sábado, 14 de febrero de 2026


 

BORIS ROZAS

 


 

Antes del mar

  

Lo que figuro será un río
fluye dócilmente por mi sangre
abriéndose paso entre granados.
Lo que arrastra son esquemas
que un día fueron
sustrato para alfombras,
alfileres precisos
que llevarse a la boca en la espesura.
Todo se lo han llevado
los años, la saliva,
bajarse recuerdos lo que queda.
Cava surcos por el día,
volverán los charcos
con su desorden
a las alcantarillas de tu cuerpo.
De la espalda de la tarde
brotarán tímidas ramas,
quizás nuevos vestidos
para quitarse antes del mar.
En esta vida no seré
hasta que vuele
de tu mano
entre los sauces.

  

De: “Wes Borland aprende a tocar de oído”

 

 

ELOY SÁNCHEZ ROSILLO

 

 

 

Fábula del tiempo

  

Lo que sin detenerse
desde muy lejos viene y ya se acerca
e intensamente brilla unos momentos
junto a nosotros y nos hace ser
parte de su fulgor inusitado
y después va alejándose y nos deja
para siempre anhelantes en la sombra
pero con la conciencia de que ardimos.
El amor, la belleza, el existir:
este sueño que somos.

  

De: “Mi tan ajeno yo. Autorretratos 1978-2025”

 

 

MARÍA BARCELÓ CHICO

 

  

Un sigilo de palabras
se desliza
por el hueco inerte del poema.

Como cuchillo,
hiere la hondura
con precisión caligráfica.

Certero
vibra el metal.

Y el dolor,
desguarecido.

  

De: “Acaso el grito”

 

 

MAY SARTON

 

 

 

Querer morir

  

A veces
quiero morirme
para acabar con todo
de una vez,
no volver a hacer mi cama nunca,
no contestar otra carta nunca
ni regar las plantas,
ningún esfuerzo
de esos que hay que hacer
todos los días
para seguir viva.

Pero después
no me quiero morir.
las hojas cambian
y tengo que ver
el rojo y el dorado
una vez más,
una sola hoja amarilla
cayendo
por última vez
bajo el sol.

 

 

ALEJANDRO CÉSPEDES

 

  

Fragmento 12

  

A nacer lo llamamos «dar a luz», pero muy pronto
la magia se convierte en excremento
y empezamos a ser solo las sombras
de las agujas de un reloj que atrasa.
Llegar a cierta edad marca el momento
de recoger los frutos de las pérdidas,
recolectar cadáveres a diario,
devolver a la tierra las lombrices
que vivieron ocultas en todo lo que amamos.

Lo perdido se muestra ante nosotros
cada día, cada noche se agarra a nuestro sueño,
resiste en los lugares enigmáticos ocultos a los ojos
igual que una amenaza que no se ha presentido.
Los hongos y bacterias cobran vida
sobre la carne muerta.
Lo que cultivo ahora con esmero
es un jardín sembrado de osamentas
y lo podan las cuchillas
que giran marcando el tiempo.

Sin embargo, abrimos nuestro circo cada día.
Nos pintamos la cara de payaso,
reímos con la parte convexa de la máscara.

Por fuera el espectáculo es brillante, pero dentro
todos los magos tienen la chistera
cagada por conejos y palomas.

  

De: “Taller de relojería”

 

 

LUIS CHAVES

 

  

Anotaciones para una cumbia

  

Afuera, las nubes
con forma de nubes.
Adentro, preguntas aleatorias:
¿cómo le llama una madre
al hijo que, ya adulto,
cambia de nombre?

Abrir el tubo
y que dos segundos de agua tibia
sean la única noticia
del día de sol que no disfrutamos.

Treinta y dos años con el mismo nombre
¿no será un exceso?
Demasiado tiempo para esta sola certeza:
jamás ninguna nube
será mejor que aquel globo
con figura de ratón.

Un nuevo jugo
anuncia la llegada del verano.
Los pies, el agua tibia,
la sal de Inglaterra,
sin embargo, nada anuncian.
Se fue otro bisiesto
sin mayor novedad.
De lo bueno, ma,
nos quedó lo malo.