domingo, 31 de diciembre de 2023


 

LEGNA RODRÍGUEZ IGLESIAS

 


 

22


fumamos en una pipa demasiado honda era tal vez un globo en forma de corazón lo más hondo que te puedas imaginar y por tanto la yerba se perdía así que hicimos un filtro con papel de chocolate extra puro y la yerba sabía a chocolate como el corazón que sabe a chocolate almendrado y si es tu corazón tiene mil sabores al mismo tiempo un corazón incomprensible debe ser el de un presidente cualquiera al azar toma como ejemplo al presidente de los Estados Unidos de América y pruébalo a qué sabe y no me lo digas basta mirar la expresión para saber a qué sabe para comprender pues con este filtro logramos ahorrar bastante aquí está perdida y cuando se encuentra hay que ahorrar mucho ahorrar siempre porque se acaba en un abrir y cerrar de ojos y te quedas echado en la tierra baldía o en el mar de los sargazos o en un lecho de huesos de piratas y corsarios perdón en un lecho de huesos de nuestros jóvenes caídos en combate

esos sí eran hombres de valía no los jóvenes de ahora la juventud también se ha perdido me abandonaron es por eso que hablo tanto de flores yerba piratas presidentes

 

VALERIA LIST

 


 

Méraly

  

Leo un poema de Namdev sobre una acróbata que cruza una cuerda floja
toda su mente está en la cuerda
no le importan los reyes que la miran desde abajo
porque ella tiene su atención en un punto:
sus pies.

Mientras leo el poema de Namdev, recuerdo a Méraly
y el día que compré este libro.
Pedimos un postre para ambas
leímos mi libro de Edmond Jabès.
Recuerdo su cara agachada leyendo
el cielo de lejos es cielo
y luego levantándose con impresión:
de cerca, ya no es nada.
Le tomé una fotografía
ella le tomó una foto al poema.

Un vagabundo se sentó en nuestra mesa y nos pidió dinero
le dimos unas monedas y se enfureció
gritó y le pegó a la mesa
los hombres de al lado se levantaron y lo sacaron
yo no sabía qué hacer.
Méraly estaba asustada porque un mes antes la habían asaltado,
un hombre la golpeó con un cuchillo en el mentón.

Cuando se fue, Méraly dijo, ¿te das cuenta? nos pudo haber matado.
A mí me pareció exagerado pero
todo lo que nos pudo haber matado
está todo el tiempo
alrededor
todo lo que puede todo el tiempo
matarnos.
Sin embargo, las dos seguimos vivas.

Cuando la conocí, pensé que era muy guapa
llevaba una maleta que estaba dejando en la recepción
me cayó mal
pero no sé en qué momento,
me enamoré de ella
profundamente
no sé en qué momento
sentí la necesidad de estar con ella
todo el tiempo.

El tercer día, me dijo que era una persona espiritual.
Yo no sabía qué quería decir eso, me parecía un poco ridículo
pero ése fue el día que me di cuenta
de que yo también soy espiritual.

Cuando vivíamos juntas,
había mucho amor volcado
y al mismo tiempo mucha contención
no era sólo que ella se volcara y yo me contuviera
creo que había un poco de eso en las dos.

Cuando volvió de Nepal, la abracé con pocas fuerzas
ella traía el cabello muy largo
y yo muy corto.
Mi energía estaba drenada por un hombre que amaba.
Además pensaba que Méraly era un ser distinto
y no sabía si los seres distintos se abrazan.

Fuimos a la librería donde compré el libro de poemas de Namdev
como una especie de terapia:
si podíamos depender tanto sentimentalmente de una pareja,
¿por qué no podíamos sólo estar con una amiga que amábamos?
Era tarde, era casi noche
le regalé a Méraly un libro que ella veía de soslayo
luego se bajó del metro
y yo me quedé viendo mis pies.

 

 

ROGER SANTIVÁÑEZ

 

 

 

1


En el desierto, una soledad de mí.
Me persigue el viento. Se va.
Se va sin mí. No me deja sino
canta una canción para ti.

Pero así no sé. Baila la brizna
enmielada de ti. Es una especie
de luz que no se vence, que se
alza la falda verdi-celeste de
la noche inicial. Es un fresco
borde curvo en la porción inferior.

Dame esa mirada de espaldas
siente cómo aprietas la entrada
al movimiento de tu ritmo,
alcanza la planicie dulcificada
donde nadie sabe nada
sino el sabor simétrico
del encuentro nocturno.

Desde el cielo de la sombra
salta la leche impulsada
por la mágica sonrisa
que deshace mi muerte
& la torna diurna como
la Virgen añorando la
adoración de su mascarada. 

 

ASHLEY OBSCURA

 

 

 

A veces me pongo dramática
Cuento la distancia entre los dos
A veces ni siquiera estás cuando estás

Pero existe una estrella de pétalos mil
Un campo de fuerza dentro tu corazón
Que nunca deja de tocarme

Si veo pimpollos
O huelo su néctar
Si escucho pajaritos de mañana
Toco mis labios con una flor
O siento en los hombros el sol
Algo siempre te trae a mí

No me da desilusión
La luz de tus ojos
Te adoro y no sé
Cómo cuándo de dónde
Te adoro sin tener que saber
Soy de un nuevo color
Más suave, brillante
El mundo es un gran vaso
Sanguíneo para los dos

 

Versión de Gabriela Bejerman.

 

 

SUSANA VILLALBA

 

 

 

El Caso Ruth

 

La piedra es,
una mujer mata,
por instinto
busca el reverso de la piedra
donde se esconde un animal.
Sólo quería que dé la cara,
dice sin resistir.
No había remedio,
me dolía él.
Cuando al fin lo encontró
sacó de su cartera la Smith and Wesson
y vació el cargador.
Se gana, se pierde
pero negocios son negocios.
¿El dinero? está o no,
como las piedras, en el camino.
Ahora soy yo
la que mata.
Ahora moriré de un acto
real,
es la ley del amor querer perder
la cabeza,
que él abandone el cuerpo
entre mis brazos.
¿El arma? qué sé yo,
las cosas aparecen.
Me enceguecí,
ya no quería verme.
Nos amamos,
después yo disparaba,
es algo contundente.
Antes que nada
leíste las noticias policiales,
tomaste café.
Sí, estás despierta,
ese dolor que sos ahora
es el mundo,
la orilla del sueño aún golpea,
agua aceitosa contra un casco.
Algo que deje de moverse,
por favor.
Pero un disparo
en la piedra podría revelar
que nada es tan sencillo,
todo tiene un momento
que nunca cristaliza.
Un corazón.
Estás despierta, todo gira,
no sabés si es el día
siguiente
y faltaste al trabajo
o es domingo.
Sí, fuiste a esa casa,
tomaron un taxi
que se perdió en la niebla,
hubo choques en cadena, dice el diario,
así es que la niebla fue real.
De bar en bar
alguien dijo hay una fiesta
en algún sitio.
Y nunca es ésta.
Llegaron a esa casa o pretensión
de teatro under,
fiesta de primavera.
Un travesti
o lo que un hombre dice
que es una mujer
te hizo sentir ambigua
en tus vaqueros.
Hizo un sketch,
ya se sabe, un sketch.
Princesa, sultán, odalisca,
nadie bailaba, hacía frío,
rodaron latas de cerveza.
Los travesti eran encantadores
de serpientes
sin serpientes,
vos también.
Mariposas deslumbradas por la fiesta
que iluminaban.
Encontraste a tus amigos en el baño,
habían capturado una botella
pero mejor era volver
al bar.
Un lugar donde caer
sin caer.
Ahora entendés el viejo chiste
de decir al taxista: a casa
por favor.
Ahora el sentido
toma su sentido:
el deseo brilla
por su ausencia.
La noche fue un largo, repetido
nunca más.
Encontraste un murciélago
como si todo lo perdido
por perdido en esa casa
hubiera rezumado su animal.
Se movía si topaba
con el límite.
La propia imagen
de todos los errores,
el terror al fin
tenía una cara
mítica.
Encendiste la luz
y chocó con la pared;
no la piedad, la ley
de semejanza,
la culpa del demonio
se mata con culpa
verdadera.
Golpeaste
una y otra vez,
sonaba a cuerpo contra piedra,
se quebraba, arrastraba el aleteo,
al fin era un insecto
grande
o una muñeca rota.
Entonces cortaste la cabeza,
las membranas,
clavaste una estaca en el corazón
y abriste para ver
que se movía.
Las manos pegajosas,
el piso de un humor
que no era sangre
lo cubriste con diarios,
esa noticia de la mujer
que guardó a su amante
en el freezer.
No podías tirarlo a la basura,
quemaste el cuerpo
y la cabeza juntos
para mirar como algo termina alguna vez
sin dejar restos.
Después dormiste todo el día.
Y ahora alguien dice, en el contestador,
¿venís al club de cine?
por lo tanto es el domingo
lo que perdiste
o la idea del día
y de la noche
o no sabés qué querías
perder.
Aunque el cuerpo no olvida
no encontrás el argumento.
Si entrara ese forense capaz
de encontrar babas y uñas
y huesos calcinados,
demonios, que me cuelguen
pero no me pregunten
por qué.

 

 

THÉODORE DE BANVILLE

 

  

 

Busca bien, escultor, esperando a las musas…

  

Busca bien, escultor, esperando a las musas,
un mármol sin defectos para un ánfora bella;
busca sus formas puras y en ellas no perfiles
amores misteriosos ni combates de dioses.
A Heracles vencedor del monstruo de Nemea,
ni a Venus Citerea naciendo de la mar,
revueltas de Titanes sometidos y tristes,
ni al risueño dios Baco que enjaeza leones
con un freno trenzado de pámpanos y viñas;
a Leda retozando con un coro de cisnes
bajo el laurel en flor, ni en el seno del agua
sorprendas a Artemisa más blanca que los lirios
ni a impúdicas Bacantes. Que alrededor del ánfora
florezcan las verbenas y las hojas de acanto,
y avancen lentamente las parejas de vírgenes
con pasos sosegados y un aire encantador,
los brazos a lo largo de sus túnicas lisas
y las trenzas orlando sus cabezas perfectas.

  

Versión de Miguel Ángel Feria