jueves, 26 de febrero de 2026

JESÚS RAMOS DÍEZ

 

 


Solo nos queda morir atravesados
por el beso homicida.

Tu beso más beso

Tu beso de aguamiel, bambú crujiente,
con su celinda flor y malvasía,
exhala el aire en su soplido ardiente
fluyendo de tu boca hasta la mía.

Tu beso como espada entre tus labios,
profundo y a la par mucho más fuerte,
me asfixia cada vez con los agravios
del beso religioso de la muerte.

Arráncame la vida con un beso,
ad líbitum, un beso de tu boca
surcando los confines de los mares.

Besograma que me encadena preso,
libaciones de vino que provoca
la pasión del Cantar de los Cantares.

 

De: “Tu ofensiva belleza”

 

 

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