"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
jueves, 24 de septiembre de 2026
MIGJENI
El
canto de la juventud
¡Juventud,
di tu canto más hermoso!
Di
el que en tu pecho bulle fogoso.
Deja
que tu alegría estalle contundente…
¡No
frenes la canción, deja que vuele!
Di
el canto, juventud, te imploramos…
que
el canto te aferre, te bese, te incite al amor
con
juvenil ardor… que nos sumerja
en
espumosas olas de emoción turbulenta.
¡Juventud,
di tu canto y ríe pueril!
Bata
el cielo el fragor de tu voz
y
torne a nosotros — los astros se celan de ti
y te
amamos como se quiere un sol.
¡Di
el canto, juventud, tu canto excelso!
¡Ríe,
juventud, ríe, tuyo es el universo!
De:
“Versos libres”.
Versión
de María Roces González.
BILEYSI REYES
El lago se ha
extinguido, oscuro
duerme el cañaveral
murmurando en el sueño
Herman Hesse
La
carne es esa casa alveolada en la colina. Ella busca en mi interior vestigios
de un rostro ennegrecido que salió volando una tarde de agosto. Atraigo los
espejos que conforman sus fauces. Soy volátil corrompida en la garganta:
esperar es siempre conservar la gracia, es no enervarse consumiendo un filo en
el ojo del agua. En el epicentro de la luz miro hacia el abismo, hay un llano
horizontalmente cubierto de hojas secas, donde existen casas a las que no podré
volver. Sus luces tallan removiendo sus pieles negras. Sus ojos, escindidos en
la pared, lloran por aquellas luces, resienten los reflejos camuflados en dos
millones de ápices: se traducen extensivamente a dos kilómetros y medio. Cuánto
llorar con la cara alborotada: el mundo se vuelve sepia en la pupila. Hay
poblados así: lúgubres en su trajinar espeso.
La
casa ha envejecido con mi sueño: se ha entregado al esquicio y no puede sino
estallar tachuelas convertidas en moho.
Esta
casa resulta pequeña en su llanto: ya no surgirá jamás como una estípula.
De:
“Historia de la carne”
PABLO LLANOS
Verbalizar
Vamos
a salir por la puerta grande de este silencio
que
tanto te molesta. Dejaré de ser un sujeto pasivo.
Verbalizaré
todo. Ningunearé mis preocupaciones. Ven.
Cristalizaremos
nuestros futuros. Verticalizaremos las
camas
donde nos erizamos los miedos.
Agujizaremos
nuestros descosidos.
Aireacondicionaremos
nuestras más encendidas peleas.
Epicentraremos
los temblores de nuestras rodillas.
Erosramazzotizaremos
las canciones tristes.
Nopormuchomadrugaré
todas las mañanas a tu lado.
Huevofritaremos
nuestros desayunos.
Sofritareremos
todos nuestros desaguisados.
Croquetizaré
las sobras del banquete de tu sexo mientras tú
me
milanesas con tu lengua.
Canapearemos
nuestros temporales y después
tempestaremos
nuestras calmas.
Vamos
allá, es hora de mundocambiarnos a nosotros
mismos,
de
mafaldizar las constituciones,
de
homersimpsonizar los patriarcados,
de
maradonear a los poetas zurdos,
de
arbolizar los muebles viejos.
Avanzaremos
compotizando a los componentes de las
comparsas
que
no suenen bien.
Pasaportearemos
a los indocumentados
y
simpapeleareamos a los funcionarios
y
emeritaremos a todos los reyes
e
indigenaremos a los conquistadores.
Laberintizar
los atajos.
Libelularizar
los drones.
Parvulizar
nuestras facultades.
Bibliotecalizar
los gimnasios.
Caracolademarizar
las tertulias de televisión.
Y
así, cuando lo hayamos verbalizado todo, no habrá
traductor
online capaz de entendernos. Fulminaremos los
teclados
predictivos. Los correctores de los smartphones se
estrangularán
con sus propias manos.
Tú y
yo:
un
solo verbo.
De:
“Palabras de paso”
GABRIEL RUBIO
Matria
Vuelves
a la madre
pero
no hay un cuerpo
ningún
límite de piel que la contenga
ningún
recuerdo de ella en los espacios
no
hay volumen
no
hay rastro
no
hay sonido
Han
pasado los años
maremotos
de olvido
Sin
embargo
tú
vuelves
siguiendo
el magnetismo de la tierra
al
círculo de fuegos conocidos
y no
buscas
lo
que no puedes encontrar
Buscas
la
anécdota mil veces repetida
los
ojos que te escuchan desde dentro
el
acento que sabe a compartido
las
sesiones de juicios suspendidas
la
cerveza franca de las noches
la
seguridad de ser mirado
Es
la ternura
regresé
a la matria.
De:
“El remero de Ulises”
BOHDÁN-ÍHOR ANTÓNYCH
Autobiografía
En
los montes, donde el sol está más cerca,
me
detuve por primera vez mirando el cielo,
entonces
algo extraño e ignoto despertó en mí,
y
alcé la cabeza, y, verdes, las palabras llenaron mi boca.
Ahora,
esté donde esté y sea cuando sea,
sigo
siendo un niño ebrio con el sol en el bolsillo.
Al
bajar del monte hacia el bullicio de las ciudades,
en
la pobreza y el infortunio no imprequé ni maldije al destino,
contemplé
en calma los huracanes de las olas adversas.
Mis
canciones son un puente de viburno sobre el río del tiempo;
yo,
un pagano enamorado de la vida.
De:
“Cántico sobre la indestructibilidad de la materia: Obras selectas”
Versión
de Salomea Slobodian
ALFONSO QUIÑONES
El
timbre
Escapa
si tocas a la puerta
aprieta
el botón del timbre
que
suena en el fondo de la casa
y en
el vacío atronador de las ruinas
Sal
corriendo niño
haz
la broma otra vez
y
mira escurridizo
desde
la esquina
Espera
que salga ella
mi
madre
Aa
balcón del que está
ausente
hace
veintisiete años.
Y si
sale si acaso sale
al
balcón dile que la extraño
Toca
a la puerta niño
toca
otra vez insiste
y
sal corriendo
muerto
de risa
niño
