viernes, 24 de febrero de 2023


 

MANUEL M. FOREGA

 

 

En la piedra

  

Así como la piedra guarda el tiempo,
así como le es dado en cada esquirla
donar el agua que atesora,
así, del mismo modo,
me ha besado la piedra,
con su misma forma,
idénticamente líquida.

 

De: “Labios”

 

SARA ALBUQUERQUE

 

  

Phereoeca Uterella


Phereoeca uterella
como yo también comía
libros
como yo también pretendía
en la pared una pintura
como yo también escapaba
del capullo
remolino
en condiciones de poca luz

la polilla nunca fue mi primera novia
pero en los rincones de los closets nos dijimos buenas noches

– dado el disparo inicial
ambas corremos por papel
tejido

 

ISABEL TERESA GARCÍA


 

Disociación

  

Hablabas de la tierra yerma
de una boca rasgada

las hojas no dejaban de caer
borraban la calle por donde
tal vez había pasado

un hombre verdadero.

Quise imaginar:
………………….………………….era octubre
………………….………………….y ante mí florecía
………………….………………….un campo de amapolas.

 
 

JUAN JOSÉ CASTRO MARTÍN


 

Edén en la siesta

(Vicente Aleixandre)

 

Desciende a tu insumisa arcilla, sumérgete en tu sangre; bosques durmientes en tus venas saben cómo la cercanía del silencio hará silbar en ti al reyezuelo esquivo para que el pensamiento se haga canción entre las cosas. Cuídate de perder el cuerpo investido de nieblas aunque la incandescencia un instante redima su inconstancia. Déjate invadir por lo otro: impuro de silencios y roto de ruidos, podrás escuchar cómo la carne se escabulle agitando la oscura maleza de latidos al hacerse transparente.

Contemplas el cedro lleno de suspiros en la hora inmóvil de las ramas. Hay un rencor que viaja del copo a la semilla, un alzamiento azul en los tímpanos insistiendo en la doctrina del reflejo que encadena el ruido al osario de imágenes. El mineral sonante cruje más, se hunde en la fragancia como un dilatarse en dirección al barro que exhala su crepúsculo más breve. El hueco de tu pecho sube y baja, un bárbaro temblor para que el hombre suene en lo intermedio.

En tu respiración levantarás la casa, alargarás la sombra, frecuentarás cadencias sostenidas como estancias y el azogue en tus pulmones refractará las palabras. ¿Tienes la edad del mundo cuando sueñas? Enajenado, la levedad no transcurre: espejo o nombre.

Aunque llame la flauta del abismo, edén sufriente un cuerpo, no habrá llegado el tiempo de despertar al otro lado del sonido. Vuelves a lo mudable de las horas ̶ ahí se alza en su dimensión el árbol con saetas de luz atravesándolo ̶ y en la horma secreta de su soplo recobras tu forma o límite para resistir su belleza al tiempo que te reconoce vegetal pensativo, fuente muda. Ganaste luz mas vuelves ciego al mundo. Sólo para quien resiste el sueño: amar es conocer en el retorno.

 

JULIA SANTIBÁÑEZ


  

Como si fueras ciego

  

Mírame
como lo haría quien no ve
como descifraría al gato
una flor garbosa………. aquel espejo
la lumbre en la estufa
el estirado grito de la espina
mira con la escucha de las yemas
que espesa la raíz de lo observado
a ritmo perezoso………. a mérito entiempado

Mírame
hormiguea para saber
la temperatura en mi clavícula
labra la rodilla de mi brazo
al nudo cántale al bien hecho
del ombligo
apriétalo entre dientes
mira como si pudieras leerlo
mi bello mi impúdico
sopesa el olor de lo que tocas
como si lo arrullaras
como contándole qué ves.

Mírame
perdón que insista
como si fueras ciego.

 

FEDERICO PACANINS

 

 

Tocan la puerta.
Nudillos dan el tono:
¿A quién abriré?
¿A ojos de alegría?
¿A una nube negra?