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martes, 19 de abril de 2022

OSVALDO SVANASCINI

 

 

V

 

 

Circunstancia de espera para el mundo del ojo
en donde la ciudad duerme su póstumo sueño.
Ahora superamos la vigilia de los disgregados minutos
en la que nuestro humanismo repetía su consigna
y en donde los sarcófagos dibujan a la muerte
despidiéndose del tiempo con la mano detenida.

El recuerdo ha quedado con la boca desterrada
en medio del paisaje. Una estatua grita
la gestación de su piedra moribunda.

La soledad detiene la dimensión de la palabra.

Una línea se vuelca ahora y nos dibuja hacia siempre.

Pabellón de La Perla (Kyoto)

A las nueve la humedad de las plantas vuela
entre las arrugas de la frente. Bajo la tierra
una oreja detiene su ritmo
y en la casa pequeña de los tés apretados
un señor se inclina para saludar a los grillos.
El silencio es el cuarto invitado
que coloca su sombrero de aire
su mano de arroz su ojo de rocío
y sonríe con su dedo
sonríe con la soledad que baila en sus dientes
y después toma la forma de una mano.
Me doy cuenta que no estoy allí
que es imposible también que pueda irme
que he de olvidarme para siempre
que afuera los dragones han perdido sus disfraces.

 

 

viernes, 15 de abril de 2022

OSVALDO SVANASCINI

 

  

Bruma impar

 

 

De todos los refugios prefiero el arco iris
de todos los sabores adhiero a las mañanas
de todas las esperas sostengo la inclemencia
porque los contornos de la ansiedad son indicios
que pueden sentarse en las antorchas.

Por eso criar un cíclope es nostálgico
y nadie pretende amar su gozo
ni produce clamores su balbuceo.

No hay otra manera de esperar
todo es más largo que las sentencias
y no quedan sacrificios para lamentar
apenas remontar el agua en bicicleta
decirle al ciego que el cielo debe ser mejorado
o que para cansarse los días se inmunizan
entre interjecciones de vetustos sapos.

En mi camisa crecen las porcelanas
que se han fatigado por cavilar
en mi zapato izquierdo hay una canoa que se hunde
y dos contramaestres que buscan su naufragio.

Espero la noche
para incendiar los sueños
para agonizar con sonrisas de canela
para eludir las ruedas
que me persiguen entre trozos de presagios.

 

lunes, 11 de abril de 2022

OSVALDO SVANASCINI

 

 


Autoepitafio en ciudad lejana

 

 

Paseando entre tempos me acordé de morir
Sólo por cumplir con la vanidad del recuerdo.
Y me sentí sin las voces que me hacen falta
Sin dedos disimulando los atardeceres
Sin el olor de los cuerpos que respiraban conmigo.
Y quise retornar desorbitadamente
Aunque todo estaba cerrado y clausurado
Pero no fue necesario porque con dar vuelta los ojos
Pude leer el pasado perder los rubores
O usar las melodías para encontrar al dueño
De las calesitas de azúcar y rocío.

 

 

jueves, 7 de abril de 2022

OSVALDO SVANASCINI

 

  

Bitácora

 

 

Tengo el mapa marino para mi viaje
a los confines de la nube del presentimiento
en la barca de espinas y lodos antiguos
con el timonel de las barbas postizas.
Llegaré con un alba de almanaque
con meandros para uso de los solos
con velas encendidas de lágrimas
con mares que escriben sus memorias.
Sé que nadie encenderá mi partida
que ninguno estará para anunciarme:
maneras de estar borrado
antes de haber crecido en la derrota.
Pero tendré la hierba como mensajera
el humo de la noche en confidencia
me abrazarán las penas sin deriva
el sabor del tiempo en el agua detenida.
Y luego dormir hasta la mirada sin deseos
pisar la levedad del minutero
tratar de hallar al anciano sin miradas
para entregarle los naipes del hallazgo.

 

domingo, 3 de abril de 2022

OSVALDO SVANASCINI

 

 

Para morir es necesario

 

 

Para morir es necesario tocar el laúd
Unir los bordes del pañuelo
Saltar los barcos que retornan de la tormenta
Horadar los microbios
Y decir con buenos modales
Que hemos sido complacientes con las bicicletas
Con los museos públicos

Con la disposición de nuestros órganos vitales.