Orvallo
Parten
los trenes,
a su destino llegan
sin esperanza
las
sonrisas de ayer,
la opacidad sin alba.
"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
Orvallo
Parten
los trenes,
a su destino llegan
sin esperanza
las
sonrisas de ayer,
la opacidad sin alba.
Línea de flotación
Sentir
la vida,
respirar el aroma
de sus latidos.
Ver
a Pessoa
conversar por las voces
de unos y otros.
Hablar
a señas
con un dedo de anís,
tocar su espectro.
Oír
la música,
las risas, el romper
del hielo hundido.
Pensar
el tiempo
que pudo ser posible
polifonía.
Río arriba
Fuera
de foco
se aproxima la luz,
parte una sombra.
Sólo
segundos
sobre el vitral ahumado
la lluvia dura.
Guarda
en los ojos
la noche navegable
sin puerto fijo.
Haces
memoria
del odio, del amor
embarcadero.
Tú,
con un vaso
medio lleno, te ahogas
en tierra firme.
Intaglio
Madrid
no sabe
llover, pero se moja
muy suavemente
de
vastedad su cielo
cuando lo borra el agua.
Buril
Corta,
la noche.
La flama gris del alba:
sílaba esquiva.
Al
aire vuelven
las músicas errantes
encrucijada.
Pasos.
No: voces.
El agua se recuesta
junto a sus nombres.
La
niebla cede
su frágil nervadura,
su sed más lenta.
Queda
en los labios
una gota de sombra
sólida, hendida.
Cifra
Los
papeles dispersos
encima de la mesa
cobran vida, disgregan
su palabra en las torres
de
esta hora perpetua
que dejó entre cenizas
un crepúsculo ajado.
La
noche, o su señal,
devolverá en sentencia.
Sobre la destrucción
del mundo hablan las cosas
La otra rosa
Ella
besó en la rosa
(su nombre fue una espina
brutal y femenina)
la imagen de otra rosa
grabada
en una losa
de mármol, cristalina.
La luz era más fina
y al tacto, tan hermosa
como
la flor que ardía
sin pausa en su memoria.
En otro mediodía,
la
rosa era ilusoria
promesa compartida;
y el beso, la otra vida.
Arbor
El
sol dejó a tu frente
la gota de un destello
que baja por tu cuello
frutal, arborescente.
Y
todo es diferente
por esa luz y es bello
decírtelo. El cabello
revuelto, la pendiente
humedad
que se abre,
de golpe, hacia el verano
son ámbitos del viaje.
El
párpado entreabre
las hojas. De tu mano
se planta en su follaje.
Cenit
La
luz ajedrezada
cae sobre la fuente
a plomo. El mediodía,
flor de agua, se cumple
puntual
en los jardines
ceñidos a la forma
circular de la piedra
donde
fluyen y cesan
la luz, el mediodía,
el instante sin rostro,
el jardín y la fuente.
.
Alianza
No
me condujo
el sendero de Basho.
Fue tu perfume,
.
Lesbia; fueron tus besos,
no el temor a la muerte.