“Villa
Franca”. arroyo Burgueño
Cuando
tenía doce años
en un agujero del corredor de la casa de ese verano
escondí un papel en el que dejé abandonada
constancia secreta de un amor eterno
tapado a conciencia con masilla y pintura
Por supuesto que los años pasaron
sin mayores prestigios que la vida común
y no volví a esa casa ni a ningún otro sitio
y el amor de ese entonces me gana por dos hijos
y algún matrimonio en el recuento contable
de la afectividad
pero
ahora en la noche cuando todo está quieto
y olvidado y lejano como hasta dios manda
pienso que lo más verdadero que tiene esta historia
son las letras porfiadas que contra toda esperanza
laten ciegamente en la oscuridad del muro
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