Anaquel
Leo
las referencias bibliográficas
acerca del suicidio de Silvia Plath
que me conducen
a las de otra poeta que se tiró
de un espigón en Mar de Plata,
Alfonsina Storni y su bello perfil
y Anne Sexton, en una cocina,
también Pizarnik, la enterradora de palabras
donde ocultaba como diamantes
varias clases de silencios,
su fulgor recorre los días abarcables.
Con ellas leo que la poesía
puede ser un enigma cuando
no sabes qué decir y lo somatizas
en tu cuerpo. Hace un tiempo
albergaba una honda satisfacción
que no era producida por nada.
Abro la ventana, noto aire,
el sol de la calle deja ver
millones de motas
que se dibujan flotantes
en el haz de luz.
De: “Cuota
de mal”
No hay comentarios:
Publicar un comentario