domingo, 25 de octubre de 2026




 

LUIS OTHONIEL ROSA

 


 

Pájaros

 

¿No te jode saber que
 las inteligencias del futuro
 serán radicalmente diferentes
 a la tuya? ¿No te quita el sueño?

Caminamos la arena 
de una noche con luna y salitre.
Los hongos alucinógenos 
aún no han pegado. 
Te acabo de pagar la fianza.
En un par de días tendremos 
que comparecer ante un juez burro 
y te condenarán a 3 años de cárcel 
porque la organización de los 
humanos en este siglo
es una mierda. 

Comienzo a sentir los hongos, te digo. 
Se te caen las lágrimas. Estás sonriendo. 

Las inteligencias del futuro serán pluricorporales, 
   me dices, 
en la larga noche negra se acurrucarán felices 
   con sus bestias 
cantándoles nanas de otros tiempos, 
de mundos de jaulas que 
nosotres convertimos 
   en pájaros. 

Sí, es verdad. 
   Pero te digo que sí porque te hace falta. 

La verdad que no te digo 
es que también imagino 
a las inteligencias del futuro 
como un mundo terrible 
   de jaulas 
donde ya no quedan 
   pájaros. 

Pasamos la noche en libertad, 
con olas y vientos lácteos de silencio. 

¿Verdad que seremos anarquistas?
   me preguntas, 
en los futuros, digo. 
¿Verdad que seremos Anarkía? 

Sí, vuelvo a contestarte.

Bayamón, 2023

 

MYR OLIVARES BONILLA

 

 

 

Cuerpo

 

El desorden
encontró hábitat
para ceder a los antígenos
anticuerpos autoflagelados.

Circula mi sistema mixto,
confundiendo los mensajes 
emisores y receptores:
patógenos en “reactividad cruzada”
que se desconocen,
dirán los médicos.

El nombre sintomatológico:
mixed-connective-tissue-disease.

Me arraigo al bombeo
de oxígeno en mi sangre,
glóbulos que suben y bajan.
Me aprendo los medicamentos
por sus clasificaciones científicas
impronunciables
y sus efectos secundarios.
Intento no sucumbir
a la genética,
al pronóstico positivo
y a las visitas de por vida
al consultorio,
algún remedio que ayude

 

 

HENRY ALEXANDER GÓMEZ

  


 

Petroesfera

 

Una piedra
es la suma de todas las piedras,
el centro del universo
que es en sí todo el universo,
igual al tiempo que sólo
es entendible en su circularidad,
el caracol que únicamente es visible
desde la espiral de su concha,
donde la curvatura del espacio
es lo que resta del vacío,
el revés de la luz
      que es una esfera
y su argamasa de granodiorita,
plutónica como el poema,
sin peso como la palabra piedra,
la que derrotó a Goliat,
las que lanzaron para lapidar a los infieles,
las que ruedan impunes y redondas
sobre las selvas de Costa Rica,
la que ciñe mi abuela para moler el maíz,
la que se ata el suicida al cuello
para cartografiar la soledad de los peces,
la piedra descalza que arroja el niño palestino
contra el tanque de guerra,
la que late y vuelve
      y lanzamos una vez más
bajo las volutas de los gases lacrimógenos:
esa piedra que es el vivo corazón de este poema.

 

De: “Diario para anunciar el fin del mundo”


JESÚS HERNÁNDEZ J.

 

 

 

Cadencia

 

Ni la más férrea espada
podría penetrar el dorso de los olivos.
Ninguna fuerza sobrehumana.

Sólo el cadente pico del chupasavias
lograría tal consigna en su próspera labor.

 

De: “Concordia”

 

 

JOMAR CANALES CONDE

 

 

 

IV

 

mediodía 
te has ido
la luz aturde como un mazo
como un cuerpo que cae
pesado y sin culpa

es cierto 
es mía la culpa
mía la cuerda que tiro alevosamente 
con la soberbia de un planeta
para soltar mis vástagos
que destruyen todo
rugiendo sordamente 

y quédate solo 
dijiste 
solo
con tu orgullo
esa onerosa piltrafa
esa corona roída hasta el 
hueso 

bien lo sabes

nunca tuve valor 
de contrariar tu palabra

YO QUE ME AZULO
en el balcón de mi casa, 
oyendo la lluvia caer 
sobre tantas nervaduras.
El corazón
es un animal estremecido 
porque no se quiere mojar.
Llamea: ayyy de los fuegos apagados.

¿Será el jardín
la última trinchera de mi territorio?
No, responde la calle. 
Mas hoy ni el sillón nos brinda amparo.

Realmente no estoy tan triste.

 

NICTÉ TOXQUI


 


LA PALABRA NO
se me queda entre los dientes.

Por qué
si el cuerpo es tan profundo

por qué no puedo ir
hacia todo eso que existe
adentro mío

tripas, gusanos
labios y armadillos

Por qué

si los límites
están vivos.