lunes, 26 de octubre de 2026

NICTÉ TOXQUI

 

 

 

TENÍA UNA PELOTA AZUL entre las piernas

estaba jugando
el día en que descubrí la fricción que provocan
los movimientos circulares.

Era una niña cuando me dijeron:
es muy temprano para sentir

   pero la fuerza que nacía en mí
se enraizaba de punta a punta,
   un nervio,
me ceñía también,
   a eso que pudiera caber, salir
   por un instante
de lo que orbita
   y centellea,
en su propia viveza,
se apaga. Y yo
que me preguntaba
qué me sucedía,
me encariñé con el tacto

y quise ver
   y oler

y saber su nombre
más allá del miedo.

LAS ABUELAS ME REPITEN UNA y otra vez:
no mires lo que quieres a los ojos.
Nunca digas tus ariles en voz alta
si quieres que se cumplan.

Y yo me quedé muda
sola con mis ojos.

 

 

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