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domingo, 5 de noviembre de 2023

ELA CUAVAS

 

 

 

Arte poética

 


Noche a noche me interno en esta casa

de corredores oscuros

donde es preciso aguzar el ojo para no caer.

La lluvia, como música, se despeña sobre mí

y de tanto cantar lloro como una niña extraviada

en mitad del bosque.

En la alta noche crujen los postigos de mi casa,

es el espíritu del árbol que ha despertado

reclamando toda su savia.

 

domingo, 29 de octubre de 2023

ELA CUAVAS

 

 


 

Juro que este poema lo escribí mil veces

 



Es inútil nombrar lo que no tiene nombre,

para que un barco se hunda

no basta simplemente pararse sobre la cubierta,

es preciso invocar a la tormenta

o nombrar al animal más grande de la tierra.

Intenté huir de este poema como de tu recuerdo.

Borrar el agosto lluvioso de tus palabras.

La inútil música que tocaron tus manos,

olvidar el temblor de mi cuerpo.

Quise esconderme de ti,

porque sabía que no ibas a volver.

 

 

miércoles, 25 de octubre de 2023

ELA CUAVAS

 

  

 

Impedida para escribir ni una sola palabra de amor

 


Porque amar

es hacer el nudo y apretarlo,

y soltarlo si te da tiempo.

Porque amar es poner a girar el reloj

que perdió sus manecillas.

Saciar la sed con una boca

que no es la tuya.

Alimentar a las arañas del insomnio

con tu propia sangre.

Porque me siento incapaz

de escribir una sola palabra de amor

cuando su fuego quema hasta mis manos.

Hago este último e inútil esfuerzo

ya que en tus ojos también veo

ese color que tiene lo fugaz.

 

 

miércoles, 27 de julio de 2016

ELA CUAVAS



  
Escritura



Las palabras me asaltan y de tanto tocarlas enloquece el piano. Las palabras duermen en mí, pero al tomar el lápiz despiertan todas en confusión de pájaros.

Platón y el nombre de los amantes, Van Gogh y su desordenado alfabeto, Artaud y su Torre de Babel.

Las palabras juegan a las escondidas y yo quiero atraparlas como a moscas, derribarlas con mi arco de fuego sin molestar a Dios.



jueves, 21 de julio de 2016

ELA CUAVAS



  
Alejandra Pizarnik



Ha amanecido nuevamente,
pero el mundo ya no es lo que antes fue.
Todo está agrietado y disperso como mi alma.
Estoy sentada en una piedra,
solo conservo mi boca y mis mordidas uñas,
lo demás se perdió en el naufragio.
Los peces lo comieron tímidamente.
Leo sin ojos mis poemas,
me las arreglo para que sea memoria mi boca.
¿De qué me servirá mi verbo en este mundo que me inaugura?
Es como comprar  un vestido roto.
Siempre soñé este Apocalipsis
conmigo sobreviviendo a sus sombras.
Ahora debo inventar un nuevo lenguaje para nombrarme.
Intentaré un canto de ave,
pero aquí no hay aves, tendré que inventarlas.
Pero primero inventaré el bosque.



viernes, 15 de julio de 2016

ELA CUAVAS



  
Unas líneas para Rimbaud



Niño desobediente, te despojaste de todo, de todos, no amaste a nadie y tampoco nadie trató de entenderte nunca. Sólo dejaste esa estela de luz que precede a algunas estrellas y que apenas podemos ver por un momento.

Dónde fuiste a dar, a una porqueriza a comer con los cerdos o a una plaza vacía a gritar con los ángeles. Qué bella melodía tocaste aquella noche, nadie ha podido volver a tocarla jamás después que te rompiste el violín en la cabeza. 







sábado, 9 de julio de 2016

ELA CUAVAS




La estación dolorosa



Vivo en un lugar lleno de árboles y vacas, y mujeres con niños en sus brazos que caminan largos trayectos buscando un poco de leña, un poco de agua, un poco de leche; mujeres hechas de viento, de madera gastada y de sed.

Mujeres que amasan el barro del desamparo en sus costillas y encienden sus lámparas con el aceite que brota de sus muslos.

En el verano el lugar que habito se llena de polvo, el sol quiebra el rostro de los animales y Dios se esconde como un niño detrás de los árboles.
Todo se transforma en esa estación dolorosa, hay una llaga que acosa el pie izquierdo y un ángel lanzallamas juega con su aburrimiento a las puertas del cielo.

Pero el invierno es lo peor, el barro se pega al alma como una maldición y no hay manera de transportarse, el camino se llena de Cristos con sus cruces a cuestas y sólo caminar nos vuelve mansos.

Me toca vivir aquí, cada día debo ponerme una máscara que oculte las lágrimas; yo que soñaba con una casita frente al mar y pescadores de piel renegrida hablando de sus dulces preocupaciones; hablando del sol, del viento y la marea.

En este lugar hay una montaña donde ayer hubo hombres con la inteligencia de un pequeño dios, el alma blanca y las manos cuarteadas por el trabajo.

Aquí  Dios ha olvidado sus zapatos para que recordáramos que no todo es luz en su reino.

Y a mí sólo me ha tocado el viento amenazando con llevarse mi casa, y dentro de poco no seré más que un cristal esparcido después de la estampida.



domingo, 26 de junio de 2016

ELA CUAVAS



  
Balada de la deseada muerte



La muerte seduce el hilo de sangre
que asoma por mi frente.
Atravieso  el patio florecido de jazmines,
aprendí a encogerme y a estirarme
como el gusano por entre los laureles.
Reducida a hoja sobrevuelo la noche
y junto a los pájaros muertos
me desgarro en el follaje.
Triste por no encontrar
suficiente tierra para mis huesos,
vuelvo a entonar esta canción,
como la última canción que cantan
los marineros en la alta noche.



lunes, 20 de junio de 2016

ELA CUAVAS




Un poeta
                                      Poco importa que perdamos al poeta
                                                            si salvamos la poesía.
                                                                        Henry Miller 



Este es el mundo
y bajo mis pies no funciona.
Debo internarme en él sin miedos,
A fuerza de golpes se transforma lo vil.
Esta maleta es demasiado grande
para mis sueños, han de caber todos en
mi bolsillo, si no caben, desecharé algunos.
Quiero vivir como en el poema, pero me falta
coraje, entonces el papel se vuelve pretexto.
¿Cuántas noches malgastadas
incendiando el lenguaje?
Pero no fue aquella noche en la taberna
cuando los ojos de tu amigo
te revelaban el mundo, tu más bello poema.
La poesía no está contenida en engañosos
caracteres, la poesía es esta luz,
ese labio, esta ebriedad.
Hagámosla con el cuerpo.
Un cuarto oscuro y alejado
no será nunca el laboratorio del poeta.
Debe ser Abisinia
o cualquier otro lugar del mundo
que le proporcione emoción.
Una gira por Norteamérica deteniéndose
en todas las esquinas
sólo para beber una cerveza,
no es nada despreciable.
Incluso irse a la guerra
dejando de lado todo bienestar,
puede ser una opción.
Vida, eso es lo que se necesita,
meter las uñas en la tierra
para descubrir sus secretos.
El poeta no tiene entrañas,
nació del sueño y debe vivir en él.




martes, 14 de junio de 2016

ELA CUAVAS




Escrito desde el purgatorio



Mis huesos desnudos
no son necesariamente una mala señal,
es probable que en el afán de mostrarte
el color de mi alma la sonrisa desfigure en mueca.
Apuesto que no me has visto por la calle
con mi paraguas negro y mis libros en la mano;
cuando me veas, obsérvame bien,
pues pueda que yo sea uno de los tantos zombis
que habitan esta ciudad  y cualquier madrugada
peques por necrofilia.
Yo trabajaba en una oficina y creían que estaba viva,
yo trabajaba en una escuela y decían que estaba viva,
yo alimentaba a los niños y comía yo también
con las mandíbulas bien apretadas
y aún así decían que estaba viva;
pero en las noches me asomaba a la ventana
y veía a mamá remendando mis alas con su sangre.
¿Por qué no puedes hablar de tu madre
sin que broten las lágrimas?
Es que madre no sabe que estoy muerta
e insiste en coserme un vestido de bodas.

También hubo un tiempo
en el que bailaban las estrellas en mi cuarto
y papá sabía que ensuciarían mi cabello,
aún así, no las apagó;
pero ahora es el agua la que me inunda,
y llevo una mariposa azul en la solapa
que huye de la mandrágora.
Sílabas y sílabas, alfabeto derramado
sobre las margaritas del patio.
He puesto comas donde iban los guiones
y tengo ganas de escribir pero mi mano delira.
Quiero gritar que la muerte no tiene boca
ni posesión de gusanos,
sólo una triste cara detrás de un escritorio.




miércoles, 8 de junio de 2016

ELA CUAVAS



  
Me reconozco en esta casa
      
                                Para Mónica Jaramillo



Estoy sola con los lotos.
Cuando el cristal se quebró
temí al nido de las arañas
y no encontré otro refugio.
Ahora quiero regresar a la casa
pero estoy empapada,
subo la escalera y el humo me aturde.
Ahora un sabor de vino fuerte,
ahora un blues, creo que es Billie, no lo sé.
Creo que amé o habité en esta casa;
he encontrado mis monedas en la fuente,
trato de recomponer mis fragmentos.
Mi presencia en esta casa es un aleteo.
Sólo un canto triste de ave.
Una mujer se peina en el balcón,
las estrellas lo anuncian;
creo que me reconozco en esta casa.



jueves, 2 de junio de 2016

ELA CUAVAS



  
Te sedujo el canto de un pájaro



Tú me esperabas frente a la galería,
con aquella blusa azul casi transparente
y una fina sensualidad en tu labio inferior
que no necesita lápiz,
porque las mujeres como tú
son más que carne.
Yo, al otro lado, en la estación,
viendo partir autobuses,
con la tristeza de un judío
que ve partir el tren en una película nazi,
atravieso la calle; y el agua y sus colores
se desvanecen lentamente en la acera;
los cristales de la galería revelan
las trampas de la luz.
Eres la mujer con la que soñé una noche,
sentada en mi mesa,
bebiendo de mi vaso,
bailando un jazz de John Lee Hooker,
cabello azabache, ojos de pantera.
¿Dónde hubiéramos ido esa tarde
de alucinados demonios
en la que neones y automóviles
nos ocultaban el cielo?
Aquel día que no quisiste seguirme
porque te sedujo el canto de un pájaro
y yo tuve que devolverme ebrio
a mi barrio de hojalata.



viernes, 29 de enero de 2016

ELA CUAVAS




Cartas de Mandela desde la isla de Robben



I

Esta noche he recordado los días de mi infancia.
Fueron días felices los días en Qunu; la brisa que jugaba en la copa de los árboles acariciaba mi cara  y yo empezaba a soñar: una gran fiesta tenía lugar en la pradera, todo cobraba vida en ese momento, las piedras y el agua cantaban con esa melodía triste que caracteriza a los negros de África.
Cuando despertaba, todas mis ovejas habían escapado, yo corría tras ellas con toda la fuerza que me permitían mis cinco años.
Antes de la llegada del hombre blanco, todos los hombres eran libres.


II

La rutina en Robben empieza a las cinco y treinta; parece un desfile de muertos la caminata hasta el comedor; después del desayuno salimos al patio a trabajar; la piedra de hoy es mucho más grande que la de ayer, la palpo suavemente y le hablo en silencio. Cuando el sol se quiera ocultar, esta dura piedra será polvo.
El corazón de algunos hombres es duro como la piedra.
¿Cuánto tiempo más me espera aquí? No lo sé. Será hasta que la piedra escuche mi voz y se desmorone sin golpes.


III

Cuánto angustia al corazón del hombre no poder besar los labios que ama y que también lo desean. Ese día de tu visita Winnie, me sentí más impotente que un pájaro de hielo.
El cuerpo de un hombre puede ser amordazado, humillado, vendido hasta la usura, pero sus ideas y sus deseos quedarán intactos. Si muero en esta celda, mis palabras florecerán en otros labios.
Ahora estoy dispuesto a morir.