Sacrificio
Mi
tía traicionó a su cuerpo
el día que murió mi abuela,
como otras veces se bebió
las sobras de un solo sorbo.
A
diferencia de los suicidas,
no buscaba un lenguaje propio
ni reparar una vieja herida.
Acostumbrada
a sacrificarse
siempre por los otros, se salvó
porque ese era nuestro deseo.
Negados
a la muerte creíamos
que vivir era lo propio de la vida.
De: “Cancerófoba”
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