Escalera 4
El nordeste sopla hoy con fuerza, lucha
contra los caminantes de la orilla. En la arena vuela una hoja de papel
arrugado. El viento le arranca una palabra, dispersa sus letras.
Una señora con bastones se agacha, recoge una
e y después una ese rota, las lleva en la mano por si en casa puede hacer algo con
ellas: una frase completa, o pendientes de papel.
Un hombre en manga corta descubre una ce, piensa: qué forma graciosa. La guarda
en el bolsillo junto a su pañuelo y una tuerca que encontró el otro día. Avanza
la mañana, un niño de cinco años se aparta de su madre, confunde el papel con
un helado. Mira atentamente el pequeño trozo con una ele borrada y una e
limpia. Dice: e. Piensa: helado.
A mí siempre me gustó comer lo mismo que las
gentes, hacer los mismos deportes. Busco con la mirada un fragmento. Quiero
conseguir un final, formar parte de los paseantes. No encuentro nada, ni un
papel como confeti. Entonces bajo a la playa, aún lisa, la marea baja, y
escribo en la arena erre a, así, no
muy grandes.
Justo cuando las borra una ola, las familias
aparecen en la playa con sus niños, sombrillas, toallas, merienda y bañador de
repuesto.
El sol calienta los escalones, seca la arena,
se coloca en lo más alto.
De: “Escalera 4”
No hay comentarios:
Publicar un comentario