martes, 11 de agosto de 2026


 

VANESSA NÚÑEZ HANDAL

 


 

Mono

 

Compadre de los árboles
de ramas altas,
cuyas hojas usa como alas.
Su cola es una mano
que toca el mundo.
Por eso éste es más suyo
que de nadie.
Desde lo alto, rascándose la cabeza,
lo contempla con risitas y burlas.

 

ÁNGELA MALLÉN

 

 

 

 

Epifanía 

En el interior de mi cabeza sólo flotaba,

como si fuera polvo, un apacible silencio.

Haruki Murakami


Quise alumbrar tu barca con mi estrella. Pero he caído en mí. Soy torpe. Peso mucho. Los barcos de papel navegan en la fiesta de una noche infinita; y cuando se deshacen, saltan ratas devoradoras de náufragos. He caído

 

a mi isla de alquitrán. Peso mucho. Soy torpe. Los mundos son alegorías. Nacen y crecen en redondo, parecen significativos, vuelan en el sueño de una noche instantánea. Y cuando estallan, producen un acorde de notas supersónicas. He caído

 

dentro de mi cabeza. Nadie me creería si dijera que di con los huesos en el cráneo. La cabeza es foso. Bodega. Chabola. No hay nada más desolador que una cabeza hueca. Hay que divisar un pájaro dorado, acariciar su distante silueta. Interiorizar su danza. Hay tanta melancolía suelta. La belleza de los pájaros efímeros. Su vuelo fugazmente azaroso. He caído

 

a la marmita. A su profundidad candente. Soy la niña que huye en traje de chaqueta de Armani. Dando tumbos. Soy la mujer de bronce que sólo quiere tuitear un verso perfecto. Hay tanta belleza en la brevedad. He caído

 

a la pecera de tus ojos. Tus pececillos se volvieron loros ruidosos en mi parque urbano. Tus ojos eran de otro planeta. Pura kryptonita. Se me pusieron a llorar en verde. Entonces debilitaron mis colores cuánticos. He caído

 

en la densa gravedad de un planeta viejo. Una mujer pasea a sus dos galgos marrones. Casi corren. Flacos. Curvos. Con forma de interrogante. Los perros miran antes de ladrar. He caído

 

a mi estómago corrosivo, saturado de cáusticas imágenes. Los ojos fosforitos del estómago miran cosas indigestas. He caído

 

en el amor. Como gata en un pozo. Como luna en el mar. Te quise a ti y a tus contrarios. Hay que seguir. Doy gracias por el vacío que deja en el aire la caída. Que dejan los cuerpos en una sábana arrugada. Ninguna palabra vale si no está llena de sudor, plumas y piedras. Y vuela. Y pesa como la lluvia. Y cae desde mi boca

 

a tu olvido. Entonces recuerdo mi vida eterna como quien oye hablar en chino. Sé que todo anda suelto, hecho de materia incandescente. Tu barca de vapor roza una orilla de Menfis y un minuto después, una estrella de Andrómeda. He caído

 

en mi ventana. Miro pasar los tranvías. Oigo una voz que me dice: ¿te crees el único ser viviente porque sientes la música de la velocidad, el escalofrío de la brevedad? He caído

 

a la charca tantas veces como pelos tengo en la cabeza. Me levanto. Y sigo. No exactamente como Lázaro. Nadie me lo ordena. A nadie le importa. Me levanto a oler, a rozar la línea que va desde el siempre al nunca más. No busco. Qué voy a buscar si lo tengo ante mí. Ahí están: la estrella que nadie mira y el barco al que nadie espera. He caído

 

con un ángel. Con la diosa

  

De: “Motel Milla Noventa”

 

ALFONSO QUIÑONES

 


 

 

El timbre

  

Escapa si tocas a la puerta

aprieta el botón del timbre

que suena en el fondo de la casa

y en el vacío atronador de las ruinas

 

Sal corriendo niño

haz la broma otra vez

y mira escurridizo

desde la esquina

Espera que salga ella

mi madre

Aa balcón del que está

ausente

hace veintisiete años.

 

Y si sale si acaso sale

al balcón dile que la extraño

 

Toca a la puerta niño

toca otra vez insiste

y sal corriendo

muerto de risa

niño

 

 

JÜRI TALVET

 


 

A un escritor naturalista

  

Te mando un montón de ropa vieja
para que les pongas calcetines, pantalones
y un abrigo ligero, por lo menos,
a tus personajes que, como dices,
han sido tomados de la vida misma.
(Quien haya sido tomado de la tierra, ese…)
Quien haya sido tomado de la vida, volverá
a la vida. Pero ya que los pintas desnudos
acuérdate que en la calle, mientras tanto,
ha empezado el invierno.

 

De: “Nada es más que lo que es”

Versión de Albert Lázaro-Tinaut. 

 

BOHDÁN-ÍHOR ANTÓNYCH

 

 


 

Los cerezos

 

Antónych era un escarabajo y vivió antaño en los cerezos,

los mismos que poetizó Shevchenko.

¡Mi país de las estrellas, país bíblico, hermoso,

la patria florida de los guindos y el ruiseñor!

 

Donde las tardes son del evangelio y los amaneceres,

donde el cielo aplasta con el sol los pueblos blancos,

florecen rizados los cerezos y emborrachan,

como en los tiempos de Shevchenko, los cantares.

 

De: “Cántico sobre la indestructividad de la materia: obras selectas”.

Versión de Salomea Slobodian

 

 

JOSÉ DE MATURANA

 

 

 

Las castillas

  

Son hermanas de amor, van de la mano
por la estepa del fondo levantino,
llevando en polvoriento pergamino
las memorias del mundo castellano.

Son dos hidalgas de un orgullo anciano
que, en los inermes yunques del destino,
firmes, batieron con afán continuo
la vieja cruz del abolengo hispano.

¿Viven de ensueños? ¿Cantan añoranzas?
¿No hay un verde racimo de esperanzas
que allá en sus viñas desoladas brote?…

¡Tal vez la voz del porvenir les grite,
cuando en bien de otros fueros resucite
con otra adarga olímpica el Quijote!