encanto
de lo imprevisto, del hostil quebranto
fatal estrella nuestro amor asiste?

Si han pasado los días en que fuiste
un motivo fugaz para mi canto,
¡por qué en las sombras ocultar el llanto
y hacer la hora del adiós más triste?

Ignoto anhelo de inquietud me lleva
a buscar en la noche una luz nueva
para alumbrar la ruta alirecida.

Sereno olvido mi dolor te implora;
—¿qué es el amor? _soñar solo una hora
para llorar después toda una vida.

 

 

2

Al decirnos adiós, bajo el florido
amparo del fragante jazminero,
murió en las sombras el postrer lucero
tras un hondo crepúsculo de olvido.

Todo el encanto del ayer perdido
gimió en tu voz con ritmo lastimero,
y ante mis ojos se extendió el sendero
como un largo dolor desconocido.

Tu lánguido mirar se hizo más triste
cuando en las brumas del recuerdo viste
el sueño roto y la esperanza trunca;

Y ante la paz serena se las cosas,
llorando nuestras almas silenciosas
lo que no pudo ser, ni será nunca.

 

 

3

Yo, que anhelando la visión futura
huyendo del amor y sus engaños,
de adusto olvido coroné mis años,
y apacenté mis sueños en la altura.

Hoy, ante el hado que la muerte augura,
rota la paz por éxodos extraños,
breves congojas y fugaces daños,
lloro al dejar la juvenil locura.

Señor, que das la pena y la alegría,
tú, que me hiciste ilusionar un día,
de gloria ornando el porvenir risueño.

Concede al alma lo que el alma pide,
y dame un gran dolor para que olvide
la vanidad de este dolor pequeño.

 

 

martes, 3 de mayo de 2022

JOSÉ UMAÑA BERNAL

  

 

Vera Marloff

 

 

Vera Marloff, mujer rubia y morena,
—luna nueva y crepúsculo de sol—
Vera Marfolff, en tu nostalgia caben,
los siete nombres tristes del amor.

La aguja de tu voz borda de estrellas,
mi cielo de náufrago y nunca más,
y es tu silencio el golfo resignado,
donde aquieto mi absurdo navegar.

La noche trasatlántica te trae,
llena de fuga y de marina azul,
y entre la ronda de oro de las olas,
viene hasta mí tu basta plenitud.

El puerto claro, loco de marimbas,
te dió ese aroma exótico y fatal,
y tus ojos remotos se apacientan,
en la visión azul de un nuevo mar.

Perfumes de una inédita fragancia,
ámbar de oro y ráfagas de añil,
profundizan su noche innumerable,
en su torso de ocre y de marfil.

Y alargando hasta el valle de tu vientre,
su ruta en melodioso resplandor,
la cruz del sur refulge entre sus senos,
como entre dos colinas de pasión.

Pirata de horizontes ignorados,
refugio en tí mi sueño y mi inquietud,
y hago danzar la rosa de los vientos,
ante tus ojos de ébano y azul.

Vera Marloff, mañana el alba rosa,
hará más suave su visión fugáz,
cuando la sombra triste de tu barco,
tienda las velas lentas hacia el mar.

Vera Marloff, mujer rubia y morena,
—luna nueva y crepúsculo de sol—
solo una vez juntaron nuestros labios
los siete nombres tristes del amor.

Más fue tan hondo el encantado instante,
y hubo en tu voz tan dulce lanquidéz,
que, después de tu amor será la vida,
una nostalgia de volverte a ver.

 

 

viernes, 25 de febrero de 2022

JOSÉ UMAÑA BERNAL

 

  

Azucena

 

 

Copa de celeste yelo,
sarcófago de rocío,
celdilla de azul y frío,
para la abeja del cielo,
agua de luna en desvelo,
laberinto de cristales,
vara de nieves cristales,
ave sin trino dormida,
campanilla suspendida,
en claustro de madrigales.

 

 

sábado, 19 de febrero de 2022

JOSÉ UMAÑA BERNAL

 

 

La rosa

 

 

Esta rosa en el cielo, inmóvil, pura;
y este aire, que la cerca, y la convida:
y ella, en su propio sueño suspendida,
serena, en su voluble arquitectura.

Es casi de cristal, en la segura
presencia de su línea estremecida:
tan perfecta, en el tono, y la medida,
exactos, de su tedio y su hermosura.

El aire pasa, y ella, sola, queda,
embriagada en su tácito perfume,
oculta entre su tálamo de seda.

Y en la alta noche su virtud resume
trémula gota que, en la sombra rueda,
y en estéril silencio se consume!

 

domingo, 13 de febrero de 2022

JOSÉ UMAÑA BERNAL

 

 

 

Rosa

 

 

Que no a la rosa le plante,
cerco de lanzas el cardo,
ni que vanidoso el nardo,
en dulces lenguas la cante;
ni niebla tan ondulante,
la proteja cautelosa,
ni fuente tan caprichosa,
viole su grácil clausura,
ni sol, ni aire, ni luz pura,
Dejadla, porque es la rosa.

 

 

lunes, 7 de febrero de 2022

JOSÉ UMAÑA BERNAL

 

  

Cuando una voz amada

  

Cuando una voz amada te anuncie su partida,
y con los ojos húmedos clavados en el techo,
mirando ansiosamente te quedes abstraída,
como siguiendo el curso de algún extraño vuelo;

cuando la nave errante que cruza el mar ignoto,
esquive para siempre la luz de tu mirada,
y entre tu amor y el mío, como un sueño roto,
se ensanche el hondo abismo desafiador, Amada;

cuando la pena arranque gemidos a tu pecho,
y hacia el misterio envié tu queja interrogante,
escucha como sangra, por el dolor deshecho,
sobre las ondas grávidas mi corazón amante.

No culpes a la mano fatal que así nos hiere,
ni maldigas al sino porque así nos maltrata;
la dicha no ha de ser cuando Dios no lo quiere,
y el que unió nuestras almas, nuestras vidas desata.

 

 

martes, 1 de febrero de 2022

JOSÉ UMAÑA BERNAL

 

 

 

Diálogo

 

 

¿Cuándo vino el otoño?

¿Fue cuando el ruiseñor calló en la noche
bajo los pinos, al llegar el alba?

¿Cuándo el recinto tibio de las rosas
bajó la tarde trémula su llama?
¿Cuándo el temblor de las primeras hojas
cayó, como un crepúsculo, en el agua?
¿Cuándo el mar devolvió sobre la costa
su carga de canciones y de barcas?

¿Cuándo vino el otoño?

Vino, cuando los dos en el silencio, lo esperamos.