Mostrando entradas con la etiqueta ANA MUELA SOPEÑA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ANA MUELA SOPEÑA. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de mayo de 2016

ANA MUELA SOPEÑA




Existíamos



Existíamos sobre el filo de la navaja
y allí bailábamos nuestra particular experiencia
cada segundo de estar vivos.

Luego vino la institucionalización del tiempo,
la cuenta de resultados,
la insoportable pérdida
de la calderilla para comprar bono loto,
el deslumbramiento del cálculo
y el gambito de dama.

Permanecí en la sombra
como la primera vez,
pero tú seguiste deambulando
por los territorios imposibles
de la razón
y el lazo que te unía a mi matriz de loto
se cortocircuitó
cayendo en el absurdo.

Yo,
en cambio,
continué vinculada a tu esencia
de huérfano y licántropo.

Como señor de las bestias
me descuartizas en tu sueño.

Mas yo no habito en ese sueño
que es una proyección de tu pánico.

Yo sigo cabalgando quietamente
sobre tu cuerpo liviano
que abraza la montaña de jade.

Existíamos
sobre la cuerda de un funambulista
y todo era terriblemente bello.

Ahora,
contabilizas con un ábaco
todos tus movimientos
y crees que el ahorro
es lo más adecuado.

Has concebido la idea
de que el amor sin meta ni objetivo
es una pérdida de tiempo,
y tú, ignorante de todo,
te estás asfixiando
con los relojes que inundan
tus lugares habituales.

Sólo tus ojos navegan
por océanos de ámbar.
Tu cuerpo yace adormecido
con el licor de mandrágora,
poseído por las brujas de Salem
y torturado por la rueda del Samsara.


viernes, 27 de mayo de 2016

ANA MUELA SOPEÑA




Al límite del vértigo




Ella se sabe al límite del vértigo,
desciende hacia los túneles del mundo,
más allá de la sombra y el infierno,
para sobrellevar en el desastre
una vida carente de sentido.

Atempera una imagen
subiendo por los tonos del lenguaje,
sin cuerpo entre la música del alba
sobre los entramados de la luz.

Sin piel lívida de aire
atesorando espejos en el alma,
para tener un reino que imitar.

Sin peso que atormente en la locura.

Sin densidad de agua.

Ella se sabe nadie o sabe nada
y diluye su nombre en el umbral
de un laberinto sucio o derrumbado.

Ella llueve sin lágrimas de acero
sobre copias ocultas en las calles.

Ella disuelve el grito en las aceras
y rompe las esquinas de las aves
sobre las horas vanas del deseo.

Sin artificios hartos de fingir,
sin kilos aferrados a costumbres,
sin volumen de un tiempo ya caduco.

Ella se sabe algo o sabe alguien
y desciende en picado por la herida
de la pasión dispersa en gotas cálidas
en la hojarasca seca del otoño.

La misteriosa joven ya traslúcida
busca el instante amado de la muerte
que la devuelva al cúmulo perfecto
de la fusión de niebla y sol heroico.

Ella se sabe huesos
entretejidos siempre a la verdad,
para sobreponerse a los teatros.

Espacios intangibles de penumbra
donde la redención puede llegar,
mientras suenan sirenas
en las plazas
o un abrazo, por fin,
de protección.



domingo, 22 de mayo de 2016

ANA MUELA SOPEÑA




Llanto por Beirut

                       A las víctimas del 12-N



Los muertos nos escuchan en sus tumbas
y nos piden que oremos por la paz.

Somos la unión del mundo
en nuestra luz.

Entonamos plegarias
por la hermandad de hombres y mujeres.

El atentado de Beirut
nos sume en el dolor más infinito.

Sabemos de memorias
que acaparan el árbol de la sombra:
los muertos nos escuchan.

El Líbano se viste de luto riguroso,
el mundo se conecta
y solloza por todas las víctimas...


sábado, 21 de mayo de 2016

ANA MUELA SOPEÑA



  
Desencuentro



Nadie conoce a nadie en la selva del asfalto.
Descargan las máscaras
en poligamia de salivas.

Nadie conoce a nadie en los túneles del tiempo
y busco a los culpables
de esta expresión alucinante que me congela el universo.

Se arrastran por aceras con los velos
mujeres en estado de ebriedad.
Mas no han bebido nada en muchos meses,
tan sólo las palabras de marasmo.

Y miles de hombres vírgenes,
con cientos de experiencias,
van reptando por las calles del olvido,
como seres aún dispersos
en caminos de reptiles.

Un desencuentro amable
se topa con las plazas del silencio.

Un mutismo sereno
conecta ojos con ojos
en clubes de streptease.

Las horas van pasando
en noches como ésta.

Ciudades monocordes
que deliran con sílabas.
Letreros luminosos avanzando en la niebla.

Nadie conoce a nadie,
a pesar de los viajes,
los e-mails y el teléfono.

Nadie conoce a nadie...

Nadie conoce a nadie...







lunes, 16 de mayo de 2016

ANA MUELA SOPEÑA



Un minuto de silencio
A las víctimas del 13-N 



Ni dioses ni demonios, no hay excusas
para masacrar a otros humanos.
El trece de noviembre
del año dos mil quince
un polvorín de miedo se hizo lágrima
en la ciudad amada de la luz.

El terror fue la sombra
y dominó el reloj de la desdicha.

Tantas vidas segadas...
relámpagos de pánico en el mundo.

Desde otro reino oculto
las víctimas contemplan este caos
y piden quietamente por la paz.

Aquí, desde este lado,
guardaremos los nombres
en la memoria de los días.

Una fecha de luto
para recordar entre sollozos
lo que nunca debió suceder.

En medio de la pérdida:
las flores, las ofrendas, las plegarias
y...
un minuto de silencio
como el fuego infinito del dolor...


domingo, 15 de mayo de 2016

ANA MUELA SOPEÑA



  
Donde la sombra juega su papel

A Leonida Lari


Sin luz
en el umbral del vacío,
escribiendo.

Ha llegado el momento del gran viaje,
para sentir la vida en sus inicios,
en el deslumbramiento de la nada.

La pasión te llevó hacia el lugar
donde la sombra juega su papel
y consigue sin trabas
la desnudez del ser, en lo infinito...







martes, 10 de mayo de 2016

ANA MUELA SOPEÑA





S.O.S. (Save our souls)



I
EL ÁRBOL DE PLUTONIO

Las raíces del mundo
tiemblan en lo más hondo.

El árbol de plutonio se pregunta por qué
el ser humano vibra
en la maldad del ojo más satánico.

Debemos escuchar
las canciones del árbol radiactivo
que nos instruye siempre
con su silencio triste.

Llora desde su túnel
con sus ramas de arena primigenia.

Se nutre de satélites
cabalga en diccionarios de la luna.

El árbol de plutonio
solloza
con lágrimas amargas
en la melancolía y la locura.

Mutación del genoma en el futuro,
humanidad en cárceles de estroncio.

El árbol hoy nos habla
y nos cuenta la historia más atávica
del hombre de los hielos.

Una oportunidad late en cronómetros
ahora que hay oxígeno
antes de que la atmósfera
se vuelva irrespirable...


II
LA BALLENA DE ESTRONCIO

La ballena de estroncio
nos avisa con cantos de agonía
de la muerte de todos los océanos.

Sus ojos consagrados
se están volviendo ciegos.

La mutación nos muestra
un ejemplar bicéfalo.

Siente sobre las sombras
nuestra codicia estéril
y la prepotencia colectiva.

Nos susurra al oído
que queda poco tiempo...


III
EL CESIO ENTRE LAS ALGAS

Gimen las algas pardas por el cesio
y elaboran informes
con sus células
para que comprendamos el desastre.

No bastó Chernóbil,
ahora Fukushima
amenaza con ser el detonante
de la sexta extinción.

Gritan las algas rojas en los mares
que ya no pueden más,
que el ser humano es un cubo de basura
untado por los dólares y yenes,
los euros y los yuanes,
los rublos, las coronas y los pesos
en medio del vacío, sin futuro...


IV
EL TRITIO EN LAS PARTÍCULAS DE LLUVIA

Atemoriza el tritio de la lluvia
con castigarnos pronto
con su azote sin timbres, sin avisos.

Nos recuerda en silencio
vulnerabilidades de la piel,
los huesos, los pulmones,
la médula y la sangre.

Atemorizan gotas
con átomos...
la muerte.


V
BEQUERELIOS QUE LLORAN

Cáncer sobre la tierra,
bequerelios que lloran
en féretros sellados con cemento.
Residuos radiactivos
símbolo de las almas más corruptas
y millones de humanos
queriendo renacer
a la vida buscando entre tumores,
y diosas prostitutas de cobalto
y sicarios del Nasdaq,
el sentido de Gaia y de la historia.


VI
S.O.S. (SAVE OUR SOULS)

S.O.S., humano.
El reloj de las horas se abalanza
a un tiempo diferente.

S.O.S.,
cambio,
¿alguien me escucha?



lunes, 9 de mayo de 2016

ANA MUELA SOPEÑA




Marginados



La orfandad nos acecha
con aislamiento frío en el mutismo.
En medio de las sombras deliran los cartílagos
y la luz se resiste
a que todo en nosotros sea un hueco
de carencia y marasmo.
El animal que rige nuestra piel
efectúa la huida a un bosque oculto,
donde la luna escapa al Gran Hermano.

Nos persigue el exilio
en la desolación de terremotos
y en el cuerpo del mundo el agua nos sumerge
en la ciudad de arena.
Las nubes contaminan nuestros bronquios
con trazados de chemtrails.
En el viaje la alquimia nos da vértigo,
la desnudez nos llena de peligros
y olvidamos lo efímero de todo.

Los refugiados miran
con miedo sobre el sol de medianoche
y un pánico de niebla el declive del Nasdaq.
El petróleo dirige
el llanto de los niños de la Tierra
y una lágrima cae
en los labios hambrientos de los hombres,
mientras un grito agónico de ancianas
horada la memoria de la gente.

Prostitutas muy jóvenes
se hacinan en los cuartos y no salen
a contemplar las horas en la nostalgia apátrida
que el barro les delata.
Clientes que deslizan su mentira
a través de los cuerpos
transmutando billetes en placer,
convierten la fricción en un teatro
donde ya nada es lo que parece.

Parados en sus casas
vagan en extravío por las cuevas
sin futuro ni aire, en túneles de bronce.
Darwinismo feroz
que convierte recursos en basura.
Redactan el currículum
como el mito de Sísifo, girando,
en la explosión de lunas sin cristales,
caminando sin rumbo por la línea.

Los náufragos respiran
en el mar del estrecho, tan temible,
al tiempo que las algas y las estrellas rojas
simbolizan las pérdidas
en océanos llenos de esperanza.
Un púlsar es latido
de inmigrantes que llegan sin papeles,
en pateras que son como un espejo
de la incesante búsqueda de vida.

Los desahuciados lloran
desnudos sobre sacos de cemento
en un ritual de lodo, despojados del numen,
arrastrando la nada.
Vacíos de hipotecas imposibles
donde el robo es lo único
que destella al final de rutas vanas,
en espíritus ávidos de sueños
que la lluvia destroza cada noche.






miércoles, 4 de mayo de 2016

ANA MUELA SOPEÑA



  
Sin rumbo




Deambulando sin rumbo por la ciudad dormida
un gato me sorprende entre los coches.

Edificios sin miedo
se alzan en las calles con llovizna.
Los pájaros aliados de visiones
anidan en los árboles,
mientras va transcurriendo sin obstáculos
la vida cotidiana de los sueños.

La nostalgia de un tiempo más amable
se apodera de todo.
Las volutas de humo en los tejados
permiten vislumbrar escenas nítidas.

El instinto de asfalto entre la niebla
se queda respirando en lejanía.

Belleza en el granito de los parques…

Apátrida la luz en su consuelo,
melancolía suave en el exilio.

La lluvia sideral de los orígenes
convierte al ciudadano de la urbe
en cómplice de bruma en el silencio.

Chimeneas que expulsan
los restos de un naufragio entre las sombras.

Transeúntes sin miedo
al infinito
persiguen soledades extinguidas.

Dejamos en la historia al niño en la orfandad
de la noche atrapada por el pánico.



martes, 3 de mayo de 2016

ANA MUELA SOPEÑA




Huida




Ocultamos el mundo
en nuestras heridas personales.
Escondemos la grieta
de la soledad y el desamor
en el tumulto colectivo.
Siempre estamos huyendo
de nuestra desnudez.