jueves, 11 de mayo de 2023


 

MIGUEL GAYA

 


 

“Villa Franca”. arroyo Burgueño

 

Cuando tenía doce años
en un agujero del corredor de la casa de ese verano
escondí un papel en el que dejé abandonada
constancia secreta de un amor eterno
tapado a conciencia con masilla y pintura
Por supuesto que los años pasaron
sin mayores prestigios que la vida común
y no volví a esa casa ni a ningún otro sitio
y el amor de ese entonces me gana por dos hijos
y algún matrimonio en el recuento contable
de la afectividad
pero
ahora en la noche cuando todo está quieto
y olvidado y lejano como hasta dios manda
pienso que lo más verdadero que tiene esta historia
son las letras porfiadas que contra toda esperanza
laten ciegamente en la oscuridad del muro

 

IRENE SELSER

 

 


 

Cómo será
debajo de la tierra
estar sin vida

 

 

SANTIAGO SYLVESTER

 

 

 

 

Kandinsky como un pretexto

 

Decimos el arte abstracto, por ejemplo,
y después hablamos de un color que crece,
de una línea en movimiento,
de un punto que toca fondo;
y sabemos que detrás de todo eso
existe una seguridad desesperada.

Sin embargo ya no se trata de significaciones
sino de saber qué haremos ocn la perfección
mientras la materia pierde peso,
el orden se contradice
y la armonía nos envuelve con una telaraña equilibrada
que tampoco escapa de la corrupción.

 

HUGO FOGUET

 

 

 

 

Meditación de Martín Lutero en el W.C.
Lectura de N. O. Brown

 

Martín Lutero
sentado en la letrina de la torre del monasterio de Wittemberg
tiene a su costado la noche helada
el aullido del viento
el torvo dolor de sus tripas.
Termina de aplastar una cucaracha en el tabique de madera
donde una mano escribió:
el teléfono de Dios
da siempre ocupado.
Amanece con estrellas.
La escarcha
crujirá bajo las suelas de una compañía de marines
y las orugas de los tanques.
Martín contempla absorto las larvas gordas que se mueven en sus sandalias.
Es tan sólo un momento de distracción.
Dobla The New York Times y continúa la lectura.
La Dow Chemical Company produce lavandina para blanquear la ropa
y napalm para rociar el alma de los niños
mientras sus tecnólogos asisten de pie
sobre el césped recién cortado de Massachusetts
al oficio del domingo confiando en el éxito de la próxima surprise-party.
Los chicos están vacunados contra la polio aclara el comentarista
habrá cheese-hamburguer, smooth orange,
Schrapnell balls, silent button bomblets,
smaart bombs, spider mine y dragon tooth mine
.
Los dragones alados son arrastrados por el viento como si fueran semillas
y los Schrapnells estallan a un metro y medio de la tierra
arrojando ciento cuatro bolitas de acero
detalles que relajan el esfínter de Lutero.
Desocupa su vientre mientras recita una jaculatoria.
La rana que entra y sale del cubo de agua
tiene un trasero gordo como una idea de economista.
Te conozco por el trasero
dice Martín
el ano de Satán es el lugar del mundo
donde la materia se trasmuta
la olla a presión
el ojo de la tormenta que hace subir la tasa de interés
y donde el becerro de oro
se transforma en becerro de oro.
Los banqueros
dice Martín
manipulan el oro
con la misma alegría de los chicos cuando juegan con sus excrementos.
Te adoramos
Te bendecimos
Te damos gracias Abbadón
que colmas de alegría las ciudades
de automóviles las carreteras
de mercaderes las naves de los templos.
¿Quién guardó el oro en sus entrañas para hacernos felices?
Es absurdo oponerle el pobre hombre coronado de espinas
sacamuelas que agita el tónico que hace crecer el pelo de la buena vida cristiana.
(Por supuesto querido Jesús
yo creo en ese otro mundo de la gente sin cuerpo
de las almas sin sexo
de las alegrías eternas y los eternos días felices
pero sucede que mi casa está debajo del elevado
en un callejón donde los borrachos blasfeman y vomitan en la madrugada)
Martín se asoma a la ventanita.
Hay un bosque de pinos  que desciende hasta la playa
donde los gatos lucen muertos lustrosos y bellos
con los ojos abiertos y las finas lenguas asomando entre los dientes.
La arena está sucia de petróleo.
El bosque ha sido talado
pero el afiche de Pan-Am tiene luna llena
las agujas de los pinos calientan los hornos de fundición
y Musidora es una berlina que corre a trescientos kilómetros por hora
mientras los galápagos de los atolones nadan ciegos en la arena.
The New York Times confirma la noticia de la paz inminente.
Martín comienza a sospechar que la felicidad es un estado
del que el hombre no tiene culpa
-por el camino
avanza un desertor de la Guerra de Treinta Años
que sueña con una lata de sopa de tortuga
pero que debe conformarse con el muslo de un ajusticiado.
Te has comido a Dios
le grita Martín
pero no escarbes demasiado;
es mejor sentir hambre que deseos de inmortalidad-
Martín cierra el diario con la convicción de preferir
el scotch al bourbon
el Caribe a Hawai
la margarina a la manteca
el diablo a Dios.
La rana ha elegido la rodilla de Lutero.
Tiene los ojos como duros y fragorosos cristales
y el trasero como un anillo de hierro colado.
El ano de Satán es el ojo del mundo
un círculo de fuego
inviolable como la aureola de un santo
secreto como un jardín árabe
y donde la razón de estado convive con la ciencia y la tecnología.
I love you
dice la muchacha parada debajo del manzano.
I love you
dice el hombre parado debajo del manzano.
En la pantalla del televisor
un automóvil se desliza por la carretera
con un tarro de mostaza sobre el capó.

 

 

MARINA SERRANO

 

  

 

¿Qué fuimos a ver, Simón…? 

¿Qué fueron a ver al desierto? ¿Una caña agitada por el viento?
                                                                  Evangelio de Mateo


¿Qué fuimos a ver, Simón, al otro lado del océano,
al otro lado de las nubes, arriba y debajo,
sino hombres que nos esperaban tranquilos
deteniéndonos con el esfuerzo mínimo que requiere
tensar un hilo de globo, patear hormigas,
levantar un insecto entre los dedos
y dejarlo caminar mientras la mano gira
brindando un nuevo horizonte tan efímero y cercano
como una cinta cerrada en sus dos puntas,
cinta de Moebius.
¿Fuimos, Simón,
adultos analfabetos de la gracia que no entendían nada,
nada de nada, los arrebatos de sí mismos?

Los reyes de los barrios marginales,
el kapanga de Villa Dálmine, el barrabrava de Boca
y los negros murgueros
cayeron detenidos por las manos predicadoras,
impotencia funcional de rodillas, tétrada de Celso.

Luego volviendo al sitio de origen
de su emperramiento e ignorancia, llenos de excusas,
contando lo poco que faltó, lo injusto,
hicieron alarde de un golpe fuerte, porque así somos, Simón,
gente que desborda fuerza, y es tan bruta
que no comprende siquiera el fracaso.

 

 

 

JUANA BIGNOZZI

 

 


 

Leo siempre en las poetas invocaciones a la madre

 

leo siempre en las poetas invocaciones a la madre
y vengo a excusarme a decirte que aún hoy
ya casi en el final
no sé qué protección esperar más que
los mitos que implacablemente me impusiste

leo en las poetas
madre del horror ampárame en tu mundo sin dolor
pero vos marcabas mi vida para la verdad
el desamparo
y yo sólo puedo disculparme y arrepentirme de no haber caído
por miserable
en todos los abismos que soñabas para mí