"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
sábado, 6 de enero de 2024
VICENTE QUIRARTE
Para Zoe, en su presente perfecto
Al
tiempo que cae la tarde sobre el río
se encienden farolas y en el cielo
inician su turno las estrellas.
El día se termina, igual que muchas vidas.
Mañana será el amanecer
y aunque algunos
no habrán de verlo nunca más,
ese llanto infantil
nos dirá que tenemos otro día.
La fragancia del pan,
la nota café que la celebra
han de ser rituales
jamás advertidos por la niña
hoy a salvo del tiempo y de sus sombras.
Cura nuestros pesares su risa flamboyana.
De:
“Bisturí de cuatro filos”
VALERIO MAGRELLI
No
tener nada que escribir
genera esa tristeza infantil, infinita,
de quien no encuentra hospedaje
en un país extranjero.
Se busca en todas partes,
cada lugar está ya ocupado,
probamos en otro lugar y, mientras tanto,
se hace tarde y no hay nada.
¿Dónde iremos a dormir?
Versión
de Roberto Bernal
JIAO TONG
Súper
ciudadano
Cuando
era niño en la escuela me esforzaba por las calificaciones,
de adulto lo doy todo por la evaluación laboral en la oficina,
en este círculo prevalecen las facciones, los susurros y los pequeños chismes.
La vida es un tablero de ajedrez que no descansa,
estamos acostumbrados a usar cien sobres rojos
para contactar amistades;
a usar mil cartas envenenadas
para erradicar a los disidentes.
Antes,
cuando estaba en la escuela copiaba en los exámenes,
ahora contiendo por el poder en sociedad,
valorando el éxito y el renombre,
prestamos atención a las ropas, la dieta, los modales
y en la víspera de la inmigración,
la fortuna que se engrosa día a día se parece al colesterol que se acumula en
el corazón. Nos gusta
darnos de codos frente a la sonrisa del otro y
bostezar mientras nos gruñen las tripas con hambre de fama.
Versión
al español de Omar Pérez Rizo.
DANIELA CAMACHO
Notas
que ella o él escribe en el borde
(es preciso que existan los cuerpos, decían)
pág.
11
Cuando
todo termine, habré vivido una aventura distinta, habré capturado mi
confrontación con el otro (¿la otra?).
pág.
16
Ahora
sostengo mi rostro y no lo abandono. Busco el calor, busco sonidos extraños. Yo
nunca creí en los pecados.
pág.
23
Hay
un furor cuando los cuerpos se tocan. Pero el verdadero peligro es escribir el
furor.
pág.
31
Las
multitudes son enemigas del cuerpo. Nos aniquilan, nos hacen desaparecer.
pag.
33
Aquí
debería estar el cuerpo que aprendió a militar entre los animales. La ausencia
también nos desplaza.
JOSÉ EUGENIO SÁNCHEZ
fui
de los que no alcanzó papel ni gel ni cloro ni lysol
ni cerveza ni despensas ni préstamos ni n95
pero alcancé el último pedazo de carne
en el asado que organizaron en el barrio
para celebrar que se aplanó la curva
y ahí vi al dealer con el que acababa de negociar minutos antes
lo saludé pero no me reconoció
entonces me puse el tapabocas
y exclamó sonriendo: ah eres tú
y yo también sonreí pero quizá no se dio cuenta
De:
“El hipócrita contagio de la felicidad insurrecta”
ELKE ERB
La
posibilidad verdadera
Uno
y el mismo texto (a pesar de los muchos de tal tipo).
Las mismas maniobras de siempre. Y despertar emociones
para las mismas maniobras de siempre.
Decirle
a la primavera: “la primavera”, al aire “aire”.
Admirar la piedra (la que cuida una esquina del muro),
la piedra protectora en el portal. La de forma de cráneo, la que no tiene boca.
Cómo
el ciervo padece en las pezuñas el frío.
Saber de las orillas del hielo, musgo eterno, uno por uno,
un diluvio en el violín. Duro cual piedra, frío como el hielo.
Para
ese propósito no, para eso yo no habría servido.
Versión
de Daniel Bencomo.
