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miércoles, 31 de octubre de 2018

FABIÁN RIVERA





(casa)



Por la mañana derribaron esta casa.  
Éramos vecinos del vacío. 
Nada, ni un solo ruido,  
pronunció al caer  
su estoica arquitectura. 
Aquella imagen ilumina mis altares 
y reconozco, desde entonces,  
que atesorar nuestro pasado ya no sirve: 

la lujuria del concreto no perdona. 



jueves, 25 de octubre de 2018

FABIÁN RIVERA





BREVE ACOTACIÓN EN VERSO,
donde se indican, entre otros milagros,
algunas desvirtudes del poeta



Escribo con un afán de médico frustrado e impaciente,
acecinado por el sueldo,
cirujano que soñó alcoholes y cuchillas,
que tiene bruta la pericia enredado en dos manuelas -o manuales-,
y un perro absuelto por las llantas, rigurosamente ilustrativo;

escribo esto aficionado por los puentes, por la voz que me hace falta,
torcido del tobillo izquierdo, del derecho,
caído en un septiembre, en este golpe de hemisferio;

escribo esto al escuchar a una mujer lejana, de piel atolondrada,
paralelo a las veredas de los hombres perdidos en un burdel de grasa,
hombres de voz negra que giran en sí mismos,
con rubor de espejo, con perruno dolo,

escucho en su carnet de musa a una mujer lejana:
___________________________hablamos ciertos metros y distancia;
hablamos del cuarto creciente de la luna,
su sindicato de admiradores y clientes
de mi boca menguante al tener sitiado el teclado y la pantalla;

la musa y yo hablamos ciertos metros y distancia
y ella me cortó el camino alegando aguijones en la panza:

antes que la tarde sea tarde,
antes que me olvide de ser este que soy y que te escribe
termino la breve plática que sostenía con el cristal lleno de pájaros y humo
y pienso convencido que te pienso:
______________________qué harás mientras yo escribo
qué harás si desde el techo soy el mismo,
si de nada sirve estar aquí, sin saber a qué saben tus labios
y la única respuesta de la tarde sea, que estoy en el octavo piso
esperando a que me sirvan la comida,
y el viento alborote mis cabellos
-esos cabellos que me sobran-
y visto desde abajo sea
un tonto más haciéndose el romántico
mientras el sol se estaciona en mi calvicie:



viernes, 19 de octubre de 2018

FABIÁN RIVERA





Auto confesional,
donde el autor refiere algunos hechos de su vida,
y que tiene como misión rellenar el folio décimo
y así cumplir con lo pactado y requisito.

yo, que sólo conozco sed y hambre,
tallé la espalda, lavé los pies de dios con tal ahínco,
despertando al vómito una tarde:
soy tan frágil y tan bello como una bolsa ebria de basura

no comprendo que se traen estos días con su cara de abril y tan pellejos
no comprendo tus gemidos si bebiste leche bronca,
eres hermosa flemática y penúltima como una rosa pensada en nuestro siglo

escribo a las nueve o diez del día de mañana
con la misma exactitud del invierno malabar en nuestra tierra
al par de varios metros de plática nocturna

escribo para quienes celebran mi ignorancia, mi poca solvencia y mi cordura;
escribo para ellos, no como hombre,
sino como el falso profeta que habla del sol y del trabajo,
y tiene en ambos brazos dibujado, el beso matinal del alimento…


sábado, 13 de octubre de 2018

FABIÁN RIVERA





BREVE NOTICIA CONFESIONAL,
donde el autor le hace de maldito y finge no tener escrúpulos
al escribir lo que está a punto, y que comprobará,
casi seguro, el popular dicho que reza:
“En cada panfleto o bodrio que escribieres has de cargar la penitencia”.



I

NO BUSCO comprender, que me comprendan,
ni deseo hacerme el arrabal incomprendido.
Soy un clasemediero, un parásito cualquiera,
hijo de mi rrenegra noche, un esperma fugitivo.
Firme candidato a barrendero, a bohemio fracasado, a limpiapisos,
pobre perro y malaliento, que jamás grillo, amarranavajas, como muchos.
No esperes nada de mí. Yo jamás he prometido nada.
Puedes escupir a la poesía, pero resulta igual escupir hacia tu techo.
Puedes escupir a la poesía y si te da la espalda,
métele la mano y agárrale las nalgas.
Al fin que de mano en mano siempre se la vive, manoseada.
Si no deseas leer esto no lo hagas. No pierdas tu tiempo.
Qué mejor si esto te duele pues seguro estoy gozando cada línea.
Si por error caí en tus manos,
dame un mejor uso al fondo a la derecha más cercano,
como alguna vez yo hiciera con mi rostro, tras una falsa borrachera, madrugando.


II

ah me rompí una pierna y todos ríen de mi pierna rota,
de mis labios rotos sobre el piso
el crudo pavimento que jamás perdona.
La naturaleza, nuestra madre,
si la buscas no la busques te la parten
¿por qué no los castigas?, ¿por qué no soy cuerpo de mi cuerpo,
de mi gran y erecto cuerpo, músculo de hambre que penetra mil bocas idiotas?
Cuaderno claro cuaderno en tus posibles consecuencias dibujado
declaro abierta cada página
presta tu saliva presta tus orejas préstame una mano
te declaro erecto mi cubil mi buen idiota
no mi lengua
la palabra lengua está podrida
de tanto apalabrarla la pudrieron
de tanto sobar ésta la pudrieron
cuaderno claro cuaderno no estás solo nunca lo has estado
abierto mi cubil a los idiotas y a los falsos
abierto de piernas yo te dejo si aquí te sientas a leer todo mi verbo:


III

dios tiraba el oro por la borda,
dios celebró cada crujido en mi columna,
dios llenó mis ojos con su estiércol,
dios pateó hasta el cansancio mi garganta.
-Pero mi boca presta y agitada,
chilla y se revuelca entre su esperma.

Tú, que aquí me lees, firme me levanto
erecto con mi labia de cangrejo
en los repliegues de la tuya,
-festejo en tus sudores mi balada-:

soy una ola torpe que se estrella con tus brazos:
______________yo te presto una mejilla y tú me entregas ambas:
_________________________________en tu cueva yo respiro y guardo ahora mis zapatos:
–


domingo, 7 de octubre de 2018

FABIÁN RIVERA




  
Para un altar en llamas



La niña de las latas se divertía y capturaba cucarachas,
arrancaba minuciosa cada antena,
las mandaba al otro mundo machacándoles el vientre con las uñas:
esa niña vendía en mil esquinas flores burdas de arrabales,
se halló mujer tan pronto en las generosas lecciones de su padre,
y confundidas entre el polvo y los ladridos,
jamás sus lágrimas cayeron:
ahhh pequeña de los ojos amarillos y vidriosos,
ahhh pequeña cara vieja y cuerpo amoratado,
no te culpes si mis manos conocieron tus caminos,
no te culpes por no saber andar entre mis calles:
te escribo porque me recuerdas a árboles paréntesis,
te escribo al no entender el agua triste de tus ojos,
tú que sonreías al beber de un río distinto
al que la vida te propone:
ahora comprendo que tu cuerpo no es más que burocracia,
que tu cuerpo no es más que un banco devorado en la quincena
recostada en el turbio regazo de una llama que lamía,
crepitante, aquel sueño que solo la tarde revelaba:
–



lunes, 1 de octubre de 2018

FABIÁN RIVERA





Del autor a su creatura
o de cómo hablarle a un personaje rebeldoso que se cree dueño de sí mismo.
[Telón]



dibujado en sus posibles consecuencias
apaga la comezón entre sus dedos
con unas monedas en la mano;
el vaso en que bebía agua barata
refleja a la vecina sobre el rostro de su hijo,
rebautizándolo a madrazos.

hombre, querido mío, hombre fruta caída de un malsueño,
no te entrañes el deseo con teléfono en la mano
nunca trates de chismear tus ligerezas al compadre, tu vecino;
hombre-padre-hijo ya sin brazos,
pies a medias, vive a tu lado, patarrajada como indio mercadero;
no te entrañes no, no te extrañes en mi duelo:
finges y finges que te mueres, corazón de corazones,
estás fingiendo que te mueres, bello mío, almidonado,
sí, pequeño amor, no seas absurdo:
naciste a solas, en mi mano,
te encargo anotes minucioso lo que pasa,
el agujero comunica con el cuarto del vecino
tienes que contarme todo en la mañana:
–

miércoles, 29 de junio de 2016

FABIÁN RIVERA




(paréntesis)



Pensé
en el juguetero lleno de polvo
que nunca me dio nada
(ni una sonrisa
queriéndome arreglar la cara).
Pensé en el pan,
en la taza,
en el humo que de su calor
se desprendía,
y en la cuenta
tras la cuenta de los días
junto a ella.

Pensé
en los vestidos,
en los chalecos que cosía
entre los gestos
que protegieron su añoranza,
sobre la silla que albergó
sus entrañas miserables e infinitas.

Pensé
en el día de su muerte,
en cómo dijo

sin mover un dedo......... (un adiós)
en cómo dijo aquellos labios
que esbozaron, presurosos,
el asco de la vida
que vio derramarse a nuestro lado
con la belleza
de aquel vaso que se aguarda
y escapa a nuestro tacto
un día de sed
y de rupturas.


Del libro: En aras del silencio



jueves, 23 de junio de 2016

FABIÁN RIVERA




(una gota parla sobre el ojo demolido)



Pido perdón por omitirte
por no buscar para tu ausencia una respuesta.
Pido perdón por el momento
en que anunciaste tu partida
y mis lágrimas fueron para ti
una ofrenda sin sentido,
no ya el recuerdo último
antes que partieras.
Ahora sólo tengo para mí
lo que me falta,
tu aire que sostengo,
tus ojos que no callan,
lo último de mí que desea respirarte
como la tierra que en su abrazo
secular te toma:
tomo tus labios derrumbados,
tu ausencia derramada entre los cirios
que desean honrarte y no lo logran.

Qué porción de paraíso nos espera,
pues cada quien acoge el suyo y lo atesora.

Yo muero como tú,
morimos sobre el mismo vientre
pero a ti se te concede
la fortuna del descanso.


del libro: En aras del silencio


viernes, 17 de junio de 2016

FABIÁN RIVERA



  
(Alumbramiento)
a mi madre



No tengo para darte más que palabras
y mi cuerpo que se debe a tus caricias.
Lleno mis manos con palabras
pues son lo único que sé,
el clavo y la madera con que armo
los cimientos que han de cobijarte.

Lleno mi boca con palabras
como una leche tibia,
agua en que lavaste
mi pequeño rostro tantas veces:
tu aire, susurrante,
pedía que me irguiera como un hombre,
y mis manos
mi boca –la mirada–,
mis brazos,
mis piernas,
mis plantas
y mi voz,
a ti se deben.

Me tienes a tu lado
aún en la distancia,
conservas el abrazo promisorio,
la caricia primera que me cura,
las palabras,
el consuelo de mi carne dolorida.

Te deseo como el sol ama en silencio
a quienes beben de su luz,
y estás aquí,
te descubro siempre
como el más alto tesoro de mis días.


Del libro: En aras del silencio



sábado, 11 de junio de 2016

FABIÁN RIVERA



  
Aclaración preparatoria



Busca ahogar tus penas con los libros.
Prueba llorar como los héroes
de los que incansablemente hablas.
No requieres compañía:
las letras son tu bálsamo,

¿podrás apagar tu sed con tanto polvo?

Escribe, escribe, escribe,
escribe como escribo esto:

¿Qué se siente tener a tu merced todos mis versos?





domingo, 5 de junio de 2016

FABIÁN RIVERA




(herencia)



Es la cobardía la mayor de mis herencias.
Convalezco. Frente a todos convalezco.
Mis órganos perdieron la oscura voluntad que los describe.
Y la mirada turbia, aquella piedra,
rompe la quietud del mismo estanque.

¿Por qué insiste, diáfana en su hambre y su contorno,
por qué insiste en penetrar el mismo espejo,
hacerse líquida de abismos?


Del libro: En aras del silencio