Dos
arañas
¿Desde
cuándo? si hace días
y días, ya son meses,
mientras descanso las observo
y olvido y no sin estupor
redescubro: sombras de aquenios,
más pequeñas que media hormiguita
perdida en el fregadero: siempre ahí,
lejos lo suficiente de la lámpara
que ha quemado al incauto abejorro,
diáfanas de tanto mirarlas, casi
palideciendo hacia el rosa:
quién sabe si lo saben
que están una a una cuarta de la otra
como dos lunares en una espalda
inquilinos abusivos del techo
extrañas compañeras de mi vejez:
siempre ahí, siempre solas, sin presa,
sólo una vez llegó del norte
una araña de otro rango
casi robusta, negruzca,
pasó con la actitud inquisidora
de un policía
entre las dos como si fueran
prisioneras bajo vigilancia especial,
sin distraerlas, desapareció
de prisa en la gran blancura,
así que no las vio
sincrónicas descender,
parar balanceándose
en el vacío, donde ni siquiera piensan
en buscar un asidero
para una tela: atentas a sus hileras
prematuramente agotadas y como
explorando el peso de ser, el misterio,
ya listas para volver a subir devorando
hilo y distancia:
para fingirse otra vez
dos puntos en los alrededores
de mí.
De:
“L’orlo della vita”
Versión
de Eleonora Biasin Povoleri