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sábado, 30 de abril de 2016

JUAN RAMÓN ORTIZ GALEANO



  
Llevado por los faros del bosque



¿Qué sonido trae el horizonte,
qué sonido?
arde un tam tam lejano y mío,
se enciende en mi centro un anhelo, un estampido
nocturno que reverbera desde el suelo
y huele a damasco y quebrachales.

¿Qué llamado se deshoja desde el cerro,
qué llamado?
asemeja un alarido inquieto, ingrávido, codiciado,
y en mis oídos un puño de ríos invulnerables
inicia su trote firme y milenario...
palpando, acariciando el curso fértil,
intuyo palmas de ombúes, de ciruelos, de nogales.

¿Qué luces destellan desde la espesura,
qué luces?
en mi retina jadeante fulgura
una constelación de bestias y luciérnagas,
y mientras descifro su código mudo y musical
-esplendoroso, inmemorial- resplandece
la belleza de los búhos (faros del bosque),
así sus ojos: senderos
de barro y luz atravesando el aguacero del olvido,
ya me indican el destino, y ya lo entiendo,
ya lo acepto, ya me muevo,
ya sigo el derrotero...

De: "Patria Sangrante Aldea Enloquecida"


("Llevado por los Faros del Bosque", poema Finalista "Certamen Internacional de Poesía'Literarte' 2010", organizado por Revista Literarte, Declarada de Interés Cultural -Secretaría de Cultura- Presidencia de la Nación Argentina. Directora de Literarte: Graciela Diana Pucci.)


domingo, 24 de abril de 2016

JUAN RAMÓN ORTIZ GALEANO




La jugada de la Permanentadora de Pestañas



Ella ha transmutado tu mirada,
tiñéndola de lanzas negras que me inhiben,
me ahuyentan en bríos y sospechas de lo ajeno.

Tu belleza es ahora peligrosa,
y el otrora
dulce sudor de tus ojos
se ha escondido en un frío armazón
de brillos torpes e impropios.

Ahora te amo como a una mancha, como a una foto. No te amo.

Sin embargo ella
—la diestra Permanentadora de Pestañas—
te ha embarcado en su juego de lustros,
manipulándote como a una gacela…
¡y yo he sido arrebatado por su guiño!



De: "Arrebatos del Epígrafo". 



lunes, 18 de abril de 2016

JUAN RAMÓN ORTIZ GALEANO



  
Mensaje jadeante



Puedo sentirlos respirar templados,
próximos al fuego, timando sus ojos,
creyéndose casi protegidos aquí,
sólo por estar juntos, lejos de la tala y del frío.
En torno a mí sólo uno percibe el mensaje
a través de mis ojos muertos alguna vez,
jadeantes en este tiempo:

“Sobre los árboles protectores del camino, Corderos-Lobo agitan el viento al gritar contra la Nube Níquel que anuncia la tempestad; pero el eco es opacado por el humo de cigarro de los abhansados perros-buitre, mientras golpean con el brillo de sus anillos una mesa cubierta con papeles arrasadores de silencio. El Ejército de Humo devastará los valles entonces, y quemará los árboles, el rocío, y secará los ríos, únicos espejos de la luna, e indiferente desollará tus animales indefensos, sólo por cubrir tontas vanidades en la noche.

Por la mañana temprano, mientras el cantar de los dioses escuchas y el funesto amanecer quemado te cubre, plantas una semilla en el maizal y cuidas tu herbaje para que el acervo sea llevado; alimentas a tus caballos con agua y pasto, cuando súbitamente alzas la mirada y el plato cae de tus manos, silencioso como el Cielo Ceniza:

Máquinas del infierno talan tus mares, puedes verlas raptando el horizonte, estrepitosas, pesadas, firmes en el suelo, agitando contra el bosque sus brazos imposibles, cuyos dedos dentados muerden el alba engullida por la insaciable boca del humo, al tiempo en que crepita en el crepúsculo el grito de la tierra.

Aturdidas y temerosas del cuchillo, tímidas criaturas del bosque huyen bajo la tierra despavoridas, cada pequeña bestia percibe que el tiempo... ya no es demasiado”.

Bajo la puerta se filtra el barro tibio;
un graznido amargo agita la aldea y el campo;
huelo niebla, me recuesto en el fango
cada día más húmedo y frío.
Escucho un canto en el llano lejano...

  
(De: "Patria Sangrante Aldea Enloquecida")


martes, 12 de abril de 2016

JUAN RAMÓN ORTIZ GALEANO



  
Sin ti escribo, contigo me aburro ¿te has ofendido?



Alcanzado por el fuego lento de tu cordura,
de tu aprobación y tu cariño: no funciono
(cuerdo, no funciono),
yazgo quieto y sin inspiración,
como un rubí doblado.

Es que contigo a mi lado,
ya no te busco en la madera
ni te intuyo con el nylon,
y camino cabizbajo hacia la carne de la carne,
en busca del mueble del bosque.

El castigo de tu cariño
ha sido un puente
hacia la pobreza de mi espíritu,
hacia el aburrido Lado Liso,
donde nada me conmueve
¡Oh tu! Novia 299...


De: "Arrebatos del Epígrafo"


miércoles, 6 de abril de 2016

JUAN RAMÓN ORTIZ GALEANO



  
Lunaentéramedianoche



No se si eres medano o duna,
luna entera o medianoche;
quisiera definirte con la lengua y no con la tinta:
el más líquido y azul de mis reproches,
por ahora, al menos voy a nombrarte:
Lunaentéramedianoche.

Quise detallarte sobre la madera
pero no entendía si eras de lana o de pluma,
ni de dónde tu hondo llanto provenía
(¿caudalosa ría o bahía?)
tampoco sabía el sabor
de tus lágrimas de agonía,
ni a qué fluido de congoja mutarían
(¿inagotable salicina o lejía?);
Lunaentéramedianoche,
¿por qué lloras... ?

Quisiera sepultarte en un suspiro,
para, así, revocar tu llanto,
si tanto así, Lunaentéramedianoche,
te acongoja mi canto;
pero creyendo que es mi canto
quien mantiene tu alma viva,
dime: ¿qué será de ti, Lunaentéramedianoche,
si mi canto se termina?

Iba a declararte “agua”,
pero dije “mía”, “lago”, “calma”,
“marjal o marea”.
Iba a declararte “tierra”,
pero dije “lamía”, “miñosa”, “minucia”,
“marjal o marisma”.
Iba a declararte “aire”,
pero dije “fuego”.

Y aunque para ti -y tal vez para otros-
mucho de esto poco importe,
yo debo indagarte en cada parte,
ya que sólo así estaré dispuesto,
Lunaentéramedianoche,
a cuidarte.

En cada rincón te busco tu origen,
te indago en cuerpo y alma,
te aprieto en cuerpo y cuerpo
aunque desnuda tu pasado no es vital,
Lunaentéramedianoche.

Veo fríos o fulgores en tus ojos,
pero temo o intuyo que su llama real
en todo su brillo nunca aflora:
¿es que alguna vez, Lunaentéramedianoche,
has querido más que ahora?

Sé que quieres marcharte ya…
(mi frío análisis, a veces las ahuyenta...)
son tantas las cosas que debo saber
¡y tú que no dices una palabra que me llene!
dímelo que no lo sé, Lunaentéramedianoche,
¿quién eres... ?

¿Pondré en juego sano mi destino
arrimándome a quererte o más aun:
aventurándome y amarte o más aun:
a desatarme, encandilarme, revolcarme,
romperme y adorarte?;
déjame saberlo previo al acto:
antes del filo y la fogata;
previo a la curva blanda del rubí
y al brillo aciago del diamante;
antes de la promesa muda y su lágrima de carne,
de savia;
previo al fuego y su derroche;
antes del muro de silencio y la sombra de la daga...:
Lunaentéramedianoche... ¿quién eres?



(Lunaentéramedianoche pertenece al libro en preparación "Que eres de planta y estás triste... ".



jueves, 25 de febrero de 2016

JUAN RAMÓN ORTIZ GALEANO




¿Ojos abiertos?



¡Que diáfana es esta mañana en el campo!
¡qué deslumbrante su ojo de fuego
tejiendo en mis manos
la Luz imborrable!


Efímeros, mi cuerpo y talante
se regocijan en la magnitud,
en la presencia tibia y remota
de su cuerpo invulnerable.


No quiero mirarlo, ni preciso hacerlo,
me basta sentir, en toda mi humanidad,
el tacto dulce y perfecto
de su manantial inagotable.


De: "Patria Sangrante Aldea Enloquecida"


("¿Ojos abiertos?", poema seleccionado en el Concurso Carpe Diem del Centro de Estudios Poéticos y publicado en la antología Carpe Diem, Madrid, Septiembre 2011.)



viernes, 19 de febrero de 2016

JUAN RAMÓN ORTIZ GALEANO




Estos versos en el agua

En la memoria de
Gertrudis Gómez de Avellaneda
                                                                                                                    
                             
Yacía este lobo fumando el veneno de las uvas,
mi llanto inconcluso llevaba lustros de silencio,
lo cual me iba disolviendo junto al humo tinto.


Me cruzó un joven mil veces desgraciado pero entero,
y me dijo:
"Deberías ir en busca de la Maga en el Agua,
no deberás mirarla a los ojos, ni a los senos, ni a la boca;
ella te enseñará el sortilegio que concluirá tu llanto,
tu cariño te irá marcando el derrotero".


Atravesé los ríos de Burdeos
y los valles de La Coruña
(linderos con los granizos de Madrid
y los llantos de Camagüey)
hasta vestir a gritos las tormentas de Sevilla.


El quejido de un águila moribunda
o el siniestro canto de un ave nocturna me otorgó
la morada final de la educadora...


Al verla no la vi pero supe que aguardaba mi llegada,
pues tras un ademán de sus manos intuí estos versos:
"Del huracán espíritu potente..."
"Ni libre soy, ni la prisión me encierra... "
"Es la hora grata del feliz reposo..." *


En silencio caí de rodillas y concluí mi llanto.
Hoy desperté escribiendo estos versos en el agua.


* En cursiva, versos de Gertrudis Gómez de Avellaneda 



De: "Patria Sangrante Aldea Enloquecida"


("Estos versos en el agua" integra la serie poética "Un Murmullo Entonado", que se completa con los poemas "Un Murmullo Entonado" -también publicado en este Blog- y "El llanto mutuo". Esta serie poética resultó Mención de Honor "Concurso Flor de Poesía 2011"(Buenos Aires, Argentina), organizado por Centro Cultural "El Perro" y Bar Notable "Los Laureles", de Barracas. "Un Murmullo Entonado", poema principal de la serie, fue escrito el 5 de octubre de 2009, a horas del fallecimiento de la Sra. Mercedes Sosa.)


sábado, 13 de febrero de 2016

JUAN RAMÓN ORTIZ GALEANO



  
Tan lejos, a un paso luz...
  
  "Siguen clavándole esos clavos en los ojos
ardientes,
aunque sigue mirando
morena, mutilada, revoltosa y sangrante
velando por los hijos (esas sombras anónimas
que la siguen llevando)"
Elvio Romero



Parados uno frente al otro,
nos reflejamos,
pero en el reflejo estamos de espaldas
(o en el reflejo hay algo que nos confunde);
tan lejos, hermano americano,
tan lejos, a un giro, a un paso luz...


Busco tus ojos y no los encuentro,
y pienso: “Tal vez estén ocupados
en busca los míos...”
y tal vez estén tan lejos,
hermano americano, tan lejos,
a una mirada, a un paso luz.


Entonces busco tu atención,
pero no la consigo;
te hablo, te llamo,
te grito y no me oyes;
y pienso: “Quizá sus gritos
le impiden oír los míos”


... y si los gritos con que intentas responderme
te impiden escucharme,
y si los gritos mutuos nos impiden entendernos,
es que estamos tan lejos, hermano americano,
tan lejos, a una pausa de distancia,
a un paso luz.


A veces te encuentro callado,
ensimismado y cabizbajo,
y no me atrevo a importunarte,
y los dos, permanecemos en silencio...


y me pregunto: “¿No será él
quien no se atreve a importunarme,
pues también me ve callado,
ensimismado y cabizbajo?”
estamos tan lejos, hermano americano,
tan lejos, a un llamado de distancia,
a un paso luz.


Otras veces te encuentro lastimado,
y no me contengo,
y me atrevo, y me acerco
a limpiar tus heridas;
y mientras lo hago veo sin sorpresa
que tu sangre
también brota de mis manos,
y lo veo sin sorpresa,
hermano americano,
porque tus heridas, hermano mío,
tus heridas… también son mías.


("Tan lejos, a un paso luz...", poema Ganador ex-aequo del "Premio Latin Heritage Foundation" de Poesía 2011-Washington, Estados Unidos- y publicado en las antologías "Una isla en la isla" y "Poemas Inolvidables" pertenece al libro de próxima edición "Patria Sangrante Aldea Enloquecida")




domingo, 7 de febrero de 2016

JUAN RAMÓN ORTIZ GALEANO




Un murmullo entonado

"Yo voy andando y cantando,
que es mi modo de alumbrar"
(Atahualpa Yupanqui)



¡Así es! ¡Tránsito de las voces,
llanto de las cuerdas, crepitar de los tambores!:
hoy, la tierra se ha quedado sin canto,
el llanto de América se ha quedado sin nombre;
hoy ha muerto la mujer más bella,
la madre de todas las voces.

¿Acaso la Luna Tucumana
volverá a ser una pálida mancha
en el oscuro manto de la nada, en el vacío?

¿Acaso la Tierra Americana
ha perdido el canto perfecto
que la envolvía de la noche a la mañana?

Pero...
escucha...
Tucumán querido...
escucha...
Resistencia Latinoamericana...
¿Qué es aquello que palpita desde el valle,
desde el bosque infinito, desde el arroyo tibio,
desde el río y la montaña?

Hay un profundo murmullo
que palpita y se levanta
agitando el aire dulcemente,
un entonado murmullo que avanza y crece
acariciando el viento con su roce,
más allá de la tristeza, de la agonía,
más allá del aplauso mudo
y del huérfano llanto de las voces.

Es la Voz que representa la Lucha y el Coraje.
Es la Voz de la Resistencia.
Es la Tierra que canta.
Es tu voz, América Latina, ¡es Mercedes!
¡Es su canto que no muere
y siempre avanza!
¡Siempre avanza!
¡Siempre avanza!

¡Canta, Mercedes! ¡Canta!
 

De: "Patria Sangrante Aldea Enloquecida"


("Un Murmullo Entonado" integra la serie poética del mismo nombre, que se completa con los poemas "Estos Versos en el Agua" y "El llanto mutuo". Esta serie poética resultó Mención de honor "Concurso Flor de Poesía 2011" (Buenos Aires, Argentina), organizado por Centro Cultural "El Perro" y Bar Notable "Los Laureles", de Barracas. "Un Murmullo Entonado" fue escrito el 5 de octubre de 2009, a horas del fallecimiento de la Sra. Mercedes Sosa.)



martes, 26 de enero de 2016

JUAN RAMÓN ORTIZ GALEANO




La Cereza Rabiosa


“porque la salvación celebra
el manar de la nada

vierte esfinge
la paz de tus cabellos de piedra
en mi sangre rabiosa”
Alejandra Pizarnik



nacido en maquinaria de mandamiento divino
ando en patines de sierra cortando el mundo
ojos mis de cereza que ven, de rabia,
Rabiosa,
el manar del ahora,
aquí tu delirio palabra no existe
ojos mis mirando madera tus dedos y el trazo que vez que haces que hago
a tus ojos tus de cereza oscurecida,
fracaso nacido, la muerte te digo, entiéndelo rabiosa
(no la ausencia, el Ahora y tus yemas madera)
no a mi de hablarme delirio, veo tu trazo
todo posible porque nada la ausencia,
no digas piedra, Preciosa,
porque piedra mis ojos cereza derrumban tu espanto
no ayudo ni ayuno: tus muertos comí


A Alejandra Pizarnik



Este poema pertenece al libro “Arrebatos del Epígrafo”


miércoles, 20 de enero de 2016

JUAN RAMÓN ORTIZ GALEANO




4



Poema en el piso 3


Las pavesas amenazaron el piso
que hervía cual volcán,
se agita la pluma del Epígrafo,
iracundo
huracán que se agita o tornado.

Los pensamientos atacan al Epígrafo,
y piensa:
“Paramoja:
Una crema boliviana
para la piel
en un envase
verde inglés”.

Se agita la mesa negra junto a la ventana,
ventana frente a La Estación
rigurosamente peligrosa,
pues débilmente sujeta el iracundo fijado
de sucesos apaciguadores o/e imPoesibles.

Un poema en el Piso 3
es un cuerpo destruido en la vereda,
es el cuerpo pavesa de la vida
y es crema
sobre la calle hirviendo cual volcán,
sobre la calle frente a La Estación
rigurosamente peligrosa.



El poema pertenece al libro “Arrebatos del Epígrafo”




jueves, 14 de enero de 2016

JUAN RAMÓN ORTIZ GALEANO




3



Desviación del primo al pez


El pez agoniza en la ribera del Río Salado,
yo me inclino a contemplarlo directo a los ojos
mientras quito el anzuelo que ambos
clavamos en su boca:
un botón suelto en mi chaleco
cae rozando su cara aún con vida;
pienso en devolverlo al agua.

Mi primo apunta con premura
y dispara contra una lejana lata vacía,
tiro por tiro,
su pistola semi-automática.
El arma caliente humea y descansa
junto a los aparejos de pesca;
él me asegura que está vacía.

La tomo, apunto a la altura de su cara
y disparo el último tiro que dormía en la recámara:
el proyectil zumba rozándole el ojo izquierdo
y lamenta en la lejanía su destino desviado.
“Francotirador”, me nombra para no asustarme,
agradecido tal vez, pero sin inmutarme,
vuelvo a contemplar al pez: ha muerto.


[A mis 12 años casi mato a un primo de un balazo en la cara, mientras pescábamos junto al Río Salado. Por milímetros la bala no lo tocó. El recuerdo del episodio inspiró este poema]



Los poemas pertenecen al libro “Arrebatos del Epígrafo”

viernes, 8 de enero de 2016

JUAN RAMÓN ORTIZ GALEANO




2



Muñeca diabólica


En el ajetreo desfigurado que me avasalla
tu boca marca el ritmo de un galope perfecto
no por ello
te ajenas a la jauría, muñeca diabólica,
no habrá fulgor negro que me alumbre
el camino sombrío a tu espeso regazo esta vez.

Me tienta el cobijo tibio del sexo
(a este consuelo endeble y autista)
con su delirio dulce, salvaje, regulable
hacia el vergel que alimenta en el después
que es el ahora el siempre el otra vez.

Pero los rumores del aparente y la melancolía
no me tentarán con sus perfumes nuevamente:
he descifrado el significado del acto,
ya domino su desenlace;
aunque solitaria y errática, mi huida es mía
y es firme esta vez.

Los poemas pertenecen al libro “Arrebatos del Epígrafo”




sábado, 2 de enero de 2016

JUAN RAMÓN ORTIZ GALEANO



  
1



Dioses dietéticos


mi niño muere en la playa partido por un rayo
y yo tengo un Dólar de plata atravesado en las piernas
con todo el ímpetu necesario para callarme;
tijeras, cremas, fragancias,
tabaco ya no son útiles,
nada alcanza porque nada resucita,
ni el encendedor dorado que arrojé contra la biblioteca
torciendo la tapa de su fuego ahora muerto,
caído entre revistas y dioses edulcorantes

enfoco mi vista hacia la costa nuevamente:
un enjambre de ángeles rubios, inverosímiles e imbéciles
arropa el alma de mi niño con prendas de moda
llevándolo entre mieles y almíbar
curan a mi niño
arropan a mi niño
abrazan a mi niño
elevan a mi niño montando un rayo


[El 9 de enero de 2014, por la tarde, un rayo cayó en Villa Gesell y produjo la muerte de cuatro jóvenes: Nicolás Ellena(19), de Junín; Agustín Irustía (17), de San Luis; Gabriel Rodríguez (20), de Henderson; Priscila Ochoa (16), de San Luis.
Escuché la terrible noticia de manera incompleta por radio AM, en mi departamento de La Plata; percibí que un niño pudo morir en el accidente y escribí este poema en forma inmediata, guiado por un profundo sentimiento de injusticia, bronca e impotencia. Murieron cuatro niños, lo eran de sus padres. Todos lo somos.
Un rayo nos trae, un rayo nos lleva: ¿acorde o contradictoria Divinidad?]


Los poemas pertenecen al libro “Arrebatos del Epígrafo”