"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
martes, 8 de agosto de 2023
DIEGO L. GARCÍA
Los
premios fantásticos
en
el espejo ha firmado un autógrafo
aunque a mitad de su espalda sobresale una percha
que lo retiene todavía.
las formas a trasluz pueden decir lo que quieran.
nada sería grave.
solo es otra noche de premios fantásticos.
un convoy esquivando estruendos
en excursiones de tipos que ya no quieren volver.
toman el dinero y se largan.
nada parece verdad y tampoco importa
*
un
trapo blanco para limpiar el zapato
mientras el corazón se quema
como un bosque requerido
por el negocio inmobiliario.
el cuero se ha secado en días ajenos.
algo que fue. una parte
para recordar
*
un
cartel dorado de chocolates.
un héroe muerto en la barra de una cafetería.
las moscas rondan entre platos sin lavar.
montado en un tragamonedas
un melodrama de teléfonos rosas.
ir hacia la playa.
quién sabe cómo?
el mundo es tan estático algunas veces
De: “Siluetas
hablando porque sí”
HILSA RODRÍGUEZ
Danza
macabra
El
cuerpo es una manta transparente
muy
dócilmente enlazada a una hebra y la otra
como
un puente
Se
conecta haciendo todo perfecto
y
otras veces se parte
se
oxida
se
agota
Es
él quien busca comodidad
cobijándose
con otro cuerpo que goza de ausencia
de
furia
Como
un relámpago desea unas manos
unos
pies y un cerebro
que
no es mío
Aunque
no basta para determinar su capacidad porque
siente
el roce de las agujas
la
navaja hiriendo la piel subrepticiamente
la
electricidad como un eslabón perdido
Por
si no fuera suficiente
tiene
que albergar sensatez
para
no herir a ningún pájaro
pero
tampoco puede
¿Por
qué he de sentir este nudo en la garganta?
¿Por
qué me cuestiono y me siento como una bestia?
Para
desterrar tu cuerpo que es una casa siniestra
cada
extremidad actúa por sí sola
Son
parecidas a un rompecabezas
La
vida debe terminarse en tan solo un instante
El
suicidio es inevitable bajo este sol abrumador
Desde
una torre alta
la
aciaga cornisa de esta ceguera
atando
una bolsa de plástico al cuello
o un
disparo en la sien
Por
fi n la cabeza apoyada encima de un lago rojo con una
carta
diciendo: No
me dejes. No me dejes.
Clavándose
una daga debajo del ombligo y los intestinos
brotando
incontrolables
danzando
ahogándose
con monóxido de carbono
mientras
bebes tu whisky favorito
El
cuerpo es un parásito debajo de cartones y migajas de pan
pidiendo
limosna
desamparado
en
un tobogán
que
se bifurca a kilómetros de distancia
sin
mandíbulas
galopando
como luces de neón en llamas
los
mutilados / quemados / amputados / locos / traidores
infieles
/ ególatras
se
transformarán
en
polvo efímero
y
serán felices
Adiós
a estos cuerpos benditos
Adiós
a la cárcel
DIRA MARTÍNEZ MENDOZA
Saturno ♄
Decir
la verdad sin pulverizarnos es también una casa para la ternura; la escucha
atenta de vocales y sílabas entrando en los oídos. Silabas y palabras se
expanden, interrogantes entran en la mirada, entran en cada uno de los
orificios, y tú me miras com (pasivamente) antes de responder. Jugamos a que
los miedos innecesarios no se instalen en ninguno de nuestros posibles
escenarios, dicen los sabios: el mundo es un teatro. Decimos estructuras y
habla saturno poniendo orden. Orden y advertencia, dice la canción: be
careful, it’s my heart. La demolición de estructuras que nos
separen; lo único que queremos es que el fulgor de esta llama que nos ha unido
en todos los encuentros, sea nuestra redención.
Sabemos,
esto es la ternura. Alguna vez o mil o quién sabe cuántas anduvimos
perdidos en los desiertos, nuestras manos tocaron pieles de corazones apagados,
nuestros ojos han conocido el hielo de las fronteras impuestas por temor a la
vulnerabilidad.
Tú
preguntas: ¿Puedo ser tu casa para la ternura?, digo sí.
Te
pregunto: ¿puedo ser tu casa para la ternura?, dices sí.
Dices:
mírame bien, en todas las vidas que vienen te voy a buscar. Y somos dos,
haciendo versos, rima, métrica, numen, plectro, estro, canto, en el espacio
ilimitado. Ir hacia el Sol, decimos; te dibujo la constelación de Orión. Hemos
hecho infinitamente este trazo.
Lucidez
es una barca hecha con geometría de lo celeste. En nosotros hay un triángulo
convirtiéndose en esfera.
CONCHA GARCÍA
Anaquel
Leo
las referencias bibliográficas
acerca del suicidio de Silvia Plath
que me conducen
a las de otra poeta que se tiró
de un espigón en Mar de Plata,
Alfonsina Storni y su bello perfil
y Anne Sexton, en una cocina,
también Pizarnik, la enterradora de palabras
donde ocultaba como diamantes
varias clases de silencios,
su fulgor recorre los días abarcables.
Con ellas leo que la poesía
puede ser un enigma cuando
no sabes qué decir y lo somatizas
en tu cuerpo. Hace un tiempo
albergaba una honda satisfacción
que no era producida por nada.
Abro la ventana, noto aire,
el sol de la calle deja ver
millones de motas
que se dibujan flotantes
en el haz de luz.
De: “Cuota
de mal”
VALERIA SANDI
Mirada
He mirado tanto que se me nota la vida
He llorado tan hondo que se me nota la muerte.
Leda Valladares
Son
los ojos
contenidas
voces
mojado
arraigo
haciendo
temblar
………..las
palomas
de
nuestra copa.
Desde
ellos
vuelve
el
ombligo del mundo
en
cadencia
…….de
tambores
lloviendo
cuesta
abajo
la nostalgia.
Mis
pupilas navegan
buscando
…………..……..las
tuyas
desde
la hendija se ve
la
mirada que un día fuimos
Es
destino el recordar
dónde
me
abriste el amanecer
para
una vida juntos
Es
destino el mirar
dónde
me
encuentro
goteando
esta muerte.
EDUARDO SORIA
IV
En
las aceras de la indiferencia transitan espaldas cotidianas goteando rutina.
Bajo los escombros del salario mujeres lactan a sus hijos,
sus miradas buscan en el suelo al Sol caído.
Las
pantallas “informan” con rictus de éxito y bótox
sangre vertida
en el festival de impunidad
negocio circular de la crónica roja.
El
agua asesinada en las ciudades no es novedad.
La
historia del agua es una forma mundial de femicidio.
