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jueves, 5 de marzo de 2026

JESÚS RAMOS DÍEZ

 

 

 

Después de rescatar el viejo idilio,
de atar nudos y desatar lazos,
una vez más me someto a tu delirio
y me pregunto qué hago aquí entre tus brazos.

VOLVER A VERTE

Abrázame, animal, toda una vida,
suave, dulce carne amiga impura,
pétalo de espuma, nomenclatura,
un corazón sin ti, cera perdida.

Quiero vivir contigo la inocencia,
cuerpo a cuerpo, la piel deliberada,
invisible o acaso una mirada,
¿quién eres tú?, lluvia, tal vez ausencia.

Ufff!, bailemos, pues, la eterna canción
cinco minutos, latido a latido,
señales de vida contra la muerte.

Por donde levitas pasa un avión
mojándolo todo, el dolor cumplido,
más allá del amor volver a verte.

 

De: “Tu ofensiva belleza”

sábado, 28 de febrero de 2026

JESÚS RAMOS DÍEZ

 

 

 

He aquí tu espuma como luz
que irradia entre chispazos de licor
los efluvios más íntimos de tus caderas;
descarga de relámpagos que rodea tu cintura
para alcanzar el delirio del acto de amor
más bello hacia uno mismo;
catarsis de fluidos, líquidos secretos
que aguardan en la orilla de tus labios
el paso arrollador de la ola más salvaje;
cascada de lava, flor abierta y entornada,
desgarro desnudo del alma, océano de vida,
esa vida que indefectiblemente
siempre dejaremos a medias.

La vida que dejamos a medias

Mujer…

de trazos ovalados,
de contornos ocres,
de vértices rosados,
de sentidos efervescentes
que levantan el barniz
de cada pliegue mojado;

piel que se rompe a jirones mordaces
en el delirio preciso de tu nombre.

Herida de luz, barro primero,
hendidura de ámbar que se revela
a sangre y fuego de pétalos tuyos
en las noches soñadas del ocaso;

dúctil ensambladura, muéreme
en la urgencia del tiempo que se escapa.

Tu voz, audible apenas,
se diluye como leve gemido
entre los anclajes derramados
de tu verdad desnuda;

acuario de sal, manantial sediento
de efluvios consumados.

Mi boca, ávida de ti,
se despeña en vuelo
por los arrecifes anegados
de tu pubis abierto;

ánfora críptica de lluvia,
resumen candente de tu estirpe

donde habita el beso
que guardo entre tus muslos
que me invitan a compartir
tu mismo ritmo acompasado…

la vida que una vez
dejamos a medias.

 

De: “Tu ofensiva belleza”

 

 

viernes, 27 de febrero de 2026

JESÚS RAMOS DÍEZ

 

  

Bajo las plumas

 

Una vez más acudo a ti
para sentir el peso del rocío
bajo las plumas de tu nave,
que es la mía, que es la nuestra,
tabernáculo pagano de sabiduría.

Pluma y espuma
que se cohabitan y se requieren
como puñales emboscados
navegando sin rumbo hacia el mar
incendiado de los ensueños.

Plumas ardientes
que abaten la tristeza
de cada peldaño no cumplido;
espuma que se deshace en flor,
misterioso desorden que origina
la ola del deseo.

Vivir y morir, he aquí, amor,
la ventura de esta nave,
luz tenue y vaporosa que surca
los océanos azules y profundos
de rémoras pasadas.

Vivir con el reflujo gris
de la marea, pena y anhelo
que convergen en leve
contrapunto;

Morir junto al ocaso
de la alborada, púrpura escarlata,
para sentir en cada fragmento
del tiempo que nos demora
el peso del rocío
bajo las plumas de tu nave,
que es la mía, que es la nuestra…
siempre nuestra.

 

De: “Tu ofensiva belleza”

 

 

jueves, 26 de febrero de 2026

JESÚS RAMOS DÍEZ

 

 


Solo nos queda morir atravesados
por el beso homicida.

Tu beso más beso

Tu beso de aguamiel, bambú crujiente,
con su celinda flor y malvasía,
exhala el aire en su soplido ardiente
fluyendo de tu boca hasta la mía.

Tu beso como espada entre tus labios,
profundo y a la par mucho más fuerte,
me asfixia cada vez con los agravios
del beso religioso de la muerte.

Arráncame la vida con un beso,
ad líbitum, un beso de tu boca
surcando los confines de los mares.

Besograma que me encadena preso,
libaciones de vino que provoca
la pasión del Cantar de los Cantares.

 

De: “Tu ofensiva belleza”

 

 

miércoles, 25 de febrero de 2026

JESÚS RAMOS DÍEZ

 

 

 

Quizá no fuera amor

  

Quizá no fuera amor lo que sostuvo
alto tu nombre y yo encumbrado en llanto;
quizá fuera el dolor quien se entretuvo
en castigarme por quererte tanto.

Por quererte caída y levantada
y rendida y vencedora y sonriente;
cuanto de ti misma más alejada,
más cercana a mí cuanto más ausente.

Te quiero de una vez con todo el sueño
y a todas horas para mi castigo,
acaso es el destino de mi suerte.

Quizá no fuera amor pero me empeño
en bendecir aquello que maldigo
y así fundir mi muerte con tu muerte.

 

De: “Tu ofensiva belleza”

 

 

martes, 24 de febrero de 2026

JESÚS RAMOS DÍEZ

 

  

 

Tu ofensiva belleza

  

Tu belleza, ofensivamente humana,
la palabra desnuda tras tu voz de giraluna,
estandarte, oriflama, es como la rosa hallada
en el vasto mar de tu pecho.

 

Giraluna

 

Tu cálamo de numen humanista
es chispazo de mil aguamarinas
inundando por todas las esquinas
tu bello corazón renacentista.

Poliédrico, versátil, preciosista,
antitético de las disciplinas,
cirujano del habla que dominas,
anacrónico, asceta, vanguardista.

Ni agnóstico ni ateo ni creyente,
escéptico más bien de la fortuna,
verso suelto exquisito y diferente.

De sueños tejedor desde la cuna,
melopeya lírica y sugerente,
una canción de amor, un giraluna.

  

De: “Tu ofensiva belleza”