sábado, 18 de noviembre de 2023


 

MAR CARRILLO DE ALBORNOZ

 


 

Escalera 4

 

El nordeste sopla hoy con fuerza, lucha contra los caminantes de la orilla. En la arena vuela una hoja de papel arrugado. El viento le arranca una palabra, dispersa sus letras.

Una señora con bastones se agacha, recoge una e y después una ese rota, las lleva en la mano por si en casa puede hacer algo con ellas: una frase completa, o pendientes de papel.

Un hombre en manga corta descubre una ce, piensa: qué forma graciosa. La guarda en el bolsillo junto a su pañuelo y una tuerca que encontró el otro día. Avanza la mañana, un niño de cinco años se aparta de su madre, confunde el papel con un helado. Mira atentamente el pequeño trozo con una ele borrada y una e limpia. Dice: e. Piensa: helado.

A mí siempre me gustó comer lo mismo que las gentes, hacer los mismos deportes. Busco con la mirada un fragmento. Quiero conseguir un final, formar parte de los paseantes. No encuentro nada, ni un papel como confeti. Entonces bajo a la playa, aún lisa, la marea baja, y escribo en la arena erre a, así, no muy grandes.

Justo cuando las borra una ola, las familias aparecen en la playa con sus niños, sombrillas, toallas, merienda y bañador de repuesto.

El sol calienta los escalones, seca la arena, se coloca en lo más alto.

 

De: “Escalera 4”

 

ANA MEUCCI

 

 


 

son dos las caras
que me cuentan del amanecer
en este cuarto

asisten al amanecer
en esta casa
que no pisa tierra

dos y sólo dos
pétreas caras

dioses de barro y marfil

ajenos a los árboles, distraídos
ignorando el horizonte

mi rostro de ave
evita
mirar al mar

 

De: “Agua sin voz”

 

BEATRIZ VIGNOLI

 

  

 

Función de la lírica

 

Mi padre agonizaba
en un sanatorio con TV por cable.
Puse el canal de ópera
para amortiguar sus alaridos constantes.
Justo cuando Rigoletto abraza el cadáver
de su hija, debí tenerlo al viejo
para que no se cayera de la cama:
la doble simetría de la escena
me la volvió soportable.

 

 

PATRICIA ARREDONDO

 

 

 

 
Sacrificio

 

Mi tía traicionó a su cuerpo
el día que murió mi abuela,
como otras veces se bebió
las sobras de un solo sorbo.

A diferencia de los suicidas,
no buscaba un lenguaje propio
ni reparar una vieja herida.

Acostumbrada a sacrificarse
siempre por los otros, se salvó
porque ese era nuestro deseo.

Negados a la muerte creíamos
que vivir era lo propio de la vida.

 
De: “Cancerófoba”

 

MACARENA DE ARRIGUNAGA

  


 

un minuto de silencio

 

naciste de cabeza
atento
como una mujer
a los cambios de su cuerpo
tenías frío
hiciste un hueco en la oscuridad
y te quedaste quieto

creías que podías inventar algo
en vez de aceptar lo que existía
estabas asustado
y apretabas los párpados

te gustaba seguir caracoles con la mirada
despertabas empapado y te tocabas
con los dedos llenos de saliva

le rezabas a un dios
en el que no creías
y si mentías
te llenabas la boca de tierra.

decías
que tu madre se hizo vieja
en una sola tarde
y que todos caemos
como
fruta
podrida

amarraste tu casa a un árbol
pasabas tus días deambulando
dejabas que el café se enfriara en tus manos
doblabas la ropa
la desdoblabas
la volvías a doblar

eras como un niño
que no sabe decidir
y entonces obedece

tus bestias
te seguían a todas partes
les diste un nombre y un idioma
las volviste tan reales como tú

tenías risa de adolescente drogado
gritos que rompían mis muros
y cuando me acercaba
te cerrabas como un puño.

me dejabas lamer tus pies
eras un animal dócil
me mordías para mostrar afecto
luego juntabas nuestras manos
y decías
que un día se iban a quedar pegadas
que seríamos la misma cosa
aunque solo fuera
por el lapso de una idea.

 

 

LUIS ARCE

 

 

 

improvisación 24

 

Una cuchara de plata frente al lavabo.
La rápida evaporación del agua te ha tomado por sorpresa.
Hace tiempo ella estaba aquí, entre nosotros,
hablándonos sobre las posibilidades que teníamos para comenzar el año de buena manera,
brutalizando el I Ching,
diciéndonos que no nos preocupáramos en caso de no contar con las ganas para seguir con esta fortuita    adivinación.

Pero qué hay del resto.
Un cúmulo de peros y porqués se vislumbra frente al espejo,
si miraras ahora tu mejilla, la encontrarías marcada por el recorrido de una gota de agua;
una coladera abierta, sucios azulejos y papel con aroma, nada más.
Estas historias no se cuentan porque están enteramente vacías.
Aun cuando puedas llegar a reconocerlas como propias,
es discutible si acaso transmiten algo que claramente está ahí.

Hace falta alguna enseñanza, alguna sabiduría fundamental
que nos indique si el día está por comenzar o si acaso
el amanecer es apenas tu respiración
marchando vagamente sobre el espejo.