domingo, 12 de julio de 2026

 


JUAN PABLO ZAPATER

 


 

Todas las playas
guardan en sus arenas
huellas perdidas.

 

De: “Yodo en los labios”

 

ÁLVARO OJEDA

 

 

 

33 orientales para Juan Carlos Onetti

  

I

La ciudad que no existe
propone cierto absurdo
problema con las cosas:
no hay consuelo en la fuga
no aparecen la luna o el sol
o algún puerto propicio
la tráquea se achicharra
los bronquios se conmueven
y el mundo parece estar allí
consolidado
en su esfera de nada;
que brote en la maceta
el malvón de la noche
que nunca vio la luz
(la luz no es la verdad)
que su color magenta
invada las encías
de algún patio cerrado
que ocurra un manantial
un grifo
una cisterna
un túmulo que albergue
la forma primigenia
la rosa inclaudicable
que el vano de una puerta
deje pasar el viento
y con él la ovalada
sinrazón de la dicha
que es el amor debido
al que ha perdido todo
porque no hay bulevares
ni canteros
ni buques
(una máquina hay)
con tipos de obsidiana
con albergues de cielo
y novelas de Marlowe
una máquina cruda
que sabe leer sonetos
sobre infiernos temidos
nacidos de la ubre
de cuatro obscenas fotos
del tedio de los techos
de la artera saciedad de los hombres
sin precisas pasiones:
la fauna del amor que finge serlo;
por eso no hay ciudad
en los ojos bizqueando
permanentes y hastiados
de nostalgia furiosa.

 

II

Desvalido, de pie, fragmento y pena,
de borsalino gris, acongojado,
parece que algún sueño le han robado
del balcón del vacío, sur condena

 

III

Yo
que no tengo dios
creo en la pluma
creo en la sombra que deja
antes de morir
y creo en la cola larga
que dejaré
creo en una cuaresma de pobrecitos
que dejan sus olvidos
a las puertas de un diario
yo creo en la tinta
como si fuera posible
hablarle al corazón a Santa Teresa
así
de empecinado gaucho
creo

 

 

JUAN LUIS MARTÍNEZ

 

 

 

 

El cisne troquelado (La locura)

  

El signo de los signos / el signo de los cisnes.
El troquel con el nombre de cualquiera:
el troquel anónimo de alguno que es ninguno:
‘El Anónimo Troquel de la Desdicha’:

SIGNE CYGNE
Le blanc de le Mallarmé
CYGNE SIGNE

(Analogía troquelada en anonimia):
el no compaginado nombre de la albura:
la presencia troquelada de unos cisnes: el hueco que dejaron:
la ausencia compaginada en nombre de la albura y su designio:
el designio o el diseño vacío de unos signos:
el revés blanco de una página cualquiera:
la inhalación de su blancura venenosa:
la realidad de la página como ficción de sí misma:
el último canto de ese signo en el revés de la página:
el revés de su canto: la exhalación de su últmo poema.
(¿Y el signo interrogante de su cuello (?) ?:
reflejado en el discurso del agua: (¿): es una errata).

(¿Swan de Dios?)
(¡Recuerda Jxuan de Dios!): (¡Olvidarás la página!)
y en la suprema identidad de su reverso
no invocarás nombre de hombre o de animal:
en nombre de los otros: ¡tus hermanos! www.letras.s5.com
también el agua borrará tu nombre:
el plumaje anónimo: su nombre tañedor de signos

borroso en su designio
borrándose al borde de la página…

 

 

JOSÉ MÁRMOL

 

 

 

Yo, la isla dividida

  

Yo, como la isla,

rodeado de ti por todas partes, dividido.

Apagado. Compungido. A la sombra.

Mientras tu rayo esplende como el aura temprana.

Me acomodo en el último pasillo del ocaso.

Me contento con ser de la música el vacío

y de las palabras, cuando las pronuncias,

apenas el asomo, dividido,

resquicio tal vez de aquel instante clave, inesperado,

en que de la cosa el sentido se resbala

y la vocal se arrulla y se cierran los labios

y ya nada se dice ni ha quedado por decir.

Yo, como la isla siempre,

ahora sin ti,

rodeado de mi propio animal por todas partes.

 

De: “Donde todo triste ruido hace su habitación”

 

 

JOSÉ MANUEL FAJARDO

 

 

 

IX

  

Un breve recuento de placeres: terminar de escribir un libro,

leer otro que me deslumbra, plantar hierba para tu gato, tomar

tu mano en la noche para que me lleve al sueño, el borboteo

de una cafetera en la cocina, su aroma que despierta las ganas

de vivir, saber que mi soledad comparte frontera con la tuya,

hacer planes para trasladarse a otra ciudad, escuchar en el teléfono

la voz que busco. Y la música.

 

De: “Perfecta sombra”

 

ÓSCAR DELGADO

 

  

 

Esquema de diciembre

  

Ante los espejos del alba
la aldea
gris
se perfuma
con el agua de oro
de las campanas.

Pulveriza
vidrios de frío
el sol nuevo.

Va
la neblina
teñida en cantos de pájaros.

El río
falsifica
estatuas de nubes.

De extremo a extremo
de la mañana
el trópico
cuelga
sus hamacas de colores.