"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
miércoles, 14 de enero de 2026
LUIS DÍAZ
nunca
quise la nariz de mi padre me miraba en los espejos buscando cambios como quien
observa una flor esperando a que se abra
De:
“Hombres con un diente de leche”
DOMINGO ZERPA
De
balde
Si
yo te contara
no habías de creyer,
de cómo de macho
m’hei güelto mujer,
de
cómo estos ñiervos
de runa atrevido,
en vez de estirarse
se han hecho un ovillo,
cuando
a rempujones
me sacó tu tata,
dejando sus manos
marcaus en mi cara.
Si
¡pucha! yo digo
lo que es el amor,
capaz de hacer agua
del mejor alcohol.
Si
ya me volvía
con los brazos tiesos…
cuando tu retrato
se prendió en mi pecho.
El
era tu pagre;
no habiá que tocarlo.
(Al dueño de tu alma,
cuchillo de palo.)
Bajé
la cabeza
como un pagre guajcho,
m’inqué de rodillas,
le pedí llorando;
le
hablé d’estas manos,
d’estas manos rudas;
d’esta frente humilde
tostao por el fuego
del sol de la Puna.
Pero
ha siu de balde,
¡de balde! mi ñata.
Habiá siu de piegras
el pecho e tu tata.
De
balde, mi vida,
que los ojos míos
hayan dau di pena
más agua que el río.
De
balde mi boca
si’a hecho boca’í cura,
y a largao palabras
llenas de amargura.
¡De
balde!… ¡De balde!
Si ¡pucha! yo digo:
pa qué sería pobre,
pa qué sería indio…
Pero
eso no importa,
noviecita’e mi alma
qui al amor del indio,
ni el frío,ni el cerro,
ni el huaira lo ataja.
Tomá
mi pañuelo,
secá tus pestañas,
qu’esas gotas, prienda,
son huaicas del alma.
Tomá
mi rebenque,
mi poncho, mi manta…
¡Vámonos juyendo
por las huellas largas!
Vámonos
juyendo
que la virgencita
de Punta Corral,
con las dos velitas
de su cara blanca,
nos ha’i alumbrar.
LUIS ALBERTO ARELLANO
Efecto
nocturno
No
mire a sus espaldas/ no hay nadie
No camine a sus espaldas/ no hay nadie
No entienda las voces a sus espaldas/ no hay nadie
No finja conocer el barrio a sus espaldas/ es de Nadie
No mire de frente a los hombres a sus espaldas/ se llaman Nadie
No esconda sus plumas en el puño cerrado a sus espaldas/ el muro es de Nadie
No escriba su nombre completo a sus espaldas/ es lectura de Nadie
No escuche consejos de viajeros a sus espaldas/ es tierra de Nadie
No pague con billetes en público a sus espaldas/ nada es el valor de Nadie
No vaya a lugares públicos a sus espaldas/ lo visitará Nadie
No encienda aparatos electrónicos durante el despegue a sus espaldas/ el vuelo
lo pilotea Nadie
No recline su asiento antes de que se encienda la luz roja a sus espaldas/
caemos por culpa de Nadie
No registre su teléfono a sus espaldas/ es trabajo de Nadie
No espere detrás de la puerta a sus espaldas/ la escucha es para favorecer a
Nadie
No intente esto en casa a sus espaldas/ usted vive en casa de Nadie
No discuta cuando le pidan sus objetos de valor a sus espaldas/ todo pertenece
a Nadie
No exponga a sus hijos al fuego a sus espaldas/ la materia es porosa como Nadie
No se deje al alcance de los niños a sus espaldas/ la precaución es objeto de
estudio de Nadie
No conteste el teléfono a cualquiera a sus espaldas/ su posición en el mapa es
saber de Nadie
No camine por calles sin iluminación a sus espaldas/ la oscuridad es premisa de
Nadie
No finja que sabe la respuesta a sus espaldas/ la pregunta la formula Nadie
No negocie con terroristas a sus espaldas/ no tiene permiso de Nadie
GRACIELA MATURO
La nueva estación
Apollinaire
Con
una dulce hiedra de amor crecerán nuestras palabras
como el río impetuoso que en vano hemos querido contener
y surge y se derrama poderoso sobre la tierra
sobre la nieve sobre las rosas sobre el trigo
sobre el cemento sobre el cieno
Las palabras
creciendo como brazos de hermanos que se buscan
en un aire radiante de palomas.
La luz se mueve ahora hacia nosotros
mientras marchamos, discurrimos,
traficamos.
La luz quiere nacer en la palabra del que agoniza y vela,
en la palabra de carne y hueso, con el amor.
Cantando
haremos reverdecer las duras piedras que el desprecio ha secado
y hundiremos el rostro en los helechos
y el agua endurecida de la granada saciará nuestra lengua
En el aire giran los signos de la nueva estación.
Una bandada de pájaros se posa sobre el desierto de los escribas
HALINA POŚWIATOWSKA
mi
sombra es mujer
la descubrí en la pared
sonreía como línea de las olas
y el pájaro de las caderas con alas plegadas
cantaba en la rama de la sonrisa
un
árbol florido
cargado de loros verdes
a través del ala abierta
la naranja de oro madura
sol que brilla en las gotas
en la lluvia
un árbol recto y desnudo
mis labios pechos entreabiertos
la
luna creciente de las pestañas palpitó
y se apagó
cuando soplaste la llama de las cerillas
y apoyaste en mis hombros las manos
mi sombra fue mujer
antes de desaparecer
De: “Y
un recuerdo más”
MAX JACOB
Puertas
del infierno
El
cuerno de caza llama igual que una campana
igual que un color en los bosques.
El cuerno lejano de árboles en forma de roca.
Es la caza del unicornio
ven con nosotros que somos tus amigos.
El camino está marcado por el caballo
y la silla de montar
caballo y silla atados a los árboles.
Se sientan a la mesa delante de la casa
cada uno se pone a su gusto
para comer bogavante y mayonesa
¡Ven! tus amigos te llaman.
Pero yo escuchaba gritos que venían de la casa
y luego me sentaron ante botellas brillantes
me di cuenta de que no conocía a nadie.
Y esos gritos de dolor que venían de la casa
se mezclaban con las charlas, con las canciones.
A lo lejos cantaba el gallo como una carcajada.
Mi buen ángel me susurró al oído: ¡ten cuidado!
Demasiado tarde temblaba ya la tierra bajo mis pies.
¡Señor, socorredme, socorredme, Dios mío!
