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jueves, 30 de abril de 2020

IVÁN CARVAJAL





Los amantes del Sumpa


Para Gloria

But wherefore do not you a mightier way
Make war upon this bloody tyrant, Time?
Shakespeare, soneto XVI



1.

Diez mil años contra la sal perdura
tendido el abrazo que la tierra protege

del deseo

la frágil escultura
la muerte

constelación de los huesos
echada al azar

sobre las dunas

¿rastro de amor?

huesos proféticos

(es sólo tuyo el ritual junto a la Tumba).


2.

diez mil años
el abrazo defiende
al agónico gesto
contra la afrenta del óxido
con que el Tiempo conspira

despojados de rictus y de máscaras
sólo huesos
fémur del hombre
sobre pelvis de mujer

y sobre el húmero
dura reposa la calavera
en el abrazo yerto.


3.

ninguna rosa
ninguna agua benéfica
en el caldeado mediodía

sólo arena y sol
el cementerio

¿qué lejana huella
de la pasión aún provoca?


4.

pacientes
entre los escombros de esas órbitas
y de las bocas
el gusano y las lluvias
despojaron la piel
desnudaron al hueso


5.

ya nada puede el sueño de perpetuidad
aún si los cuerpos al abrazo se aferran.


6.

pero aún si sólo escombros residuo calcio
junto prosigue el pulpo en su instinto
persiguen sus tentáculos al sueño

y anhela el cuerpo

diez mil años el mar persigue
con su pausado canto de sirenas
a la locura humana

y anhela el cuerpo.


7.

huésped de paso
levantará el hombre casa y canto
cultivará los huertos y los usos
labor sueño y escombros
en la sucesión que mide la clepsidra
hasta que el agua se pierde

quedan los restos de la fatiga humana
huesos arcillas máquina ocarina
tránsito del hombre por los lechos
que el Tiempo desnuda

huésped de paso
deja en la casa el canto
tu huella en las arenas.


8.

no sólo la carne
más la pasión se extraña
se consume se consuma se anonada
¿qué queda de las batallas cuerpo a cuerpo?
¿esa acuciante huella del deseo
en estos huesos?


9.

lateral cae la luz sobre la Tumba
fulgura en la Pareja eterno el gesto:
el abrazo desespera de la carnal ternura

el abrazo de otra pareja junto a la Tumba
a la luz cenital repite el gesto:
desespera del amor que no perdura.


10.

¿qué queda de la pródiga búsqueda del cuerpo?
¿qué de las voces de llamada?
¿qué del ardor de la caricia de los labios?
¿qué del eléctrico contacto de los sexos?
¿qué resta en estos rastros guardados por un pueblo
que escondió ferviente el misterio
bajo las piedras?
cadáveres ocultos a los ojos del profanador
legados a nuestra mirada
consagrando en esqueletos la unión

diez mil años la tierra escuda
al efímero gesto.


11.

ninguna frase queda de su lengua
ningún nombre registra su duración

todo su cosmos:

la Pareja
estos huesos
ordenados en el suelo bajo el sol

gaviota pez delfín y garabatos
la pura atmósfera sobre el mar infinito

pero adivina sus ojos de obsidiana
mirándose por sobre el fuego
adivina su voz
silbido de serpiente
que arrastra su magia hacia la espuma
allí desova la serpiente emplumada.


12.

sexo de mujer
abierta boca del mundo
ruedan las estrellas de lo interno
abalorios de coral en su pecho
y entre el viento y el mar
su cabellera de torbellino
emergiendo de la profundidad
profuso en ruidos el caracol
los peces en fosforescencias
el sexo de flor de concha de ensenada
habitación resguardo rincón de acogimiento
en la noche más oscura
que la pequeña selva que el beso
desentraña
y el sexo masculino
báculo de la ceremonia
árbol que se enfila hacia el abismo
gavilán que desciende vertical
sobre su presa
y asciende el humo
desde el fogón del sacrificio
alcatraz que se precipita
detrás de la anchoveta
émbolo de la máquina
que en la tierra penetra.


13.

la fortaleza del cuerpo
en la danza en el juego

y del abismo afloran
furor y fervor

persistir es vivir
y volver a morir
insistir.


14.

jamás escucharemos sus palabras
jamás escucharemos

nos quedan los supuestos
y la superstición

sólo los abrazados espectros

los cautivos del sueño.


15.

morir pudieron en plenitud perseverando
más allá del ruego y del espasmo
muriendo uno con otro uno en el otro
acabando en este juego de espejos
o repitiendo nosotros el abrazo
o nuestro encuentro reflejado en los huesos

morir perseverando en el abrazo
vano triunfo del amor por sobre el Tiempo.


16.

pronto la rosa agota su esplendor
en días perece el bello escarabajo
que en la larva germinara en meses
y también la piel lustrosa del felino
se aja y el rugido enmudece y al fin
nos causa lástima su pupila sin brillo

el tiempo humano es vértigo
de instauración

destrucción

ya nos devastará del todo el Tiempo

borrará de tus pupilas todo el brillo
y surcará tu rostro y en tus labios
no sonarán joviales las palabras
y yo iré para viejo y ya distantes
iremos uno y otro
a las arcanas sospechas de la muerte.


17.

la plenitud no está en la eternidad
reposa breve en el instante de invención
cercano a lo mortal estalla el gozo
bien puede el Tiempo arrasar y ser perverso
logrará acabar con tu amor y con mi cuerpo
mas qué importa si ya la rosa vivió su esplendor.



viernes, 24 de abril de 2020

IVÁN CARVAJAL





Noche

Para María Augusta



I

Cabalgar sobre este duro espinazo
sobre la áspera cresta erizada de espadas
encaramados sobre el lomo de espinos

a horcajadas sobre las lunas menguantes
dejándose llevar por los cascos febriles
por los espasmos de la noche
arrastrando las consecuencias de estas patas poderosas
ajenas a toda decisión y sin fines precisos
en los disturbios de la conciencia

cómo no hacerlo
resbalando por esta piel de granito
en la sorda batalla de los chasquidos metálicos

este rechinar parte de un tajo
la encrucijada en que se anudan los caminos

cómo no escapar de este cielo de aluminio y alquitrán
el séptimo cielo del granizo que se estrella contra los
[farallones
y eleva a himno el aullido de las víctimas

ah los vientos

ah los vientos
devoran las aristas de los cuerpos
los gemidos se confunden ahí abajo
en el estrépito que emerge de las catedrales

oscuros se tejen los versos de los nuevos cantares
en los odres oscuros y en medio de las explosiones

cómo irrumpen las aguas más allá de la orilla
las encrespadas sombras sin ribera
se rompen las aguas contra agujas de piedra
las sombras inútilmente contra las aguas
y alguien prende fuego a la hojarasca

piélago deshabitado

piel y posada de basalto para e! Espíritu
que se deshace-y-se-configura
velados riscos donde el vaho vuelve a encender
lavas ya frías
qué frágil la memoria
se retuerce si la pasión fecunda
el pensamiento gira con sus propios alisios
cómo no cabalgar asido a estas crines de perpetuidad
sobre los escombros aún humeantes
descolgadas sobre los objetos
estas cabelleras de medusas vehementes
estos ojos que encienden las lumbres de las convocatorias
las cifras de los dados en la fulguración del designio

urgido el entendimiento a descifrar
urgido el sabio por el compás de una música sin freno
lenguas torbellinos marejadas ronquidos de la alta mar
las acometidas de la noche sin límite
la amplia noche que niega el sosiego.


De: “Parajes”


sábado, 18 de abril de 2020

IVÁN CARVAJAL





Variación sobre Hansel y Gretel



Mordisqueando el escapulario desciende
parca de palabras
por la escala
rasgada hasta las uñas por la luz del mediodía
viene hasta mí
p u n t u a l
estoy siempre al acecho
soñándola distinta
aceitunada
en explosiones verdes
(y mi hermana
en Sus descuidos
rondará alargando sus dedos dentro de los agujeros
de la pared)
Ella
se llega aletargada
con el lenguaje necio de la espera
(y mi hermana en retraso)

con el lenguaje despoblado de lo que no puede evitarse
(perpetuamente)
y nuevamente vieja la veo venir indistinguible
en la excesiva claridad
adivino:
su cuello ocre
sus pechos de orín
hollín al vientre
sexo oxidado
(ya nada hay que pueda adelgazar mi meñique hasta
aquel punto)
habituado como me encuentro
a verla acercarse por el puente
apoyándose en su herrumbroso cayado
mordisqueando el escapulario desciende
parca de palabras


domingo, 12 de abril de 2020

IVÁN CARVAJAL




  
Días del parto y días de la muerte



Días del parto y días de la muerte
estaciones que saldan la alegría de vivir

Tardes del himno de las revueltas
con el fuego encendido en el volcán
y la hoguera doméstica ardiendo

Las muchedumbres coléricas se levantan
en bramido que barre las tierras

Clandestinamente celebras la ternura

Se sabe a medias:
las ojivas atómicas
apuntan contra ciudades góticas

Y el hombre y la mujer
asidos uno a otro y como pueden
envuelven su mundo en el desnudo abrazo
de sus cuerpos.


De: “Un mal tiempo para la lírica”

lunes, 6 de abril de 2020

IVÁN CARVAJAL





En las circunscripciones de Circe
  
Ella me ha hecho perder mis viejos usos
hasta que todos me reputan loco.
Ezra Pound, La Fraisne



I

Lo que debía recordar del mundo
Hallaba prontamente en las formas de su cuerpo
Transfigurado en abismos marinos
En oídos del día
Labios de la noche tendidos en la playa del firmamento

Infatigable yo corría tras sus pájaros
Sus carcajadas
Ya que mis ojos emergieran de la cueva que cava el topo
Ya que despertara sobre la copa
Del ciprés
En múltiples caminatas la rodeaba
Para volver a empezar
Las migraciones
Lamiendo su sal
Y el sol orillaba sus pezones
Tostando al tiesto los ojos con que la descendí
Con que la trepé
Con que la abordé a la alborada
¡La lluvia a cántaros en su piel!

En ocasiones de su voz volvían las memorias
De cuanto supe en las ciudades
Donde me entretuve a descansar
Vastos escombros
Sucesión del derrumbe a la sombra de sus miembros
Ella era un collage de fantasmas
Enloquecer
O regarse por el piso
O saltar por la ventana
Hacia la revuelta
y el deseo
(un dios niño con garras de dios padre
comanda el caos
y enmienda el caos)
y el deseo
Nunca satisfecho con el fin de la obra
Nos volvía al comienzo.


II

Más allá de los dos
No existe límite alguno para transgredirlo

Yo no me ocupo en planear evasiones

Cuido sus chiqueros placenteramente

Maga de cuanto es propicio
Transmuta su figura desde el día hasta la noche

Desde siempre
En la oscuridad la busco
En el rescoldo
En el respaldo
Resuello
Resbalo
Incesante graznido.


III

Desperdiciados
Desperdigados
Pasos donados a la noche
Al juego de dados
Me detengo en los bares
A mojar el bigote en cerveza
En vinagre
Seguido de cerca por viejas porteras
Asciendo escalón tras escalón
Oyendo espléndidos gemidos
Gorgotear de aguas
Roer en maderas
Gran salpicazón de las sangres
Chorros de aire
Trabajos de la carne
Nada hay tan plácido
Como perseguir el ruido de la motocicleta por las avenidas
Nada como dejar caer en el gaznate las ruinas heladas
de la medianoche
Comedor de maní
Comendador y creyente


NÁUFRAGO

Sea tu vagabundeo hasta el fin
Que aquí me dieron de palos
o allá hundí hondamente el cuchillo
(No importa entrar en precisiones)
y prosigo
Tras los pasos supuestos
Tras el brillo soñado de un impermeable de muchacha
A lo largo del muelle
Verticalmente por las escaleras
Alardeando del macanudo desorden del alma
¿Osarán —me pregunto—
Osarán los cartesianos demonios del Engaño
Tentar en la memoria hasta este límite?

Los faros de los autos me acanallan
Otro menos fuerte que yo
O más avergonzado
Se arrrojaría bajo las ruedas
Yo me sostengo
He venido con sólidos motivos
El que adorne con violetas los ojos de la joven prostituta
Es pura diversión

Lo mismo haría Hamlet para despistar a los curiosos
Pero quizás yo logre arribar a la terraza
(Me venía diciendo
Mientras escuchaba canciones de beodos
A las esposas en batas de dormir)
Y quiera extenderme
a lo largo del suelo húmedo

Contra la oscura indiferencia del cielo de septiembre.


IV

Del otro lado de los eucaliptos
La monja nos abandona
Al extravío

En el delirio
Lívida
Espantada
Blanqueando el viento con su grito de pudor
La monja blanquecina
Punto blanco

MONAJADA

Anonadados permanecemos
Al pie de los altos árboles
índices de qué torpezas
De qué páginas
La conciencia
pudriéndose (en reventazones de naranja)

Y el aullido pesa más que la ceguera y la sordera.


VII

Sahara

La noche se ufana de afanarnos
La mano rasga las vestiduras
Caricia
Hisopo que borra el confín
Del desnudo
Matemática que confunde abismo y cima
En el letargo
Cesa
Cesa la antigua lucha
Urdida entre oxígeno y carbono
Trabazón de las lenguas
Red del olvido
En el perfume de la noche
Aun el apacible olor de las malvas
Se violenta
La mano
En el dibujo de una escritura de fantasmas
Instantánea
Y sólo el silencio de su fin se guarda en la memoria.