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miércoles, 8 de octubre de 2025

HUMBERTO ZARRILLI

 

  

Cántico por la noche del aire

 

 

Porque la luna es de aire para que la suspires
y te incendia la llama de un fuego que no arde;
porque la noche crece para que tú la admires,
¡revelarás tu imagen, oh nube de la tarde!

¿De qué naufragio de oro eres flotante vela
que desgarra, dorándose, mi sueño de cipreses?
Camino te da el cielo para que lo regreses.
¡Anda con tu color que al poniente consuela!

Vuelven al corazón latidos olvidados
en un canto que escucho y no sé quién lo canta.
Ante ti el lucero su esperanza abrillanta

y las ondas renacen en espasmos dorados.
Sólo yo estoy erguido en mis días creados
oyendo tu mensaje que me anima… y me espanta.

 

 

lunes, 6 de octubre de 2025

HUMBERTO ZARRILLI

 

  

Cántico de la Anunciación

 

 

Dejó en la tarde la solar oruga
mariposa de llamas. Se agiganta
la fiebre marinera que levanta
olas de sangre que la playa enjuga.

¡Ay del cuidado que el terror subyuga
y la tarde que muere lo quebranta!
Campanada de boya en la garganta
contenga al triste corazón en fuga.

Vamos, no temas corazón que hilaste
y en capullo de tiempo te ocultaste
dejando a los demás laurel y rosa.

En el último sol está la cálida
Anunciación que rompe tu crisálida
en eterna y celeste mariposa.

 

 

domingo, 5 de octubre de 2025

HUMBERTO ZARRILLI

 

 


Cántico del pensamiento en reposo

 

 

Fábula de la brisa que no eludo
porque la tarde se irisó en caireles
y un alternado vuelo de petreles
curvó la playa que cegó tu escudo.

Al llamamiento de esta paz acudo,
duerma el azor y ayunen mis lebreles.
Siento la hora inesperada en mieles
y en mi crucero, deslizado el nudo.

En ociosa pleamar hoy mi esperanza
frente a este mar refluye su ternura
arrullando la antigua desventura.

El pensamiento cruel ya no me alcanza.
Quede Argos cegado en tu cintura
y al tábano feroz deje en holganza.

 

 

jueves, 30 de junio de 2022

HUMBERTO ZARRILLI

 

  

Cántico del guijarro que vuelve al río

 

 

Fábula de la brisa que no eludo
porque la tarde se irisó en caireles
y un alternado vuelo de petreles
curvó la playa que cegó tu escudo.

Al llamamiento de esta paz acudo,
duerma el azor y ayunen mis lebreles.
Siento la hora inesperada en mieles
y en mi crucero, deslizado el nudo.

En ociosa pleamar hoy mi esperanza
frente a este mar refluye su ternura
arrullando la antigua desventura.

El pensamiento cruel ya no me alcanza.
Quede Argos cegado en tu cintura
y al tábano feroz deje en holganza.

 

 

viernes, 24 de junio de 2022

HUMBERTO ZARRILLI

 


 

La niña del ramo

 

 

Gracias por la caricia de tus cinco años
que tú muestras desnudos
como cinco deditos juguetones.
Gracias por la fiesta rosada
que subió con tus labios al tranvía.

Ahí, estás apretando entre tus brazos
un manojo de besos maternales
hechos color de flor!
Te han dejado de pié, pero parece
que mi ternura te llevara en brazos.
Te han dejado de pié, pero el tranvía
que te levanta blandamente, en triunfo,
te canta alegre una canción de infancia
y te junta al aroma de las quintas.
Te pareces a todas las niñas
como una estrella a otra estrella.

Rodó mi corazón hasta tus píes
como un juguete.

De mirarte, mis ojos son tan puros
como una gota que refleja al cielo;
y mí vieja memoria se ha lavado
con un montón de sueños olvidados.

 

 

 

sábado, 18 de junio de 2022

HUMBERTO ZARRILLI

 

  

Cántico de la desnuda noche

 

 

I

DESCORRERÉ tu velo, ¡oh noche que te acercas!
contemplaré tu luz…
tu llanura de luz,
tu océano implacable de luz.

Tú eres la desnuda, la límpida total y solitaria.
Eres la que yo encuentro después de mi esperanza;
la única testigo de las separaciones.
Y la que sigue unida más allá de las sombras.

Ya desgarré tu velo, ¡oh noche revelada!
y contemplo tu luz sin perfil ni luceros.

 

 

II

¡Ay, nunca más las noches, con sus mentidos astros
ya serán para mí!
Aquéllas contempladas con los ojos velados
esas de poca luz y mucha estrella.

¡Ay, nunca más las noches entrevistas
a través de la luna, la pasión y los mitos
y más en los jazmines, en el río y los sueños!
Ya no me engañarás, noche de eternidades
afluente de las albas.

Noche igual y diversa, sombría y andariega,
donde frente a otra vida me he quedado llorando,
de distancia y de límite
como llora una estrella!

 

 

domingo, 12 de junio de 2022

HUMBERTO ZARRILLI

 

  

Canto al tranvía eléctrico

 

 

De niños te soñamos en mi ciudad platense;
antes que por las calles has corrido más libre
por las sendas sin rieles de la imaginación.
Más que las rubias hadas de la leyenda antigua,
nos encantó tu viaje bajo la luz del sol
¡Que caprichosas formas te dieron nuestros sueños!
De todos los colores y todos los sonidos
te vistió la esperanza.
Gozabas del prestigio de un promisor arribo,
como los zapatitos en vísperas de Reyes…

…Y un día, endomingada, como a un hijo adoptivo,
te acogió mi ciudad, jubilosa y materna.
Y con tu traje rojo adornado de blanco,
eras todo un juguete por lo bello y lo alegre.
Llevabas en tu frente los nombres que evocaban
paisajes ensoñados y sitios de recreo:
una pampa quebrada y un río como mar.
“Prado”, “Villa Dolores”, “Pocitos” y “Malvín”,
tus amables destinos eran todos de paz…
Las madres, ¡qué injusticia!, te tomaron horror,
sin ver que como ellas llevabas un regazo
para salvar las vidas.
Eras el inmigrante y eras también poeta.
Se afirmaban tus ruedas en surcos relucientes,
y el trolley como un dedo nos señalaba el cielo.
Así te presentante bajo un dosel de plátanos…
Y al grito hospitalario con que te recibimos,
respondió el tintineo de tu voz argentina.
Las calles se alargaron para que más pudieras
lucir tu gallardía. Por allí tu alborozo
se ensanchó como un viento joven de primaveras
que hacía florecer ventanas y portales.

…Después crecimos juntos pensando en los suburbios.
Yo, acariciando el cielo con mi tacto visual;
tú, sembrando casitas al borde del camino…
como un buen inmigrante que nos hace una América.

Yo te vi desde entonces, trozo sonoro y ágil
de la ciudad, rodante, cantando todo el día,
cargado de estudiantes, de obreros y empleaditas,
floridas como rejas tus cordiales ventanas.
¡Ventanillas alegres!
¡Cuántas veces por ellas asomé el corazón!
Ventanas do! tranvía, grito primaveral,
alma de la ciudad abriéndose en pupilas.
¿Qué importa que esté triste de polvo y líneas duras
e! barrio que no sueña, si de pronto lo animan,
con perfume de cielo y de mar, las ventanas
frescas de trajes claros, que derraman paisajes
de niños y mujeres que vuelven de la playa?

Estudiante y poeta, y con un libre tránsito
fue entonces que intimamos. Toda mi adolescencia
fue a ti como una mano, porque al muchacho triste
que sale de la clase venias a esperarlo
con tu risa cantante y con tu olor a viaje.
En ti me refugiaba para olvidar los textos,
leyendo a Víctor Hugo mientras tú me llevabas
volando a las afueras a beber los crepúsculos.

Y luego, anochecido, volvíamos al centro,
yo gustando el martirio de un amor imposible,
y tú, cuando la luna no se encontraba enferma
o le daban permiso de abandonar su lecho,
de tibias nubes blancas,
le corrías carreras de una esquina a otra esquina.
A veces la perdías detrás de una azotea,
o se hundía en un charco jugándote escondidas.
Tú corrías, corrías, corrías sin descanso,
con la absurda esperanza de alcanzarla algún día.
Hasta que al fin, alegre, en la curva imprevista,
volando entre los plátanos de nuevo la encontrabas.

Te pareces al cielo, tu vida está en la noche.
Es entonces que todo tu corazón de sol
se desborda hacia afuera con un grito de luz
despertando las sombras.
Te pareces al cielo, por lo múltiple y bello.
Tan airoso en la curva, apareces sereno
como un astro naciente. Juegas en los declives,
abriendo en la calzada dorados abanicos,
mientras en los repechos eres como un navío
o un pájaro nocturno de grandes alas de oro.
Tan lindo es ir contigo, que las mismas estrellas
descienden a tu trolley
para que tú las lleves a correr la ciudad.
Por ti, todas las noches serán noches de estrellas!

Tranvía de mi infancia… Viajas en mi recuerdo
como otrora en las sendas de mi imaginación.
¿Cómo no amarte, si eras un pedazo de día
combatiendo la noche de profundo terror?…
Los insomnios febriles, la alcoba con fantasmas,
el viento que rezonga feroz en la ventana
y la viril vergüenza do confesar el miedo…
Si entonces no moría de soledad y espanto,
era porque llegabas con un rumor de vida,
y metiendo tus dedos de luz. entre las rejas,
estrangulabas monstruos ocultos en la sombra.
Tranvía de mi infancia: mis venas serán rieles
para que siempre llegues hasta mi corazón.

 

 

lunes, 6 de junio de 2022

HUMBERTO ZARRILLI

 

  

La mujer encinta

 

 

Ahí va por la calle la mujer encinta.
Si su paso es torpe, su mirada es dulce.
Va tornando blanda la tierra que pisa.
Sus caderas tienen ondular de cuna.

Va su cuerpo débil sosteniendo el seno
que pesa el secreto de todo un destino.
Ella va soñando… ¡arrullos, sonrisas!
Ella va soñando y tal vez presiente
el olor rosado de una flor de carne
que en su carne misma con amor florece.

Ella va sonando… ¡caricias y cantos!
Ella va soñando, y le pesa menos
este henchido vientre que su sexo virgen
y el ramo de azahares que llevó orgullosa
la noche de bodas.

A su paso lento todo va tomando
maternal sentido.
Todo es tibio y cóncavo como un seno amante.
Todo le sonríe sin saber por qué.
De sus ojos nacen azules caminos,
y ella los elige con tierna avaricia.

Y si a ralos siente que su carne sufre,
temiendo un más hondo y mudo dolor,
como sí besara sus propias entrañas,
murmura un beso, en un grito, en un sueño;
¡arrorró pedazo de mi corazón!