"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
jueves, 14 de septiembre de 2023
ROMÁN VILLALOBOS
Crisis
de robo en el centro y colonias periféricas
sí
me hablaron del epinephelus pallidus y del agujero que dejó en la
ventana
un agujero de considerables dimensiones
y la ausencia absoluta de tutores biológicos/legales
en
mis memorias de esa época los eucaliptos se nutrían de hojas muertas
y de su color ganaron la espesura
ellos
escalaron a lo alto
de los eucaliptos para retirar las banderas de filiación política
cuando
bajaban del árbol el agua del estanque
negra
les tocó a la rodilla
MAURIZIO MEDO
(Fragmentos)
En
el “Europa” las reglas de juego siempre estuvieron muy claras. Aunque yo sabía
bien que no debíamos salir, Papá prefirió clausurar todas las ventanas del
tren. Aquellas que daban al norte estaban completamente recubiertas con una
serie de imágenes de La Ribera de Poniente, muy cerca del bosque de Loano; en
el extremo opuesto con cientos y cientos de instantáneas que evocaban al
unísono la lírica medieval de las murallas alrededor de los lagos de Plitvice.
Las fotos eran tan hermosas que ni Sorella ni yo jamás nos preguntamos qué
habría detrás de ellas. Lo que alguna vez pudimos entrever, en medio de toda la
niebla, fue ese desierto donde el grito de Dios fue siempre una ausencia. Desde
allí, el mar era una promesa.
Mi
Padre en todo momento parecía encontrarse en medio de una serie agitada de
eventos. Jamás pensó en el verdadero significado de lo que estaba ocurriendo:
el tren pareció dividirse en dos. Los Nonnos decidieron impossessarsi del
ala norte del tren; Deda y Baka creyeron haber conquistado el ala sur. Cuando
Mamá se percataba de ello solo podía experimentar una grave sensación de temor,
el mismo que daba a su semblante una expresión aún más sombría. Así, Papá,
ausente, como ningún otro, no hacía más que advertirnos: “no abran la puerta,
dejarán entrar al futuro”. Sentíamos miedo. Nunca tuvimos una mascota. Solo la
oscuridad suficiente para dedicarnos al cultivo de fantasmas entre un montón de
valijas llegadas de pueblos remotos. La infancia era todo lo que conocíamos.
ALEJANDRA OLIVARES
Zigzag
no
soy hombre:
cierto.
pude serlo
pero en definitiva
no lo soy. entonces
me enojo
y lloro como cada vez
que escucho
Au Cinéma. pienso
en la cerveza que apoyas
en el barandal para
hablarme
de trabajo ¿para
qué?
me tiento a preguntar
si por error pero sé
que con eso no juegas
y si lo digo podría
empeorar. solíamos
comer juntos en los
cumpleaños
mientras
bailábamos
una
canción
que
no te sabías
papi
¿te cuento
una
historia?
ahora
no
por
favor luego
ya
me la contaste
no
es necesario
avanzo:
al borde del nudo:
avanzo:
después
de que tomas
tu
cigarro Marlboro
avanzo
para
reconfigurar
esta
distancia que confirma
los
términos y condiciones
de
ser mujer dos
puntos
sobre
la no herencia
;que
amenaza los pisos
de
mi casa el finiquito
la
posición de fútbol
con
sus gastos y fracturas:
pausas
que
no están incluidas
en
la etiqueta de ser hija.
las
letras negras que no
a
v a n z a n
y
ahora no sé
cuántos
kilómetros
de
distancia:
¿los
empiezo a contar?
VALERIA SANDI
Raíz de cenizas
De tus pulmones
no estallarán
los primeros gritos
de albedrío
no habrá matrona
que contenga este pulso
susurrando
¡Es mujer!.
No llegarás a mi regazo
como el fruto
de nuestros países
del rojo en común
no bordaremos
una bandera nueva
para tu abrigo.
La ira de la menstruación
me abrirá los meses
con cada dolor
sonarán las campanas
caerá mi fertilidad.
Contaré
desde el patio
las aves colgadas
por cada cuento
que no llegó
a tus oídos.
No existirán domingos
para llevarte
a descubrir colores
en los títeres del tío Juan.
No te soplaré
las pesadillas
ni te obligaré a comer
las lentejas
de la abuela.
No jugarás
en la Convención
de frases
ni se calentarán tus días
en la Santa Cruz.
No sabes
cuántos vestuarios
tuve que habitar
para esconder
la tristeza.
No tendrás
adolescencia
Ni me dirás
¡Mamá!
“El Derecho
pone a prueba
la rectitud de las consciencias”
Pero
“La antropología
es el conocimiento
de nuestra humanidad”.
No te dirán
tienes la vena poética
de tus padres
ni nos prepararás
fiesta sorpresa
en nuestro
cumpleaños.
Abril de lluvias
¿Florecerá de noche?
no lo veré, no lo verás
de herencia
no tendrás mis ojos
la nostalgia
de un amor
se lo comió a pedazos.
Desde allá
se me parte la raíz
me crece
la sombra.
Disculpa
el temblor
de mis años
llega
se derrama
nuestro sueño.
Ahora
te llevo
siendo un deseo
seco
en la garganta
desde
dónde voy
tosiendo
todo
lo que no serás.
RODRIGO RAMÍREZ DEL ÁNGEL
Que
exista la peste negra
Descubrí
que el apellido de mi abuelo es de origen portugués y que existe un pueblo —de
apenas tres mil quinientos habitantes— que comparte ese nombre justo en el
centro del país. Abro Google Maps y veo las calles como serpientes envueltas en
las montañas. Se fundó quinientos años antes de Cristo pero hay evidencia de
humanos desde setecientos antes. Mi abuelo murió hace trece. El pueblo pasó de
ser romano a ser germánico a ser musulmán a ser portugués y en ese momento los
judíos fueron expulsados o convertidos. Imagino que mi abuelo nació ahí —aunque
sé que nació en Michoacán— desde la era de bronce. Que del polvo lusitano
construyó sus costillas y que de las montañas carvó su cara negra y de las
matas su pene. Lo veo jugando solo, corriendo en círculos, dando pequeños
saltos en un charco de agua pútrida, mientras espera a que la ciudad se erija a
su alrededor, a que cristo muera, a que exista la peste negra y acabe con la
mitad de la población europea, y a que se diga que un portugués descubrió
américa —sin siquiera saber que lo hizo—, a que el concepto de alta cultura se
defina en aquel continente para que él lo importe a México. Espero a que mi
abuelo pise tierra mexicana y aprenda español aunque tenga más de cuatro mil
años de edad, espero que crezca y se forje como un hombre agigantado y moreno,
que fornique con prostitutas, seduzca a una dama y le haga el amor para que
engendre a mi padre y mi padre a mí y que ambos desaparezcan entre el fango de
la boca del río en la que fui depositado. Que su sangre espesa recorra mis
venas y me llene de la soledad con la que él vivió por miles de años. Veo en el
espejo las hormigas rojas que viven en mis ojos e imagino cómo sería vivir
allá, en aquel pueblo que él fundó y no en este que dejó en ruinas.
RAMONA DE JESÚS
Consideraciones
sobre la destrucción de Roma I
no
culpo al gallo de fuego chino por nuestro incendio
no veo augurios en las mellas del anillo
ni busco respuestas en los cachitos de uña que escupimos en los ceniceros
me rehúso a leer un vaticinio en ese sueño donde los gatos franqueaban
laberintos y escaleras
a ser de aquellos que esperan que doce cornejas caigan muertas antes de firmar
la hipoteca
todo
lo humano también es divino sólo porque es humano
y existe un efecto trascendente en el acto de no cruzar ciertos litorales
para
que la vida no le haga golpe de estado a las palabras
o para que un verso no le haga golpe de estado al sexo
hemos de conformarnos con contemplar la iglesia en llamas desde las escaleras
no porque seamos ateos no porque no tengamos miedo
sino porque es suficiente dejar el sexo en el sexo
el horóscopo en la billetera
y en el poema los acertijos del incendio
