jueves, 23 de noviembre de 2023


 

ANA BELÉN LÓPEZ

 


  

no entiendes
grito
no entiendes
el año
en mis dedos
no escuchas
lo que escribo
hueco y sordo
nadie te explicará
nadie te explicará
el nivel de navegación
la distancia corta
no se puede medir
lo sordo
ni lo hueco
del pozo que lo tragó

 

EDUARDO ESPINA

  


 

De una voz por todas
(Homenaje al mensaje que viene en camino)

  

Indómito es el motivo de lo mínimo una vez, del as a la par del azar
a cuya vida dieran los sentimientos cabida porque si no, quién sabe.
La perplejidad es una cosa, y la causa acerca de la cual en el cuerpo
otra, algo que por amor al orden habrán los seres conocido al decir
“solo sé que no sé nada”, aunque sabía, hasta cuándo la antigüedad
con el paso de los meses sería sombra en la arena viajando de atrás
hacia las horas hasta hoy, total, nada de cuanto acontece podrá ser
para siempre como fue de otra forma, pero eso, a nadie le importa.

 

De: “Mañana la mente puede

MARIO JURSICH

 

 


 

Apunte

 

Llegaron los hombres: uno, viejo,
la barba toda casi cana
y, sin embargo, negra
en algunos puntos; otro, joven
oo agraz como el sol o la uva
-edades hay que acabarán
por confundirse con la vida-
y otro más, niño,
llegaron al parque
a recoger hojas
esta mañana.

 

EUTIQUIO LEAL

 

 


 

Emiro

 

La arcilla no es arcilla como ha sido.
Por tu poder es pulpa de este Cosmos,
polvo de las Galaxias, materia filantrópica.
En las creadoras manos de tus manos
se hace floresta, vive, se agiganta y grita
para volverse humanamente gesto,
alegría volcánica,
constelación del hombre haciendo al mundo.
El silex toma forma y sal y esencia
igual que el mármol, liberados
a través de tus dedos inventores y fértiles
como fusiles nuevos edificando al hombre
de la tierra, coronando de nardos y gaviotas
toda desolación, todo martirio, todo pueblo
sublevado en azadas y ocarinas.
No dejes, oh maestro prometéico,
de acariciar el humus con la luz de tus yemas
de mil ojos fantásticos.
Tu arcilla ya es bronce férvido del futuro.

 

ANTONIO LLANOS

 

 

 

Oh madre

 

Brinda arrullo y regazo como el árbol y el ave
a la desolación de mis días aviesos.
La miel de sus palabras desciende hasta mis huesos;
con el blanco rumor de una lluvia suave.

En su mirar profundo puso dios con la clave
de la vida, honda urna de castos embelesos.
Se hace pura mi carne al calor de sus besos;
su plegaria es la estrella que dirige mi nave.

Me ha dicho alguna vez que fue triste su infancia.
¡Yo nunca le pregunto por las antiguas cosas!,
mas a su voz mi espíritu se llena de fragancia.

Si pienso en su niñez me inunda dulce llanto.
Cuando niña. ¡Quién sabe si al mirar unas rosas
su virginal entraña sintió crecer mi canto!

 

FEDERICO CÓNDOR

 

  

 

Eulalia

 

Soy Eulalia pero me llamaban Rosa la bruja,
Hacía magia,
Ayudaba a conquistar con una vela rosa
Y a recuperar el amor con el hechizo de la madera
O con el embrujo de la luna,
Aumentaba la pasión con los secretos marinos de los caracoles
Que batía en la mamita de mis embrujos,
Evitaba la nostalgia
Con perlas de éter y polvo de estrella
Y usaba el ajo macho contra los malos espíritus y contra la
Infidelidad;
Utilizaba la loción de fruta verde para el dinero,
La amarilla para el oro
Y la transparente para el sexo;
Hacía limpias contra la mala suerte
Con rosas hervidas y carbón de leña roja
Mezclándolo todo con agua pura de lirios.
En mi consultorio de luna levantaba los ánimos,
Alejaba la dudas y las malas patrañas,
Adivinaba el futuro, el presente y el pasado
Y hacía feliz a la gene con mis buenos presagios.
Con mi gato malo que se llamaba Sam
Paseábamos todas las noches en la moto colorada de mi risa
Tirando tarros contra las paredes
Para asustar a los desvelados y hacerle propaganda al negocio.
Desde que me dijeron que las brujas no existen,
vendo biblias.